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contador de visitas Diciembre 2006 | Somniloquios

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01/12/2006

Siga el braille, siga el braille

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Con un golazo de Silvio Velo, el Maradona de los Murciélagos, Argentina le ganó 1-0 a Brasil y es bicampeón mundial de fútbol para ciegos. Un equipo conmovedor.
[Pie de foto: Argentina festeja, Brasil en retirada. El 5 agradece].

 
La noticia ha sido la portada del día en Olé, el feliz diario deportivo argentino: Argentina le ganó a Brasil la final del Mundial de fútbol para personas ciegas. El titular refiere un cantito muy típico en los campos de allá: siga el baile, siga el baile. Es sencillamente genial. Constituye un ejemplo exacto del periodismo ingenioso que en España intentamos con patéticos resultados. Lo del Maradona de los Murciélagos (el sobrenombre del equipo nacional argentino de invidentes) me ha hecho reír como media hora. Copio el link a la crónica porque me parece lo mejor que he leído en muchísimo tiempo en un diario.
01/12/2006 14:36 Autor: Mario. #. Tema: De jardines ajenos Hay 1 comentario.

02/12/2006

Just like honey (selfhacérsela)

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Just Like Honey 

Listen to the girl / As she takes on half the world
Moving up and so alive / In her honey dripping beehive
Beehive / It's good, so good, it's so good
So good

Walking back to you / Is the hardest thing that
I can do / That I can do for you
For you

I'll be your plastic toy / I'll be your plastic toy
For you

Eating up the scum / Is the hardest thing for
Me to do

Just like honey (x 17)

'Just like honey', de The Jesus & Mary Chain, es la canción que suena al final de 'Lost in Translation'. Necesitaría más fotos y la música para que esto adquiriera sentido, pero no importa. Blogia es imperfecto como la realidad es imperfecta. La letra por sí sola no dice nada que nos importe; la foto por sí sola no dice nada que importe a quienes no seamos nosotros. Todos nos estamos yendo. Nos vamos. Y mientras nos vamos suena 'Just like honey', fantasmal. Besos. Esta mañana me he extraviado lentamente y he terminado aquí. Venid a buscarme cuando no tengáis nada que hacer.

02/12/2006 13:14 Autor: Mario. #. Tema: Minutos musicales Hay 3 comentarios.

05/12/2006

Por el alma de Tantor

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Leí en el NY Times que los elefantes de algunos países africanos están matando a personas de un modo nada casual,  que los especialistas atribuyen a, digamos, instintos deliberados. Es decir: que a la invasión de sus territorios y las agresiones subsiguientes están respondiendo de forma ordenada y terrible. No hablamos de choques ocasionales. No es eso de que regresa un muchaho hacia la choza de adobe, cuando cae el sol por el filo de la sabana, y de pronto se estrella en la bicicleta contra una hilera de paquidermos que cruzaban el sendero. O saltarse un semáforo y morir aplanado en una estampida, como los negros que les hacían de porteadores a los blancos en las películas de Tarzán, siempre despeñándose con gritos desgarrados. No. Los expertos han estudiando los casos y hablan de un cierto método en este ataque, de una organización, de una idea preconcebida. Como diría Borges, atrozmente nombran una venganza. Violencia, repito, deliberada por parte de los elefantes. Los han visto preparar emboscadas (no sé si los términos alcanzan para definir comportamientos animales, pero sí... decían emboscadas en el Times) para sorprender, rodear y cornear al infortunado de turno. Porque los elefantes, contra lo que podríamos pensar, no proceden al aplastamiento, no. Los elefantes asestan cuchilladas mortales de necesidad con sus colmillos. Desde luego, no devoran a sus víctimas, al menos de momento no lo hacen. Hay una elefantíaca frialdad en su procedimiento: matan y se largan, sin obtener trofeos, desollar a los individuos o dejar un naipe como psicópatas de barrio. Matan y desaparecen silenciosos, señalados apenas por una nube de polvo sangriento. Despacio, se han organizado en una revancha de terror serie B. El reportaje duraba varias páginas. Esta historia no es una broma. Del mismo modo ficticio que los pájaros esparcían su ira sobre el moldeado platino de Tippi Hedren, los elefantes empitonan hombres en los detenidos mediodías selváticos.

Esta mañana he oído en una radio a Eduardo Punset hablando sobre su último libro. Jamás un acento catalán fue tan convincente como el de Punset, con esa cadencia explicativa de fenómeno matemático. La voz de Punset tiene el efecto de un artilugio móvil giratorio, de esos que se alimentan con un imán y nunca se detienen. El mismo efecto no hipnótico, pero sí capaz de reconcentrar nuestra atención en la búsqueda del truco. Decía Punset que el alma del hombre ha de residir por fuerza en la mente del hombre. Me ha recordado a mi hermano, hace un sinnúmero de años, redactando concienzudo un trabajo sobre la naturaleza del alma para su clase de Religión, en los Corazonistas. No guardo muchos detalles, pero la escena aún conserva cierta nitidez en la memoria. Punset defiende que el alma está en la mente del ser humano y que por eso quienes extravían su conciencia extravían su ser. Literalmente, se convierten en personas distintas o en no personas. Ahora no lo sé explicar pero, apoyado en el runrun de la voz de Punset, constante como un molinillo de café, el razonamiento poseía una entereza irrefutable. Punset, después, ha argumentado: los hombres olvidamos que nuestra diferencia con los animales no es de clase, sino de grado. Es decir, que somos animales evolucionados, pero animales. Conclusión a la que yo llegué gracias a decenas de documentales de bichos y que defiendo en cualquier foro en el que se dé la posibilidad, siempre con escaso éxito y lógicas miradas de incomprensión. Algunas conmiserativas, otras claramente admonitorias. Sostiene Punset que el hombre no actúa siempre dirigido por su afortunada conciencia racional, sino que muchas veces procede de acuerdo a instintos (llamémosles generalmente instintos) de naturaleza más oscura o más primitiva. Agrego yo, a modo de conclusión: más animal.

Todo esto me ha recordado el artículo que leí acerca de los elefantes asesinos. ¿Tienen chispazos de razonamiento humano, como nosotros los sufrimos de instinto animal según Punset? ¿O realmente es tan fácil darse cuenta de que somos todos, por generalizar, unos hijos de puta, al punto de que los mismos elefantes se han percatado? ¿Merecemos ser emboscados en caminos polvorientos de África por cornudos de piel cuarteada? En cierta ocasión llevé a Alicia a que se subiera al cuello de un elefante en el Circo Mundial. Cuando le vio el ojo de cerca al primo de Tantor, dijo que no se subía y no se subió. Los niños saben. Quizás los elefantes saben.

05/12/2006 02:29 Autor: Mario. #. Tema: Hay 5 comentarios.

Narciso se queda dormido

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Real Zaragoza, 1-Osasuna, 2

El Zaragoza se empachó de 'jogo bonito'- Diego hizo antes su décimo gol - Raúl García se aprovechó de la larga siesta - Cae al quinto puesto 

Narciso se quedó dormido y Raúl García, un jugador de rasgos cubistas, una señorita de Aviñón, un músico arlequinado, lo retrató pero bien en esa larga siesta. El Zaragoza nunca pensó en la derrota y sin embargo la derrota se vio anunciada todo el segundo tiempo, pero nadie acertó a verla venir salvo Osasuna, que fue sumando leves mejorías y terminó cantando su semana fantástica. El Zaragoza nunca tuvo un paso regular, e hizo un tránsito rarísimo: del barroquismo empalagoso a una patética simplicidad. Cayó dormido o se aburrió tanto de su hipotética belleza que lo atrapó el feísmo navarro. Osasuna mató despacio y al final, avisando, eso sí. Primero empató Raúl García a la salida de un córner; y luego, en un contraataque increíble, la derrota se hizo con un gol de Ponzio en propia meta. Pocas derrotas tienen el efecto depresivo de una derrota frente a Osasuna. Se escurre un poco la Champions.

El Zaragoza salió animoso, puso el balón tres veces en los alrededores de la portería de Ricardo con diagonales envenenadas y de una de ellas le nació el gol, el décimo de Diego y la sexta asistencia de Sergio García. Hasta ahí, todo bien. El problema vino después, porque el Zaragoza se entusiasmó con la noche, con la facilidad, con el anuncio constante de gol. Tanto que se puso barroco en vez de eficaz. Aun así siguió llegando. No fueron grandes oportunidades, cierto, pero sí esa sensación constante de que el Zaragoza sostenía muy viva la pelota y que iba a atropellar a un rival que se quedaba en todo lo intermedio pero terminaba nada. Osasuna no disparó hasta el minuto 39, y lo hizo como pidiendo perdón, con un tirito cruzado de David López que no fue nada.

En ese ratito el Zaragoza desplegó casi todo su repertorio. Casi todo, porque le faltaron actores principales. D’Alessandro resulta mortal en el área. En la segunda parte le hizo una terrible a Raúl García, una boba de vértigo que obligó al osasunista a segar hierba y carne. Pero el juego sobrador de Mandrake pierde sentido conforme más alejado está de la portería. Ayer, además, no le salía casi nada: todo se le quedó extraviado en un pasecito un poco corto, un control un poco largo, un regate inconcluso. Aimar, por su lado, jugó a un ritmo de pausa y salida que de cuando en cuando, y en posiciones de ventaja, queda resultón, pero que ayer terminó por denunciar una tarde insustancial del maravilloso argentino. A veces puso un cambio de ritmo, pero no alcanzó ni a su propia sombra de los mejores días. Y el Zaragoza lo necesita tanto...

Con la ausencia de las voces autorizadas, el partido quedó en manos de algunos artistas secundarios. Ponzio se hizo un titán en el medio, donde el partido se jugaba pero no se jugaba. Por allí sólo ocurría lo accesorio, pero nada de lo principal. En ese efecto de fuerza centrífuga, Diogo apareció sencillamente espectacular por afuera. Uno no sabía si admirar más el atrevimiento de sus recortes o esa energía demoledora del uruguayo, potencia de mecano industrial, ignorante de la piedad o el miedo. Todo reunido dio algunas salidas de zona en las que Diogo no parecía ya un soldado universal, sino un ejército completo. Así fue cuando dejó atrás consecutiva o alternativamente a Valdo, Nekounam y Corrales, que tuvo un rato de migraña terrorífica con ese uruguayo poderoso. Diogo varió el repertorio durante su camino: primero fue una pala excavadora y luego el lápiz afilado del delineante. Terminó el viaje con un pase a Sergio García que dejó medio vencida a la defensa, apurada en los cierres. García filtró la pelota para que Diego metiera con sutileza mortal su décimo gol.

Lo que ocurrió después ya se ha dicho. Demasiado merengue. La gente empezó aplaudiendo el espectáculo de bolillos y terminó por preguntarse si tanto jogo bonito tenía sentido. El fútbol se aplanó. Sin eficacia nada es bonito. Al equipo se le puso cara de empacho y terminó derretido en el sofá, como el que acaba de meterse una comilona; amodorrado en su lecho de laurel y Champions. Durante mucho tiempo el Osasuna estuvo verdaderamente vacío de contenido y eso valía, pero Ziganda —ejemplo del futbolista ajeno a la lírica— acertó a dárselo con sus cambios. El de Raúl García por Puñal resultó decisivo. García se puso el partido en la bota y lo fue dibujando hasta el final, con trazo seguro. Fino donde hacía falta, tosco donde cupiera. El Zaragoza equivocó por completo el camino de regreso, y del barroquismo derivó extrañamente a hacia una rústica ingenuidad. Fútbol simplón. Todo fueron pelotazos, un poco por falta de argumentos y otro poco porque Osasuna se venía cada vez con más sentido, dirigido por García y Juanfran.

Sergio García había tenido el 2-0 en un gol que literalmente le sacó de dentro Ricardo. Luego se fue, contrariado como D’Alessandro. Víctor trató de variar el destino poniendo a Óscar y a Lafita. Otros días lo ha logrado, ayer no. Tal vez Longás hubiera hecho un servicio más adecuado con su juego de seda, en este partido que había de ser de pierna fuerte. Quizás él hubiera tenido la pelota o encontrado orillas a las que arrimarse donde ya habían naufragado Movilla, Ponzio y los demás, todos en mar abierto y sometidos a la posibilidad de un golpe de ola. Fueron dos, en diez minutos. Raúl García de cabeza y un contraataque terrorífico a la vuelta de un córner que acabó Ponzio en su propia portería. Precisamente Ponzio, que había corrido más que nadie.

Diario AS, 4 de diciembre de 2006
www.diarioas.es

05/12/2006 18:57 Autor: Mario. #. Tema: El deporte Hay 1 comentario.

07/12/2006

Perla

20070112122608-perla.jpg-Mira, ésta es Perla.

-Hola –dijo sencillamente Perla, y apenas adelantó la barbilla y me miró fugazmente.

Así la conocí. Así supe su nombre. La había visto antes sin verla, de un modo inconcreto. Querría fijar a Perla en un primer encuentro que se pareciera en algo a éstos que ahora compartimos en su cama o en la mía –más frecuentemente en la suya, al menos por el momento-, la quisiera haber detenido en una primera vez en que la rodeara una luz naranja de atardecer, quizá ese fulgor apagado del cielo de tormenta en verano, o bañada en la blancura de su dormitorio en la mañana. Como ahora, en el recorte de su perfil atrevido, hecho de varias dimensiones, con ese barniz de sol de sus senos apuntando al techo, y la levedad sombría del pubis que cae a un abismo junto al que se ha desmayado la sábana. En esta circunstancia yo podría haber soñado a Perla o ella se manifestaría como una realización caprichosa y desesperada de mi memoria, la reunión de varios cuerpos y risas en una sola persona que las tuviera a todas, pero sin anunciarlas, sin hacerlas evidentes. Perla debía ser Perla mientras al mismo tiempo era todas las demás; mantener sus formas exteriores que me hacen reconocerla y desearla pero, de modo incomprensible, como sin definición clara, asegurarme en cada mirada que yo pusiera sobre ella que ella era la respuesta definitiva, el final de mi camino. Así, en Perla encantada trabarían amistad la tersura de la piel redescubierta de Vida, en la que yo interrogué sensaciones hace años, cuando apenas salía del empeño de ser niño; y desde luego la risa de Marta, franca como una ola que rompe, y sus ojos que tenían la extrañeza de una forma invertida, como si le hubieran caído del revés sobre la cara. Su alegría inmensa los debía a ellos. Cómo ignorar que las piernas habrían de ser las de Linda, que se manejan en la cama con la calidad de un compás; y el genio amoroso, resuelto a no ceder a ninguna adversidad (como por ejemplo, que yo ya no la quiera tanto), con el que Carla me sostiene a su lado. Si Perla fuera todo eso, recortada contra la mañana como una sombra de bronce, yo depositaría los restos de mi fe sobre su cuerpo y alma, y la amaría tanto como las he amado a todas, pero repentinamente, de una sola vez, como un puñetazo último sobre la mesa.

-Perla vive arriba, en la puerta de enfrente...
-Qué tal, encantado.


Adelantamiento oblicuo, levísimo, de la barbilla, y el “hola” de Perla habitando ya todos los días el portal ensombrecido. “Hola”, me había dicho, y apenas un gesto que podía ser de autoridad sobre sus formas o, por qué no, una contención sin explicaciones, vaciada por huecos que yo debía rellenar como en un cuaderno de pinta y colorea. Imposible intuir, siquiera remotamente, que Perla siempre habrá de estar representada en esa levedad en la que sus palabras la alejan tanto como sus silencios, Perla difícil de interpretar porque no hace concesiones ni siquiera cuando parece entregada. O yo estoy siendo injusto o descarado, porque la verdad es otra. Ésta: que Perla nunca ha estado tan interesada en mí como yo lo he estado en ella.

Perla se dio la vuelta con esa agilidad infantil tan suya y antes de que Carla y yo encarásemos el primer escalón había salido ya a la plaza y al río que nos lleva. Próxima aún, la vi de espaldas y por primera vez me pareció que la curva de sus hombros tenía un ritmo esencial y la caída placentera de una loma. Sobre el lado derecho de la espalda se le destacaba la concha estriada de una ostra que le entrega al mar la perla de un océano distante. Vestía una camiseta estampada sin mangas, con brochazos de color desordenados sobre un fondo blanco, que le adelantaba los pechos. Su parte de atrás hacía una bolsa tersa en los pantalones de algodón blanco, que doblaba a medio camino de la pantorrilla. Al tobillo izquierdo le había engarzado una modesta pulsera de oro, y el contraste con la piel le otorgaba el prestigio de una joya. Era Perla, que vive en el piso de arriba, en la puerta de enfrente. Antes de llegar a casa ya la había imaginado recubierta con pan de bronce, con ese brillo ocre con el que siempre he creído verla, aun en la oscuridad.

-Puede que no se llame Perla... Es un nombre raro, ese.
-¿Y por qué no va a llamarse Perla? –protesté, casi ofendido, la observación de Carla-. Tú te llamas Carla. Ya no quedan nombres improbables.
-Yo diría que no se llama Perla, sólo eso...

Y luego subió callada hasta el tercer piso, y abrió la puerta callada y en ese silencio yo decidí que había decidido que debía darme un baño, y se lo dije, y le pareció bien, por qué no va a parecerle bien a Carla, empezaba a hacer calor y el medio día es ya en esta época del año a veces un desplome de avidez sobre la ciudad, menos mal que los árboles refrescan la plaza, aunque algunos bancos de piedra hierven, pero esos otros donde se sientan los chicos a merendar son frescos y agradables. Y por qué iba a pensar Carla que hubiera algo raro en el hecho de que yo quisiera darme un baño, relajarme y puede que dormitar con la cabeza contra una almohadilla de toallas, por qué iba a molestarle o a sospechar nada inconveniente en ese gesto seguro y cotidiano, ni siquiera podía pensar en ello u ocurrírsele nada anormal, aunque a ella le parecía que Perla no podía llamarse Perla, le oí decir una vez más mientras cerraba la puerta a mi espalda y soltaba el grifo con agua apenas tibia, a punto de enfriarse, y desnudo me introducía dentro y ya Carla se había callado porque entendió que yo no la escuchaba y que no iba a contestar. Por qué iba a sorprenderla que me quisiera bañar. Bañarme y así quedar a solas con Perla y ganar mi primera intimidad con ella, ya minuciosamente impuesta en mi pensamiento.
07/12/2006 13:49 Autor: Mario. #. Tema: Perla No hay comentarios. Comentar.

09/12/2006

El mito de Bond

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La primera noticia que tuve de Daniel Bond Craig fue una página web intitulada craignotbond.co.uk, en la cual die-hard fans de la serie (traducido, tontolabas que se pasan todo el tiempo pensando en James Bond) argumentaban contra la elección: Craig no es Bond, sostenía la página, por la dureza de su rostro patibulario, por ser rubio y de ojos azules y un poquito bajo; como si el rostro patibulario, ser rubio y de ojos azules y un poquito bajo constituyesen una extrañeza en Inglaterra. Craig sustituye a Pierce Brosnan, quien nunca dejará de ser Remington Steele. Roger Moore era el Santo y Brosnan, Remington Steele. Mucho tiempo después he visto Casino Royale, la película, y ha sido precisamente Daniel Craig lo que más me ha gustado de ella.

Yo no soy un admirador reconcentrado de las películas de Bond. Ni siquiera he visto todas, aunque tengo unas cuantas: las primeras con Sean Connery, De Dr. No a Sólo se vive dos veces. Ésta y Desde Rusia con Amor son las que más me gustan... de las que he visto. Sólo se vive dos veces es más Bond; Desde Rusia... me parece más una película de intriga o suspense, que por momentos me recuerda a Con la muerte en los talones, y no sé bien por qué. Quizás las escenas en el tren. Me gusta también Goldfinger y esas palmadas en el culo de las chicas en bañador, que constituían la esencia Bond y que la corrección política se ha llevado por delante. Me gusta el malo de Goldfinger. Me gusta MUCHO Pussy Galore (la espectacular Honor Blackman). Me gusta Oddjob, el despiadado mayordomo japonés con sombrero hongo y dedos hidráulicos. Me gustan los nombres de los malos: Ernst Stavros Blofeld (el genial Donald Pleasance), Tiburón (Richard Kiel), Francisco Skaramanga (Christopher Lee), John Largo. Cuando viajaba por el país del fútbol con Plf y Oliver, pasábamos mucha parte del tiempo en el coche hablando de las películas de Bond, del lado más divertido de las películas de Bond, de esos nombres, de sus frases, de las réplicas... En alguna ocasión nos llevamos dvds de las de Sean Connery para verlos en el hotel, y lamentábamos la pérdida de carácter del personaje. Sean Connery no era el mejor Bond; ERA Bond. Los otros sufrieron esa maldición comparativa. George Lazenby "tenía la misma capacidad de actuación que un huevo cocido", se dijo de él, aunque su único Bond conserva buen aprecio entre los grandes seguidores; el flemático y arrugado Roger Moore era más inglés que el cricket y el Ford Cortina, pero excesivamente atildado; Timothy Dalton regresó al Bond más físico, pero siempre pareció a punto de largar un monólogo de Hamlet, de esos que interpretaba en los teatros. La serie descarriló ahí y en el juego de cejas del relamido Remington, Bond al que uno no podía evitar imaginar, como escribió alguien, desayunando zumo de naranja con muesli. Anteayer, camino de Casino Royale, me crucé precisamente con Plf, que resumió al nuevo Bond: "Demasiado violento a veces, pero por lo menos es un hombre". De eso se trata.

Como película de acción, Casino Royale me parece pálida e irregular. Demasiado plot point contravenido. Larga partida de poker que no añade gran cosa, y una partida de poker tiene que añadir grandes cosas a cualquier película que pierda media hora en explicarla: The Cincinatti Kid, El golpe, incluso Rounders... las hay a decenas. La trama de Casino Royale supone un inmenso McGuffin (hay muchos malos haciendo cosas malas, pero uno no sabe bien en qué orden) y algo compleja, pero eso lo voy a decir con la boca pequeña porque yo, desentrañando tramas, soy más torpe que las piedras. Lo demás está bien: la mediana oscuridad del nuevo Bond, el regreso a la primera aventura según la cronología Fleming, para que así el reset general no chirríe tanto, el modo de introducir los tópicos del personaje sin someterse a ellos. Cuando pide su clásico Martini y da la receta. Cuando después le pregunta el barman: "¿Mezclado o agitado?". Y Bond le da la vuelta a su clásica línea y dice: "¿Tengo cara de que me importe?".

Me gusta que Bond se haya hecho una película más orgánica, más ocasionalmente brutal, más humana a pesar de la violencia explícita, porque el lado naif de los últimos Bond me molestaba bastante: veía a Remington ajustándose el nudo de la corbata en medio de una persecución en una lancha y quería irme del cine; veía a Halle Berry amenazada por un láser cortante que en vez de quemarla directamente hace un recorrido por los alrededores para que al otro le dé tiempo a llegar y... en fin. Me gusta que en Casino Royale el villano siente a Bond desnudo en una silla sin asiento y le reviente las pelotas. Así, sin suspensos ni intermedios explicativos. Las películas de Bond nunca fueron grandes películas, pero sí entretenimientos muy bien hechos que vivían de la guerra fría. "¡Cómo echo de menos la Guerra Fría!", se queja M. La cosa ha cambiado, y sin embargo los espías aún mueren envenenados lentamente (una de las mejores escenas de Casino Royale tiene que ver con eso). Ahora el problema de Bond no son los misiles de ESPECTRA, sino la ingenuidad en la que había caído, frente a lo que la rodea: sobre todo Bourne, la serie que ha tomado en su mano el magnífico Paul Greengrass, con Matt Damon en la carne del despiadado agente Jason Bourne. El mayor problema de Bond es Tarantino y su revolución de las escenas de lucha física y psicológica. Tal vez el problema sea John Woo, aunque a mí ese estilo Hong-Kong me espanta, salvo en los Kill Bill, que me divierten como a un niño. O Misión Imposible. O Michael Mann y su sobrecogedora persecución a tiros a la salida del banco en Heat: llegué a creer que el cine Don Quijote se venía abajo.

Esa búsqueda constituye ahora el reto de la serie en estos tiempos de guerra televisada y cerocerosietes muertos con polvo de polonio. El Bond de Craig aún no alcanza al Bourne de Greengrass, pero si en el futuro le escriben tramas algo más equilibradas (¿cuántas frases de Casino Royale firma el genial Paul Haggis? ¿Dos?), quizás pueda lograrlo. No es seguro: el camino más previsible, y ocurrió, era la caricatura. Si hay alguna esperanza reside exactamente en Daniel Craig, capaz de darle al personaje un buen pedazo del perfil de Fleming: "Irónico, frío y en ocasiones brutal". Un agente del MI6 no puede ser ni una hermanita de la caridad ni un playboy internacional. Y los malos ya no pueden estar hechos como personajes de cómic que viven en palacios de hielo en el Polo Norte, con diamantes engastados en el rostro. Le Chiffre (gran nombre) llora sangre y tiene el párpado agrietado como Blofeld, pero no aspira a dominar el mundo. Lo que quiere es ganar pasta y que ningún gobierno le toque la cuenta de beneficios. Como cualquiera. El signo de los tiempos.

09/12/2006 13:29 Autor: Mario. #. Tema: Vivir de cine Hay 7 comentarios.

10/12/2006

Territorio navajo, territorio Ford

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Monument Valley, en el extremo sur de Utah, donde la línea de los estados se reúne con Arizona. Territorio navajo. Desde el aire, más allá del Desierto Pintado y de los meandros fascinantes de Lake Powell, de las carreteras de ripio nacen brazos que serpentean hasta los hooghans, las viviendas tradicionales de los navajos: leves pirámides circulares de barro o madera (nunca la madera de un árbol golpeado por el Rayo, ese árbol pertenece al poderoso Rayo y no debe ser utilizado), con la puerta de entrada mirando al este, para que la ilumine el primer atisbo de cada amanecer. Descendimos sobre Monument Valley, tierra roja, arbustos, paredes de piedra como madera tallada, territorio Ford. Un lugar extrañamente emocionante. La luz jugó todo el mediodía con las texturas y, para cuando llegamos al John Ford's Point, al pie de la roca llamada Las Tres Hermanas (tres agujas casi gemelas, como un tridente), las nubes habían velado el sol y ensuciaban las fotografías en un contraluz de rabiosa naturalidad, que yo no pude recoger. En Monument Valley residen miles de memorias cruzadas y la mía remite con constancia a las películas del oeste, que son un pedazo muy sólido de mi imaginario. Creí adivinar la loma desde la que las patrullas del indio Cicatriz asaltan al grupo de Ethan en Centauros del desierto, pero no es seguro que fuera aquella u otra. Aprovechando mi alucinada desatención, cuatro moteros en choppers intentaron sisarme la cazadora: pensé en Easy Rider, el último western, mientras los maldecía en violento español. Harry Goulding atrajo a Hollywood hasta este lugar olvidado por el tiempo, desierto de piedra y arena que el cine convirtió en lo que ya era en las oraciones de los Navajos: territorio mítico, donde el castor y el coyote surgieron al Cuarto Mundo para levantar el primer hooghan. No pude filmar Monument Valley, pensé que ya lo había filmado Ford y eso me tranquilizó. Un vídeo parecía inadecuado en la tierra consagrada por el genio, el maestro: los lugares mágicos quedan inscritos en el recuerdo y tal vez en una fotografía a la que mirar de cuando en cuando. Mientras la tarde iniciaba su descenso, clausurada la luz, vino una lluvia agitada a refrescar el valle e inundó el autobús sin ventanas. Los japoneses corrieron en busca de protección en el Centro de Visitantes. Yo me quedé afuera y disparé esta última imagen contra la cortina gris.

10/12/2006 14:15 Autor: Mario. #. Tema: Viajes No hay comentarios. Comentar.

11/12/2006

Murió Pinochet, resiste Fidel

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Dios existe. ¿Será de izquierdas?

11/12/2006 00:53 Autor: Mario. #. Tema: Los días Hay 7 comentarios.

12/12/2006

Lafita besa el escudo

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Jugó 25 minutos emotivos, firmó el 0-2 y un penalti - Diego había decidido con otro golazo - El Racing jugó bien, pero sin pólvora - Y vuelve la Champions

Aunque acostumbra a esconder algunas verdades en sucesivas cortinas de arbitrios, casualidades o fortunas, el fútbol no miente. Zigic y Munitis no estaban en el Racing. Rubén Castro anda goleando para el Nàstic -una cesión de locos, como para cruzar de pesadillas las noches de cualquier entrenador-; y Aganzo, siempre atento a las levedades de cualquier defensa, está lesionado. Así que el adjetivo de estupendo equipo que cualquiera le pondría al Racing -merecido por ritmo, por orden táctico, por velocidad de la pelota, por atención a los detalles- se le desprende cerca del área. Balboa y Juanjo no podían llenar tantas botas ausentes. El Zaragoza, vencido por velocidad y aplicación en la primera mitad, resolvió cuando Aimar salió del ovillo para hilar una jugada de seda y encontró a Diego Milito. Goleador implacable. Mano de piedra. Luego lo administró, envolviendo con la pelota la fatiga del Racing, y Lafita agregó un pasaje de emoción: por fin marcó y besó el escudo de su camiseta, la celebración prometida.

La victoria refuerza la idea de solidez de este equipo, al que en esta tierra siempre le vamos a buscar los dobladillos del pantalón, a ver si los lleva descosidos. Porque llevamos una década de convicciones tan débiles, y somos todos tan aragoneses y tan escépticos y tan exigentes y tan puñeteros, que vemos al equipo perder un día con el Osasuna y ya nos entran ganas de decir las verdades. Esas verdades que todos guardamos en los puños para los días de la derrota, que siempre llegan. Y ahí largamos todo: que Agapito no tiene dinero, que Aimar es un bluf, que D'Alessandro debería estar colgado de los pulgares, que Diego Milito no está comprado, que la Champions es flor de un día, que Sergio García no mete una, que somos todos unos pringados y unos embusteros y unos falsos y unos incapaces. Somos todos así. Y uno no se excluye. Lo mejor nos parece imposible o innecesario. Por costumbre, por carácter, porque sí, coño... Y aquí estamos. Agarrados al botijo y mirando al cielo, por si cae sobre nuestras cabezas. Por si ese chavalito del barrio Oliver saca demasiado la cabeza y hay que darle un estacazo. Los gigantes del portón de la audiencia. Estacazo y que baje la cabecita. Y todos con él.

Revancha. En fin, vayamos al fútbol, porque la geografía social es la que es y el descreimiento no se corrige con cuatro líneas rabiosas. El partido contó mentiras y verdades y hay que separarlas con cuidado. El Racing compuso la figura contradictoria de un príncipe capado, con todas sus virtudes y la esbelta figura sometidas al juicio de lo incompleto. Hizo muchas cosas bien, algunas muy notables y otras más ocultas, pero igual de importantes. Sin embargo, le faltó siempre lo definitorio. La extrañeza del gol supone una imperfección demoledora. Un equipo de fútbol sin el gol, sin delanteros que terminen, sin alguien que haga lo decisivo, significa una llamada a la derrota frecuente. Más frecuente si al otro lado aguarda el Zaragoza, que siempre marca, con méritos o sin ellos.

El resultado tuvo una cierta crueldad con el Racing. Una cierta crueldad y mucha lógica. A veces la verdad resulta despiadada. El equipo de Portugal dio una primera parte magnífica, hizo bien todas esas pequeñas cosas que conforman el tejido óseo de un equipo: la presión, la salida rápida de la pelota, la combinación de esfuerzos en la defensa y en ataque. Tenía estudiado al Zaragoza y recitó cada capítulo con la seguridad de un escolar aplicado.

Sometido a ese rigor, el Zaragoza se quedó sin brillos. El medio campo reunía jabatos, gente como Colsa, Zapater o Ponzio, que hacen una pareja interesante, con peso. La guerra principal permanecía en suspenso. Magnífico ritmo y el Racing con un dinamismo endiablado, articulando una presión minuciosa en el medio campo, con dos o tres y hasta cuatro hombres rodeando cada pelota del Zaragoza en las bandas. Parecían los Seattle Supersonics de George Karl, con aquel sistema de traps en los lados. Todo eso hacía un partido vistoso al que le faltaba chicha. Nada por arriba. Ni el uno ni el otro. Fue un rondo divertido, pero sin porterías. En el Zaragoza nadie conectaba con el ataque y en el Racing, Balboa y Juanjo sucumbían a un doble marrón: la nostalgia de Zigic y Munitis, más el celo de los cuatro soldados que el Zaragoza tiene alineados atrás. El plan de Miguel Ángel Portugal era muy bueno, pero para ganar necesitaba un chispazo, algo más que la teoría. Mientras Rubén Castro levantaba al Nàstic en el Mediterráneo, al norte Juanjo hizo el único disparo y César echó cuerpo a tierra.

Aun sin imponerse con la pelota, el Zaragoza estaba haciendo dos cosas bien: se sostuvo en la inferioridad sin sufrimientos obvios -solvente ejercicio defensivo- y previó las debilidades que habrían de afligir tarde o temprano al Racing. Sabía que no podría sostener su ritmo de tambor batiente y que eso denunciaría aún más su falta de peligro. Esa lectura se reveló exacta. A los 10 minutos del segundo tiempo, Aimar escapó de la cárcel y el partido reventó. Primero, Diego Milito vio salir al ocho desde la puerta central del medio campo, en ese espacio en el que Aimar lo sabe todo. Mientras el Cai vaciaba el camino de rivales con su carrera en puntas de pie, Diego tiró el desmarque hacia fuera para encontrar el lado débil de la defensa. Al llegar a la frontal, el Cai hizo una descarga de temporizador suizo y Milito culminó la escena con un disparo imponente al palo contrario. Tras el 0-1, Lafita apareció para agregarle al Zaragoza su versatilidad. Le da cuajo al medio, llega arriba y atrás.Tiene el hambre intacta. En 25 minutos dejó un repertorio completo que derivó hacia la emoción: largó tres salidas de duelista por su banda, de uno contra dos o tres y ganador, luego Ponzio lo encontró en una salida y Lafita puso el 0-2 bajo las piernas del portero y bajo las piernas de la portería. Luego aún le sacó el penalti a Pinillos, que lo agarró impotente.

Ahí Diego Milito se dejó el primer puesto del Pichichi, pero ya había hecho lo sustantivo. Gol formidable y victoria, en un partido de felicidades finales. Este Zaragoza tiene memoria; este Zaragoza tiene un orgullo indispensable. Se acordaba del Osasuna y quería los tres puntos sin condiciones previas, jugando mejor o peor, con dos ocasiones o con cincuenta. Quería la Champions y sabía que los ejercicios de estilo no constituyen un fin; si acaso una fórmula, un método. Lo ha comprendido porque tiene cuatro defensas de inflexible seriedad. Lo ha comprendido, sobre todo, porque tiene a Diego Milito. Y Diego lo hace todo rabiosamente evidente.

Diario AS, 11 de diciembre de 2006
www.diarioas.es

12/12/2006 20:59 Autor: Mario. #. Tema: El deporte Hay 1 comentario.

15/12/2006

Perla

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-Voy a hacerte el amor hasta que se muera esta tarde.

-¿Por qué? -ella se rió.

(Porque quiero borrar con el agua de tu sexo todos los nombres de las demás).

Eso fue lo que no le dije.

(Porque quiero entrar en tu angustiada carne y cerrar los ojos y pensar que estoy desnudando la de Perla).

Eso jamás me atrevería a decírselo.

(Porque deseo que Perla nos oiga desde el balconcito y quiero imaginarme lo que piensa cuando escuche nuestro placer).

Eso es mentira.

(Porque deseo a Perla y sólo te tengo a ti, que has elegido estar conmigo, y quiero tenerte pero también tenerla a ella, ¿entiendes? Yo te quiero pero también necesito amarla a ella como te amo a ti, igual que te amo a ti. ¿Es eso malo?

(No, cariño, no es malo, entiendo que tu amor se desdoble, que me quieras a mí y que la quieras a ella también, lo entiendo. No hay nada malo. Yo te voy a querer igual, tú igual vas a seguir siendo mi rey).

-Voy a hacerte el amor hasta que se muera esta tarde.

-¿Por qué?

-Hasta que se muera...

(...esta mentira).
15/12/2006 16:38 Autor: Mario. #. Tema: Perla No hay comentarios. Comentar.

El hombre que fue Pequeño

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Sentirse Bien

"Soy sólo el campeón
de tenerte en el corazón
Mi conquista
Mi calor, mi conquista

Un arrebato, ya me pongo guapo
Me quedo con el calor en el labio
Sentirse bien. Sentirse cien
Las buenas compañías me sientan bien,
Luchador, el ganador
Sólo en tu cuerpo me siento mejor
Soy apuesto, sólo apuesto
Quédate en mis camas, llevo los poderes puestos

Cuidaré de tu vida, soy valiente
Te voy a dar amor polivalente
Cuidaré de tu vida, soy valiente
Te voy a dar, amor, ¡agárrate fuerte".

Pecker esta noche en la Sala Pulp, al final de General Sueiro, a la derecha. Un lugar para la huida porque las noches son las de siempre. Allí Pecker, el hombre que fue Pequeño Pecker: Raúl Usieto Aquilué, apellidos de por aquí, nacido en Huesca, residente en Barcelona y autor de '2 y Las Nadadoras'. 2 por su segundo disco, interpreto, después de 'Diez y una galaxia'. Las nadadoras, explica él, son las musas que rondan por su cabeza, ingrávidas e insistentes. Pop electrónico, o pop a secas en el que se van integrando la electrónica orgánica, un funk pegajoso o la actitud cool de un ritmo que pesa la mitad exacta de lo que pesan las canciones: la otra mitad hasta el total son las letras, palabras reunidas con adhesivo fraseo, a veces melódico y otras camino de un hip-hop aligerado. Como en Souvenir Me gustó mucho Pequeño Pecker y me gusta mucho Pecker. Me hace sentirme bien, ágil, vital y despierto. Del primer disco me encantó Sentirse Bien, que decía... (Ir arriba).

15/12/2006 17:40 Autor: Mario. #. Tema: Minutos musicales No hay comentarios. Comentar.

17/12/2006

Literatura

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“Al fin y al cabo, la Literatura no es más que un tipo que está en su casa y se pone a escribir en pijama. Este individuo obstinado escribe y escribe, sin parar, hasta que consigue terminar un libro. Después otro objeto lo imprime, otro lo distribuye y, al final del recorrido, siempre aparece otro, también en su casa, que se pone a leer sin zapatos, con los pies encima de la mesa. Esto es el fenómeno literario. Pare usted de contar. Tipos cansados, con ojeras, que escriben en pijama. Mujeres adormiladas en un vagón de tren. Hombres que se descalzan para leer más cómodos. Niños absortos en un rincón del patio durante el recreo”.

Rafael Reig en su Manual de Literatura para caníbales.

17/12/2006 20:27 Autor: Mario. #. Tema: Palabras al viento No hay comentarios. Comentar.

18/12/2006

War!

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[Os lo advertí, amigos. Novedades en el frente asiático: crece el ruido de sables en los despachos, mientras cruzan los bosques barritos de combate. Copio el texto de agencias].

 

 


MUERE A TIROS EL ELEFANTE BEN LADEN, ACUSADO DE LA MUERTE DE 14 PERSONAS 

Europa Press 

Un francotirador ha matado a un elefante llamado Osama ben Laden y al que se le atribuyen las muertes de 14 personas al noreste de la India, según fuentes oficiales. "Dipen Phukan, un tirador autorizado, ha disparado y matado desde una distancia de tres metros al animal en la reserva forestal de Behali, en el norte de Assam", señaló el domingo el cuidador Chandan Bora.

Las autoridades dispusieron su muerte después de que fuese culpado por la muerte de una mujer el pasado miércoles cerca de la zona selvática donde vivía. Behali se encuentra a unos 240 kilómetros al noreste de Gauhati, la capital estatal. Sólo en 2003, el paquidermo había acabado con cinco personas, pero desapareció hasta el año siguiente, en el que acabó con la vida de otros cuatro ciudadanos, lo que dio paso a una tercera orden de búsqueda y captura.

[Foto: Un grupo de guerreros rinde homenaje a sus caídos. Algunas informaciones que leí decían de forma literal: "Los elefantes parecen entender el concepto de la muerte". Siendo así, no estaría mal que nos lo explicaran...]

18/12/2006 00:51 Autor: Mario. #. Tema: No hay comentarios. Comentar.

La implosión de Sergio García

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Sergio García, el goleador más prolífico de la historia de la cantera del Barcelona, se ha asentado como titular y está jugando su mejor fútbol en el Real Zaragoza, donde por fin ha encontrado su sitio. Sin embargo, esa escena de triunfo está presidida por una paradoja: en el mejor momento de su vida deportiva, sólo ha metido un gol... pero a cambio ha dado hasta seis y es el mejor asistente de la Liga. La de Sergio García está siendo una explosión al revés. En realidad, se trata de una implosión.

En el fútbol gobierna una ley de mercado que dice así: “El gol no se fabrica, el gol se compra”. En cierta ocasión oí a un entrenador que le confiaba ese relativo secreto al propietario de su club. La ley, en todo caso, admite un apéndice: “Y si por un casual lo fabricamos, se vende...” Desde luego, por aquí o por allá surgen refutaciones del principio. Fernando Torres. Raúl. Sí, pero ya sabemos que la ley atiende a la generalidad, no a las excepciones. Si las leyes obedecieran a una moral intachable, serían dogmas.

El caso de Sergio García de la Fuente (Barcelona, 1983) propone un juicio a esa ley, una incongruencia en sí misma. El viejo aforismo de Kafka: “Una jaula salió en busca de un pájaro”. Dicho a la manera popular, los pájaros disparando a las escopetas. El argumento de partida sería algo así: ¿Cómo puede el máximo goleador de las categorías inferiores del Barcelona no haber llegado a jugar en el Barcelona? A triunfar en el Barça llegarán el portero orgulloso, genial o cantarín, los mediocampistas con glamour desenfadado, el central que oculta sus desórdenes tras una cortina de fuerzas naturales desatadas, o el defensa justito que observa metáforas libertarias en la conquista de un título. Pero el delantero, ése no; ni siquiera el que metió más de 30 goles por año. No. El que hizo más de 50 en una temporada cadete. No. El que jugó en todas las selecciones nacionales desde los 15 años... no; el campeón de Europa sub-19, el subcampeón del mundo sub-20... No, no y no. Ése no. Motivo: ese je ne sais quoi que rige el fútbol, deporte en el que todo el mundo tiene razón alguna vez y en el que la verdad más evidente acostumbra a ser la más incierta. El gol no se fabrica, el gol se compra. ¿No vio a Portillo, no vio a Villa, no vio a Soldado? ¿Es que no vio a Etoo? El gol se compra y se vende. La ley está para cumplirla. Caso archivado. Martillazo.

Sergio García aprendió su primer fútbol en la escuela del C.F. Damm y en alevines lo llamó el Barça. Volvió cedido al Damm, aún cadete, e hizo más de 50 goles en un solo año. Regresó al Barça y vivió un desenfreno juvenil: año a año, firmó 32 goles en 36 partidos; 30 goles en 22 partidos; 10 goles en 15 partidos; y ya en el Barcelona B, 22 goles en 34 partidos y 15 goles en 22 partidos. Era un goleador serial. Quizá sin referentes canónicos en las formas, pero tampoco Villa los tiene. Los arquetipos no lo explican todo. A esa edad, a Sergio ya lo distinguía su tendencia a un perfil cóncavo, engaño para los malintencionados que vigilan el peso de los futbolistas más que la propia estulticia. Hansi Muller era paticorto; Garrincha tenía las piernas chuecas; Puskas o Maradona fueron genios abombados. Favorecido por esa extrañeza de las formas, Sergio no corre, se embala en vertical, como los dibujos animados y los velocistas que buscan la meta. Es el efecto bola de cañón.

Debutó en la Champions con el Barcelona, en 2002 frente al Brujas. Y en la Liga en septiembre de 2003, con el Sevilla. Y eso fue apenas todo. En una cualquiera de las mañanas repetidas en las que veía entrenarse a su hijo, Sergio García padre se dio cuenta de que la letra pequeña de aquel sueño obligaba al exilio. Puede ocurrir que, si uno mira las mañanas repetidas así, de soslayo, llegue a entrever la tramoya de la vida. El fútbol consiste en ver lo que no se ve: por ejemplo, que los cinco goles de Kanouté en el Tottenham ocultaban la promesa de 20 o más en España. Tras la maraña de goles adolescentes, su padre intuyó el destierro. Son justo los chicos que crecen en los equipos grandes los que más complicado tienen jugar en los equipos grandes. Una paradoja terrible, un desorden. Lo primero que codiciamos es lo más cercano, le explicó Hannibal Lecter a la agente Starling. Lecter jamás jugó al fútbol.

El chico lo tomó con resignación. Fue al Levante y luego lo compraría el Zaragoza para relevar a Villa. Una comparación peligrosa, pero Sergio García ya ha rebasado con fútbol aquella primera notoriedad de los peinados, el pelo de pincho eléctrico, los teñidos y las cabezas rapadas. Los arreglos capilares anticipaban por error a un futbolista disperso, más atento a lo accesorio que al juego, extravagante o alocado. Por asociación colectiva y por procedencia, a ratos la Prensa le dice el neng, pero Sergio García está lejos de espantar a las abuelas soltando gas con motos trucadas, o derrapando un coche tuneado en la explanada de las discotecas. Sergio es cualquier cosa excepto un muchacho estridente. Reservado, ajeno, tranquilo hasta la anestesia anímica. Una máscara que no transpira tensiones y que reduce las preguntas difíciles a respuestas fáciles, como un artificiero. Aunque su frustración del año pasado -cuando llegó Diego Milito, cuando Víctor lo ponía poco- resultaba obvia a simple vista, jamás permitió un atisbo de ello en la escenografía diaria. Era el suplente pluscuamperfecto.

Por descontado, esa virtud ética no impidió la insatisfacción. Lo distintivo ha sido el modo de gestionarla. A menudo los futbolistas equivocan la juventud con la vida, pero en la vida la pelota nunca viene por donde la esperas. Lo escribió Albert Camus. Sergio pudo confundir sus más de cien goles con un derecho inalienable a ser titular y goleador en Primera. No lo hizo. A cambio, ha buscado hasta encontrarle el sentido a su fútbol en las entretelas del juego, donde nadie lo aguardaba: este año todo el mundo está de acuerdo en su explosión, pero en realidad no ha sido sino lo contrario: ha sido una implosión. Sergio lleva un solo tanto, pero a cambio es el mejor pasador de gol de la Liga. ¿Naturaleza contravenida? Quién sabe. La mayoría nos parecemos poco al hombre que preveíamos. “Antes hacía tantos goles que no se veían mis pases, ahora me ocurre justo lo contrario”, explica.

Una jaula salió en busca de un pájaro. Un goleador se puso a repartir juego.

Mediapunta, 17 de diciembre de 2006
www.mediapunta.es

18/12/2006 20:35 Autor: Mario. #. Tema: El deporte No hay comentarios. Comentar.

23/12/2006

Hombres casados

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"Nadie es lo suficientemente inteligente como para conocer sus propios sentimientos".

Historias de hombres casados, de Marcelo Birmajer.

23/12/2006 11:23 Autor: Mario. #. Tema: Palabras al viento No hay comentarios. Comentar.

24/12/2006

Desahogo

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La otra noche estuve viendo La bola de Cristal en el Canal 50 años de TVE. Me apetecía, sobre todo por revisar el mito, por comprobar si persistía algo de la fascinación con la que recordaba aquellos sábados por la mañana en que lo emitían. Descubrí que sí, sin dudas. No sé qué veía entonces en La bola de Cristal. La otro noche no vi sólo el entretenimiento sino también la inteligencia, la libertad, la ironía, el desenfado, la sugerencia, el talento, la educación en las sensaciones. En El Cuarto Hombre, Javier Gurruchaga hacía lírica cachonda para hablar de la soledad, y hablaba de la soledad de grandes genios, de la soledad de gentes sencillas, de música, de arte, de la soledad del creador, de grandes y pequeños solitarios, deliberados, accidentales... todo sobre un fondo de imágenes diversas, reales o surreales, científicas y sugestivas. Cerró con un vídeo de Panic, de los Smiths. Después salió otro de aquel grupo llamado Séptimo Sello, famosos por esa canción que decía: "Todos los paletos / fuera de Madrid". No pusieron esa, pusieron otra que se llamaba Mecamadrid, en la que venían a pedir la reconquista cristiana de la capital. He buscado la letra pero no la encuentro. Me hizo gracia ese pop gamberro. Por cualquiera de las líneas de una canción así de irrespetuosa con los hermanos del Islam, esos muchachos estarían ahora clavados en una diana, estigmatizados, prohibidos. O peor.

España se ha convertido en un país muy aburrido. Muy coñazo. Vigilado por lobbies de gilipollas atentos a exigir respeto por los derechos magullados de cada mínimo colectivo. Ya no se puede hablar de nada ni bromear con casi nada. La publicidad vive en estado de sitio. Puede que Occidente también, y alegremente. Deberíamos preguntarnos por qué series como Padre de familia o Little Britain han alcanzado tantísimo éxito allí donde se emiten. Incluida España. Deberíamos preguntarnos por qué triunfa el personaje de Torrente, ajeno a cualquier valor cinematográfico. Se ríen de todo lo que ya no está permitido reírse, y tal vez por eso queramos verlas y recuperar lo que ya no tenemos, el sacrilegio, la sátira, la retranca, la ironía. El puro humor. "En Inglaterra somos el país con mayor número de travestidos por metro cuadrado de toda Europa", dice la delirante voz en off de Little Britain. "De hecho, entre 1979 y 1990 nuestro Primer Ministro era un travestido y nadie se dio cuenta". Y sigue un sketch sobre los problemas capilares de Emily y Florence, las dos mariconas decimonónicas que se pasean por un pueblo de la costa sur, destino vacacional tan trasnochado como ellas. En otro, una viejecita se orina en el supermercado mientras mantiene una conversación insustancial con una amiga, feliz e ignorante víctima de la incontinencia de su vejiga. No hace falta hablar de Daffyd, "el único gay del pueblo" galés de mineros. En Padre de familia, el perro Brian tiene un profesor en la universidad que es como Stephen Hawking y se comunica a través de una máquina, como el genial físico. Su novia es exactamente igual. La serie los muestra a ambos en una escena de cama aberrante, tumbados de lado con sus sillas sobre las colchas, las cabezas torcidas sobre un hombro, sin expresión, las bocas abiertas, reduciendo el vigoroso acto de la fornicación a un tecleo agitado y a expresiones monocordes de voz metálica: "Oh, cariño, oh, oh...". "Estoy durísimo, mi amor". "Oh, cariño, así, así, empuja, sí...". "Sí, cariño, sí, oh, oh, he estado todo el día pensando en esto". Todo sin moverse. Sin tocarse. Una máquina transmite sus pensamientos y emociones. Casi me caigo del sillón. Qué forma de reírme. 

O sea, que tal vez deberíamos dejarnos de homenajes bienpensantes a la Movida y pensar por qué nos hemos convertido en los estúpidos que somos ahora, 20 años después. Absurdos actores de un pensamiento único que nadie, salvo cuatro dogmáticos, se cree del todo. Por favor. Dos ejemplos bobos: no podemos tomarnos tan en serio y ponernos estupendos para hablar del botellón... en este país donde nueve de cada diez billetes de 10 y 20 euros están infectados con cocaína, según han comprobado en el diario El Mundo. Hay colegios que ya no celebran la Navidad, y periodistas que critican las celebraciones navideñas porque imponen un modelo... antes de irse al Corte Inglés a comprar los regalos de Reyes para sus hijos. Yo no creo ni en el laicismo ni en la religión, pero creo en las dos cosas a la vez. Supongo que porque no confío en las respuestas que sirven para todas las preguntas. Pienso que hemos cedido valores fundamentales a cambio de un decálogo de correcciones que nos hacen previsibles y planos. Pero no mejores. Y que nos hemos vuelto condescendientes con la gilipollez organizada en asociaciones. A mí no me van a convertir en una persona de mayor estatura ética cuatro listillos moralizantes que le den vueltas a los conceptos y el lenguaje. Todo lo que sé me lo enseñaron mis padres, los Hermanos Maristas, los libros y el cine. Y todo lo envolví en música. Y así vivo.

En España, entre todos hemos generado una conveniente ficción estilizada de lo que somos, y nos dedicamos a proyectarla y vivirla como si fuera la realidad. Y nos felicitamos por tan magnífica creación. Luego, claro, nos reímos mucho con Borat porque, fíjate, qué retrógrados y qué ignorantes y qué bobos y qué incultos son los yankees. Nosotros, sin embargo, somos tan maravillosos, tan adelantados, tan respetuosos, tan integradores, tan civilizados y zapateristas... La verdad, ignoro si somos una sociedad mejor o peor que aquélla que permitía a un grupo cantar Mecamadrid y a nosotros, reírnos con esos cuatro tipos disfrazados de moros bailando la danza del vientre en un centro comercial de la capital. Sé que todos gritábamos lo de los paletos con alegría y diversión, sin ir más allá, como si Madrid fuera nuestra ciudad o el símbolo de un anhelo compartido. Igual que ahora nos reímos con Little Britain o Padre de familia, porque nos permiten recuperar algo que se nos ha negado: la capacidad para relativizar las bromas, sin mellar el significado verdadero de las cosas. Eso componía entonces nuestra mejor defensa. Ahora nos hemos vuelto imbéciles.

Quiero intacto mi derecho a sentir que me gustaba más lo de antes. Acepto lo que hay, pero me gustaba más. Puedo admitir que no fuera mejor todo aquello, pero no admito que sea mejor esto de ahora. Y lo diré con un argumento que sirve para todos los tiempos: no lo admito porque no me pasa por los cojones.

[Foto: Los personajes de Padre de Familia, reunidos en franca camaradería. Son como los Serrano, pero en dibujo animado y sin el babeo adolescente. A mí no me gustan nada los Serrano, pero he terminado casi por admitir la teoría de mi hermano: es la única serie nacional que se aproxima mínimamente a la realidad de lo que somos todavía los españoles que andamos por la calle].

24/12/2006 20:48 Autor: Mario. #. Tema: No hay comentarios. Comentar.

25/12/2006

James Brown (1933-2006)

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Get up, get on up
Get up, get on up
Stay in the scene
Like a sex machine...

25/12/2006 12:32 Autor: Mario. #. Tema: Palabras al viento No hay comentarios. Comentar.

26/12/2006

El Ray

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Me congratula que el Comité de Sabios que prometió el presidente Zapatero (me encantan los nombres que describen profesiones) y la directora general de RTVE hayan triunfado en su prometida regeneración del medio, que considero concluida e irrebatible después de pasar la Nochebuena con Raphael y sus amigos en La Primera. Sé que el camino ha debido ser arduo, uno de esos penosos tránsitos que obligan a medidas extraordinarias, dolorosas decisiones, análisis de madrugada y refuerzo de cada pequeña convicción en los modelos que se quieren imponer. La educación del pueblo, del disperso pueblo, merece esos esfuerzos y aun más. Todos sabemos, aceptamos y nos felicitamos por habernos librado de Norma Duval -arquetipo deleznable- para entregarnos en los menudos brazuelos de Raphael, ese hombre (re)tacón que tanto nos divierte sin necesidad de ponernos derechistamente rijosos. Caffarel ha realizado un trabajo ímprobo que creo merece un homenaje, acompañarla hasta la puerta envuelta en aplausos y vítores, rodearla del calor de los compañeros en este momento de despedida. Algo así como lo de Barrionuevo y Vera en su ingreso en prisión. Felicitaciones por el trabajo bien hecho. Cosas sencillas que emocionan. Veo todavía a aquellos dos luchadores por la libertad recorriendo el patio de la prisión de lado a lado para mantenerse en forma, para no perder ripio de su progresismo liberador, mientras afuera resuenan aún los cerrados puños en alto y las canciones de camaradería. Y me emociono, de verdad que si.

Antes de Raphael y sus colegas hubo otro acierto incomparable de programación: vino el Ray a nuestras casas, con su mensaje de consenso siempre tan, pero tan necesario. Es bueno, es tranquilizador, es democrática y orgánicamente acojonante poder contar con una figura calmada, valiente, intensa, firme y decidida como la de este sencillo prócer. Que nos diga lo que no sabemos. Que nos ilumine. Que nos ayude a alcanzar las decisiones necesarias. Que muestre esa entrega, ese altruísmo, ese empeño por nuestro bien que resulta en verdad fundamental para seguir adelante con nuestras vidas. Para conducirnos en el día a día. Para resolver nuestros pequeños o grandes entuertos. Con esa gracia suya, con ese despojo, con esa cercanía, con ese "la raina y yo...". Sin él no somos nada. Sin ese mensaje, el mensaje, lo mensaje y la mensaje. Sin su ejemplo. Debería abrir un consultorio. Si algún día Zapatero proclama la República, espero que mantenga al Ray al frente del Estado. Sería un gesto de talante, integración y alianza de civilizaciones sin parangón en el mundo moderno y aun en el antiguo.

Sus palabras anuales constituyen un paradigma revisado año a año y perdurable. Para no entretenernos, porque todos tenemos muchas cosas que no hacer, esta vez lo esencial de su alocución a los españoles y allegados está en el aleph de YouTube. Pinchad aquí y veréis París: Mensaje de nuestro Ray.

26/12/2006 13:21 Autor: Mario. #. Tema: Hay 4 comentarios.

30/12/2006

Agapito quiere la Liga

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Pedro Luis Ferrer publica hoy en AS una estupenda entrevista con Agapito Iglesias, el propietario del Real Zaragoza. El trabajo viene a significar en sí mismo un sumario desglosado de lo que fue la gran noticia del año, la compra del club, así que sirve para despedir 2006 y sobre todo para brindar por el futuro. Tengo que reconocer que me alegré de esa operación que acabó con la presidencia de Alfonso Soláns, porque creía con sinceridad que era lo mejor para el Zaragoza. A lo mejor estaba equivocado, eso nunca se sabe o no se sabe hasta pasado mucho tiempo. Había mezclado un motivo más o menos personal: el gran argumento para la defensa de Soláns consistía en que él era el único dispuesto a ponerlas, el único presidente posible. Yo he escuchado ese razonamiento tan provinciano en largas conversaciones/diálogos/discusiones con la que era la gente de Soláns en el club. Nunca me convenció. Me parecía válido sólo para quien deseaba sentirse vasallo. En Aragón hay mucha de esa gente, gente que se almidona ante el señorito porque el señorito manda, él tiene los duros y él posee el destino colectivo. En un artículo en Heraldo de Aragón tras el descenso a Segunda razoné que, para sostener que Soláns era el único presidente posible del Zaragoza, había que probarlo: lo ha hecho el tiempo. En su contra, desde luego. Resulta que en el Paseo de Sagasta había un empresario de procedencia soriana. Resulta que compró el club. Resulta que las puso. Resulta que pidió un crédito de 9,6 millones de euros, resistió la artera venta de Cani, avaló otros ocho, asumió como salvables los 70 millones de pufo que dejaron los anteriores administradores y compró a Pablo Aimar por 10 millones... Y resulta que ni una sola vez ha hablado de miseria, ni de vender jugadores (aunque lo hará, porque es el procedimiento de mercado del fútbol), ni de quiebras. Habla de esto: "No me iré del Zaragoza sin ganar una Liga".

El fútbol es un negocio muy largo y muy ancho; cambiante, ingobernable en algunos aspectos decisivos; abrasador. También se trata de una forma de ficción relativa que hay que manejar con tanta ilusión como realismo. De las cosas menos importantes de la vida, como dijo alguien, es la más importante y la más divertida. Agapito la maneja con entusiasmo, pero también con la firmeza y el sentido de un empresario estricto, que quiere ver crecer su proyecto. Y exige. Que el propietario de una empresa sea el que retiene a los empleados para que la empresa no crezca resulta increíble, antinatural. Bueno, pues eso hacía Soláns con el Zaragoza: pedir a sus técnicos que el club no creciera demasiado, que no ganara demasiado, que no costara demasiado, que no fichara demasiado. Aun así, ganó dos copas y jugó otra final. Que cada uno reparta méritos. El juicio sumario a Agapito deberá esperar al final de su proyecto, o a que pase un tiempo razonable. Mientras tanto, vemos a Aimar cada domingo y al Zaragoza peleando por el cuarto puesto. No es lo de menos, porque el fútbol consiste en eso. Yo siempre he pensado que, en muchos casos, el mensaje hace a los hombres. Y ésta es la primera vez que oigo a un presidente del Zaragoza hablar de que quiere ganar una Liga. Si nos engaña o juega con las ilusiones del zaragocismo, se lo demandaremos. Y si no es así, celebraremos lo que venga.

30/12/2006 14:12 Autor: Mario. #. Tema: De jardines ajenos No hay comentarios. Comentar.

31/12/2006

Listas y listos: Woody Allen

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Nos estábamos tomando una apreciativa cerveza en el Bar Bacharah, relojeando a los concurrentes y a las camareras como es costumbre, cuando Pab me preguntó: "¿Qué te pareció Match Point?". Pensando que me preguntaba por Scoop, le dije: "Muy flojita". Me miró raro. Entonces el cerebro me rebobinó y caí en el error: "Ah, Match Point... bastante buena". Y maticé: película resultona, gracias a ese redondo truco del guión, la pelota y el anillo. Pero no una de las mejores películas de Woody Allen. Rick me había recomendado hacer listas en Somniloquios y someterlas a consideración. Un poco a la manera de Alta Fidelidad. "Las listas funcionan", dijo él. Así que reté a Pab: "Match Point no la considero entre las cinco mejores películas de Woody". Le dio un trago a la Paulaner rojiza que se estaba trapiñando, en un vaso que parecía la Copa de Europa de campeones de Liga, y asintió. Subí la apuesta: "No está ni siquiera entre las diez mejores". Pab dejó la Paulaner sobre la mesita blanca con estudiada lentitud, subió un pinrel al puff tapizado de leopardo y se puso a pensar...

En un momento le recité la clasificación y fuimos razonando. Aquí va la primera lista de Somniloquios. Las diez mejores películas de Woody Allen, que pueden ser once o doce o más de acuerdo a mi descuidado criterio. Y Match Point no está entre ellas:

  • Annie Hall: no sé si es la mejor, no me importa. Es la que más me gusta ver, la que más me divierte, la que más me emociona. Me gusta tener la carátula del dvd de pie y de frente en la mesita del televisor, para mirarla siempre que quiera con un leve movimiento de los ojos. Ese discretísimo ejercicio me mantiene joven.
  • Hannah y sus hermanas: irreprochable, hermosa, sugerente. Me encanta la escena en la que Elliott (Michael Caine), el hombre enamorado, observa a su amada Lee (Barbara Hershey), mientras ella se mueve ajena entre los asistentes a una fiesta. Ella es la hermana de su mujer.
  • Delitos y Faltas: profunda y terrible como un agujero negro. Oscura como una culpa.
  • Manhattan: la ciudad y la magia de los que buscan el amor.
  • Acordes y Desacuerdos: la recreación genial de un genio obsesivo, recreado de forma genial por otro genio: Sean Penn. Por eso, ineludible verla en versión original.
  • Misterioso Asesinato en Manhattan: en mi molesta opinión, una de las mejores comedias de la historia del cine. Y mira que hay...
  • Maridos y Mujeres: victorias y derrotas de la edad adulta, tratadas con inteligencia y una fórmula narrativa que podría parecer manierista, pero que define la sutileza de Woody Allen con su resistencia al paso del tiempo.
  • Desmontando a Harry: ejercicio de superioridad intelectual hecho cine, y un relleno de humor de falsa brocha gorda, sabroso como el relleno de un pollo guisado.
  • Broadway Danny Rose: pequeña joya magnífica.
  • Zelig: la originalidad de una broma estupenda.
  • Días de Radio: maravillosa y delicada caja de música.
  • La Rosa Púrpura del Cairo: el cine, la ilusión. ¿Qué puede haber mejor?

Ahí queda eso. Lo siento por Scarlett, pero en estos últimos meses se ha puesto tan pesada como Bisbal y James Blunt. Todo mi amor se lo dejo para Lost in Translation.

31/12/2006 02:05 Autor: Mario. #. Tema: Vivir de cine Hay 8 comentarios.


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