<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://ornat.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Somniloquios</title><description>Somniloquios es el diario no diario de Mario Ornat, deportista frustrado y periodista en v&#xED;as de frustraci&#xF3;n. Zaragocista y aragon&#xE9;s. Como Goya, Lapetra, Bu&#xF1;uel y Perico Fern&#xE1;ndez.</description><link>https://ornat.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Somniloquios se marcha...</title><link>https://ornat.blogia.com/2009/061401-somniloquios-se-marcha-.php</link><guid isPermaLink="true">https://ornat.blogia.com/2009/061401-somniloquios-se-marcha-.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-size: x-small;">Somniloquios se marcha... pero no demasiado lejos. Se va para quedarse, para ser otra cosa siendo lo mismo. En realidad, se trata &uacute;nicamente de un cambio de direcci&oacute;n (para vosotros) y de servidor (para m&iacute;). Somniloquios (la versi&oacute;n 2.0, digamos) estar&aacute; ahora en esta otra direcci&oacute;n: <a href="http://ornat.wordpress.com/" target="_blank">ornat.wordpress.com</a>. Y estar&aacute; siempre aqu&iacute;, por supuesto, porque los cientos de p&aacute;ginas de estos a&ntilde;os permanecer&aacute;n en este mismo lugar, mientras dure blogia. Si cambio se debe a motivos pr&aacute;cticos, a problemas en la edici&oacute;n de los textos, a una b&uacute;squeda de mayores medios para darle forma a lo que quiero hacer, y a las dificultades de carga que muchos me hab&eacute;is manifestado a veces. Todo esto apenas constituye una queja. El dise&ntilde;o quiz&aacute;s parezca algo m&aacute;s moderno, pero se trata de una simple cuesti&oacute;n de b&uacute;squeda de plantillas: tambi&eacute;n aqu&iacute; lo hubiera podido cambiar. Me siento obligado a agradecer la hospitalidad de blogia, por ser un proyecto maravilloso y darle forma a una&nbsp;aspiraci&oacute;n&nbsp;muy personal&nbsp;que siempre tuve y nunca pude cumplir en mis diferentes puestos de trabajo: escribir cada d&iacute;a de lo que yo quisiera, sin estrecheces de disponibilidad, ni de temas, ni de formas. No estar&iacute;a bien que yo escribiera de cine en una cr&oacute;nica del Zaragoza en AS, aunque he bordeado y tratado de violentar siempre los l&iacute;mites. No sab&eacute;is hasta qu&eacute; punto Somniloquios satisface todos esos sucios deseos &iacute;ntimos...</span></p><p><span style="font-size: x-small;">Espero, porque lo necesito, encontraros a todos en el nuevo Somniloquios. Y que sig&aacute;is comentando con el mismo calor y la misma inteligencia y sensibilidad y afecto de siempre.&nbsp;Seguidme... por favor.</span></p>]]></description><pubDate>Sun, 14 Jun 2009 10:14:00 +0000</pubDate></item><item><title>La se&#xF1;orita Alicia</title><link>https://ornat.blogia.com/2009/061001-la-senorita-alicia.php</link><guid isPermaLink="true">https://ornat.blogia.com/2009/061001-la-senorita-alicia.php</guid><description><![CDATA[<p><br />El tiempo me tiene atrapado en su ventajoso simulacro de eternidad. Supongo que me muevo, pero tan despacio que me resulta imposible confirmarlo. Para ello debo recurrir a los otros, que son quienes me ofrecen la perspectiva de la velocidad del cambio al mismo tiempo que revelan la c&oacute;moda incongruencia de mi vida diaria. S&eacute; que pasa el tiempo porque se march&oacute; Leonor, camino de los 102 a&ntilde;os ya para siempre. Los viejos madrugan para irse, tal vez por no alterar las costumbres de su cuerpo, que decide por ellos. Si no dije nada aqu&iacute; (espacio en el que Leonor estableci&oacute; hace d&iacute;as su condici&oacute;n de referencia m&iacute;tica) fue porque no puedo decir nada. Hay cosas -hechos, pensamientos, impresiones, im&aacute;genes- que est&aacute;n m&aacute;s all&aacute; de las palabras. Por indescifrables, por &iacute;ntimas, por el tama&ntilde;o de su brutalidad o de su naturaleza son radicalmente indecibles, al menos para m&iacute;. La vi por &uacute;ltima vez unos pocos segundos, pero podr&iacute;a escribir (si pudiera) cientos de folios acerca de tiempo tan escaso. Enseguida mi madre me dijo: <em>"Vamos, hijo, que se la van a llevar".</em> Y me imagin&eacute; a un coro de m&iacute;nimos &aacute;ngeles que la trasladaban en volandas hacia el tiempo perfecto de la nada. Debe de ser que soy religioso, aun a pesar de m&iacute; mismo. Si fueron &aacute;ngeles parec&iacute;an s&oacute;lo monjas.</p><p>El tiempo se me hace muy concreto si miro a Alicia, que ayer cumpli&oacute; ocho rotundos a&ntilde;os que me hicieron pensar bastante. Se ha arrancado la piel de ni&ntilde;a y ahora anda visti&eacute;ndose&nbsp;con afiladas iron&iacute;as de incipiente se&ntilde;orita. La veo en su mejor momento, aun a mi pesar: libre a&uacute;n de los laberintos adolescentes, pero con la perspectiva agrandada de quien est&aacute; ya a salvo de tantos benditos enga&ntilde;os de la infancia. Temo que deba tratarla de usted a partir de este momento. Alicia, para quien siempre fui un torrente de peque&ntilde;as historias fascinantes, me ha convertido ahora en un variable objeto de perspicacias y r&eacute;plicas sard&oacute;nicas. Cuenta a su favor con la ventaja de mi perplejidad inadaptada a la nueva relaci&oacute;n; y con el arma del lenguaje, que maneja de forma muy precisa. La llam&eacute; por la tarde, a&uacute;n desde el trabajo, para felicitarla. In&uacute;tilmente trat&eacute; de emboscarla en un bobo enga&ntilde;o ya trasnochado:</p><p><em>-&iquest;Qu&eacute; haces?</em></p><p><em>-Estoy celebrando el cumplea&ntilde;os...</em></p><p><em>-&iquest;Cumplea&ntilde;os? Qu&eacute; pasa, que cumple a&ntilde;os alguna amiga tuya del colegio.</em></p><p>-<em>Que cumplo a&ntilde;os yo</em> -r&eacute;plica muy seca, como diciendo: <em>&lsquo;Eh, no te hagas el tonto conmigo&rsquo;</em>, frase que, como sabemos, una mujer puede pronunciar con el mismo significado a lo largo de varias d&eacute;cadas y siempre con destinatarios equivalentes que resumiremos en uno: el pavo de turno.</p><p><em>-&iexcl;&iquest;Pero qu&eacute; me dices?!</em> -exclam&eacute; con pat&eacute;tico asombro fingido.</p><p>En mala hora.</p><p><em>-Oye, a m&iacute; no me tomes el pelo. Sabes perfectamente que es mi cumplea&ntilde;os.</em></p><p>Arri&eacute; las velas y me dispuse a permitirle que me deshiciera a dentelladas. Mascull&eacute; mi rendici&oacute;n en un sentido <em>"Felicidades"</em>. <em>"Muchas gracias"</em>, contest&oacute;, rigurosa con el gui&oacute;n. Al fondo se o&iacute;an muchas voces y se elev&oacute; una que parec&iacute;a anunciar algo a una concurrencia que imagin&eacute; sin dificultad. Trat&eacute; de que me contara alg&uacute;n regalo pero ella estaba atenta a las instrucciones del micr&oacute;fono. Ya no me o&iacute;a a m&iacute;. Pronto me dijo:</p><p><em>-Mira, tengo que dejarte.</em></p><p>La frase me son&oacute; como un disparo. No por el hecho en s&iacute;, comprensible, sino por el modo de formularlo. Podr&iacute;a haber dicho: <em>"T&iacute;o, que me est&aacute;n llamando para empezar la fiesta con los otros ni&ntilde;os del colegio"</em>. Esa posibilidad hubiera sido infantilmente expl&iacute;cita. Pero Alicia empieza a manejar con natural soltura las armas sutiles propias de su condici&oacute;n. <em>"Mira, tengo que dejarte"</em>: Otra frase que le&nbsp;servir&aacute;&nbsp;durante al menos&nbsp;30 o 40 a&ntilde;os. V&aacute;lida para muchas ocasiones. Perfecta para establecer la distancia adecuada, para decir lo que se quiere decir de manera que, con los C&oacute;digos Jur&iacute;dicos en la mano, ning&uacute;n tribunal te pueda acusar de no haberlo dicho, aunque todos sepamos que est&aacute; dicho sin decirlo, sin entrar en detalles, sin dar explicaciones (&iquest;d&oacute;nde est&aacute; escrito que haya que dar explicaciones?, &iquest;es que no te queda claro, pedazo de bobo?), sin conceder ni una sola ventaja. <em>"Mira, tengo que dejarte"</em>. Le pas&oacute; el tel&eacute;fono a su hermana peque&ntilde;a (que va a ocupar su papel, pero de otra manera muy distinta) y me dej&oacute; con la palabra en el aire.</p><p>Luego fui a verla y le llev&eacute; sus regalos. He abierto la veta Beatles y eso da para toda la vida, espero. Comenzamos por una hermosa cajita de m&uacute;sica, un sencillo cubo de madera decorado con el rostro de los cuatro muchachos de Liverpool en su primera &eacute;poca, con un toque de pop-art. <em>"Ah&iacute; puedes guardar tus secretos"</em>, le indic&oacute; su madre. Qu&eacute; hermosa y terrible frase. La cajita tiene una manivela. La invit&eacute; a darle vueltas y son&oacute; la m&uacute;sica. <em>"&iquest;Qu&eacute; canci&oacute;n es?"</em>. Le cost&oacute; un poquito reconocerla: las cajas de m&uacute;sica son como los viejos m&oacute;viles, una especie de diagrama resumido de sonidos, politonos monocordes. Sin embargo no tard&oacute; mucho: <em>"&iexcl;&iexcl;&iexcl;Let It Be!!!"</em>, exclam&oacute;. S&iacute;. Aunque yo pens&eacute;, con cierta oscuridad interior: <em>"Let It Bleed"</em>. No supe si la frase (<em>"D&eacute;jalo sangrar"</em>) me ven&iacute;a de alg&uacute;n recuerdo, de una pel&iacute;cula (&iquest;no se lo dice Bobby de Niro al empleado del banco que atracan en Heat despu&eacute;s de reventarle las narices?) o de cierta canci&oacute;n sombr&iacute;a... Cantamos Let It Be un poquito: <em>"When I find myself in times of trouble..."</em>. Fue el tema que expuse para traducir en una clase de Ingl&eacute;s en el colegio, hace tres o cuatro siglos. Siguiente regalo: un neceser (o un estuche, o vaya usted a saber qu&eacute;) decorado con motivos de Yellow Submarine. Y el Album Rojo (The Beatles 1962-66), porque no fui capaz de resolver si es ya momento de meterle concepto con un disco como Rubber Soul o Revolver o, desde luego, el Sgt. Pepper&rsquo;s y no digamos el Album Blanco... Cualquiera dir&iacute;a que no, claro, pero no olvidemos que su canci&oacute;n favorita, declarada, es Strawberry Fields Forever: esa precocidad psicod&eacute;lica me abruma.</p><p>A Sergio, el chico de <a href="http://www.ventana-indiscreta.com" target="_blank">La Ventana Indiscreta</a> (felic&iacute;sima tienda de cine y memorabilia pop en la calle San Lorenzo) le llam&oacute; la atenci&oacute;n que los regalos fueran para una ni&ntilde;a de ocho a&ntilde;os. Yo hab&iacute;a visto la cajita de m&uacute;sica hac&iacute;a varios meses y pens&eacute;: &eacute;sta es m&iacute;a. Hab&iacute;a varias. Le pregunt&eacute; si las tendr&iacute;a en junio. &Eacute;l dijo que seguramente. Cuando llegu&eacute; ayer, confes&oacute; que s&oacute;lo&nbsp;le quedaba&nbsp;una y que la hab&iacute;a reservado un cliente. Se me tensaron las calandracas. Fue como un duelo en mitad de una polvorienta calle del oeste. Nos miramos en silencio un instante. Sin decirlo, le indiqu&eacute; con los ojos que la caja ten&iacute;a que ser para m&iacute;. Aguant&oacute; el envite. Lo intent&eacute; rodear: <em>"&iquest;No ser&iacute;a yo el que te la encarg&oacute;?".</em> Burdo. Es verdad que hab&iacute;a preguntado, pero sin concretar. <em>"Fue alguien que vino hace un mes"</em>, empez&oacute; a argumentar. <em>"Pero claro, ya no ha vuelto. Y t&uacute; la quieres ahora y yo no puedo estar esperando siempre porque igual no vuelve"</em>. Se me represent&oacute; la soledad silenciosa de una tienda en el d&iacute;a a d&iacute;a. <em>"Mira, lo dejo en tus manos"</em>, ced&iacute;, no sin falsedad. Me hubiera gustado a&ntilde;adir: O me das la caja o te <em>vulco</em> el garito, chato. Con habilidad sorprendente para m&iacute; mismo, resolv&iacute; usar a Alicia como los de la Intifada, de escudo humano: <em>"Su canci&oacute;n preferida es Strawberry Fields Forever"</em>. <em>"&iquest;Con ocho a&ntilde;os?". "S&iacute;... &iquest;No te parece maravilloso?".</em></p><p>No tard&oacute; nada en sacar la caja. Mientras la envolv&iacute;a, hurgu&eacute; en su debilidad: <em>"Mira, si a esa ni&ntilde;a la dise&ntilde;o yo con un ordenador, no me sale mejor: rubia, ojos azules, la mala hostia de los Ornat, le gustan los documentales de bichos, tiene inquietud musical, me pide partidos de rugby cuando viene a casa y est&aacute; enloquecida con los Beatles"</em>. Sergio asinti&oacute;. Prefer&iacute; ahorrarle explicaciones acerca del lado oscuro de tales coincidencias. <em>"Mira, tambi&eacute;n tenemos chapas de los Beatles"</em>, me invit&oacute;. Me mat&oacute;: <em>"Pon todas".</em></p>]]></description><pubDate>Wed, 10 Jun 2009 10:14:00 +0000</pubDate></item><item><title>David Carradine (1936-2009)</title><link>https://ornat.blogia.com/2009/060601-david-carradine-1936-2009-.php</link><guid isPermaLink="true">https://ornat.blogia.com/2009/060601-david-carradine-1936-2009-.php</guid><description><![CDATA[<p><object width="425" height="344"><param name="allowFullScreen" /><param name="allowscriptaccess" /><param name="src" /><embed src="https://www.youtube.com/v/JQUBvFsuxeQ&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344"></embed></object></p><p><span style="font-size: x-small;"><strong>Bill: </strong>Hello, kiddo.<br /><strong>The Bride: </strong>How did you find me?<br /><strong>Bill: </strong>I&rsquo;m the Man.</span></p><p><em><span style="font-size: x-small;">(Bill y La Novia se reencuentran con mutuo temor en <strong>Kill Bill Vol.2</strong>).</span></em></p>]]></description><pubDate>Sat, 06 Jun 2009 12:04:00 +0000</pubDate></item><item><title>Impossible Wilco</title><link>https://ornat.blogia.com/2009/060501-impossible-wilco.php</link><guid isPermaLink="true">https://ornat.blogia.com/2009/060501-impossible-wilco.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-size: x-small;">Le dije: <em>"Escucha c&oacute;mo acecha esa guitarra el resto de la canci&oacute;n: es como si estuviera prepar&aacute;ndose para saltar sobre los dem&aacute;s instrumentos y hacerlos trizas a dentelladas".</em> Le estaba hablando a Pab de la guitarra de Nels Cline en <em>Spiders (Kidsmoke)</em>, el brutal crescendo s&oacute;nico con el que Wilco resumieron el salto experimental, de contenidas distorsiones, que caracteriz&oacute; su &aacute;lbum <em>A Ghost Is Born</em>. Fue la primera canci&oacute;n que escuch&oacute; Pab de Wilco y se la puse yo, una noche de&nbsp;regreso a casa v&iacute;a Chicago (viaje virtuo-musical). Me pareci&oacute;, m&aacute;s que un acto de generosidad por el descubrimiento, una definici&oacute;n perfecta, una presentaci&oacute;n en toda regla, sin necesidad de m&aacute;s subrayados: ocho minutos de elevaci&oacute;n guitarrera, machacona, de r&iacute;tmos hipn&oacute;ticos que estallaban en la supernova del estribillo instrumental. Consegu&iacute; el efecto deseado. No es mi canci&oacute;n favorita de Wilco, pero ya hab&iacute;a provocado una reacci&oacute;n imborrable en&nbsp;m&iacute; cuando los vi por primera vez en la Oasis: en cada guitarrazo ven&iacute;a una onda de fuerza centr&iacute;peta que me atrapaba. Desde entonces vuelo en la espiral consiguiente, que no termina nunca. Por eso, cuando lleg&oacute; la&nbsp;segunda ocasi&oacute;n de ver a Wilco en directo, yo ya estaba mucho m&aacute;s versado en las obsesiones de Jeff Tweedy y su transformaci&oacute;n en m&uacute;sica,&nbsp;sab&iacute;a de&nbsp;las vomitivas migra&ntilde;as que le hab&iacute;an inspirado&nbsp;temas desgarradores como <em>Misunderstood, </em>y me hab&iacute;a ba&ntilde;ado&nbsp;muchas veces&nbsp;en la brutal sutileza de las instrumentaciones que el grupo recrea con fiereza en sus directos, prot&eacute;icos y detallistas a partes iguales. Para este tercer recital&nbsp;en Barcelona ya lo sab&iacute;a casi&nbsp;todo: por eso tem&iacute;a una decepci&oacute;n. Me aterra que Wilco&nbsp;hagan un disco que no me gusta, o que den un concierto en el que no pueda seguir la armon&iacute;a de sus intenciones; me asusta que se pongan conceptuales, vanidosos, excesivos, est&uacute;pidos... Todo eso me llev&eacute; al concierto de Barcelona, anoche, en el Auditori. Y&nbsp;una prevenci&oacute;n&nbsp;agregada por el escenario: me pregunt&eacute;&nbsp;si mi violenta expansividad al escucharlos no se ver&iacute;a demasiado constre&ntilde;ida en el anfiteatro de butacas de una platea.</span></p><p><span style="font-size: x-small;">Wilco derrotaron todos los temores. Todos, uno por uno y no de forma abrumadora, sino minuciosa. Para empezar, termin&eacute; por agradecer el espacio ordenado de un teatro, sobre todo despu&eacute;s de sentirme planchado al vapor en la apisonadora humana en la que se convirti&oacute; Oasis en su multitudinario segundo concierto en Zaragoza. Por supuesto, no nos pasamos el concierto sentados. Por lo dem&aacute;s, Wilco reforzaron su condici&oacute;n de grupo de cabecera, las canciones de mi mesilla de noche, las de paseo por las ciudades desconocidas, la reuni&oacute;n melanc&oacute;lica de la lejan&iacute;a en el country, la potencia del rock alternativo americano, la delicadeza de los tiempos lentos, puntillosos en sonidos diversos, bien n&iacute;tidos. Pens&eacute; si el hecho de que la gira se desarrolle toda en teatros convencionales, en salas de m&uacute;sica que igual podr&iacute;an acoger a una sinf&oacute;nica, no delimitar&iacute;a el vuelo del concierto a un recital endog&aacute;mico, en el que Wilco se regodearan en su nueva vida de artistas consagrados que han hallado (y aqu&iacute; hay que referirse a Tweedy, el alma en pena redimida) la paz musical interior, la armon&iacute;a grupal y, por supuesto, el sonido que iban buscando. Es decir, un concierto para ellos y no para la gente.&nbsp;La acci&oacute;n&nbsp;empez&oacute; despacio, con temas contenidos, como si estuvieran midiendo espacios y posibilidades, ajustando los &uacute;ltimos rincones de la m&uacute;sica. <em>Hell is Chrome </em>abri&oacute; la noche, con su evocadora invitaci&oacute;n al infierno: <em>"Cuando se present&oacute; el Diablo, no era de color rojo: estaba hecho de cromo y me dijo: &rsquo;Ven conmigo&rsquo;". </em>Despu&eacute;s de un arranque progresivo, vinieron <em>Side With The Seeds</em> y, a continuaci&oacute;n, <em>At Least That&rsquo;s What You Said</em>, (uno de sus momentos preferidos para m&iacute;), combinaciones que levantaron el tempo y dieron entrada a los interludios en los que Nels Cline le rasca las entra&ntilde;as a sus guitarras, pedalea con el <em>wah-wah</em> y distorsiona con una maestr&iacute;a de hombre en trance, casi inconsciente, mientras los otros aguardan y le hacen de c&oacute;modo almohad&oacute;n sobre el que reposar el virtuosismo. Pero me pareci&oacute; que el papel preponderante de Cline ha remitido, para no incurrir en un previsible exhibicionismo. Wilco parece no descuidar los equilibrios internos. Las dial&eacute;cticas creativas provocaron en su momento una implosi&oacute;n que arroj&oacute; fuera del grupo a Jay Bennett en el proceso de construcci&oacute;n de su primera gran cumbre, el &aacute;lbum <em>Yankee Hotel Foxtrot. </em>Por cierto, ni una sola menci&oacute;n a Bennett, antagonista de Tweedy en aquel periodo agrio que tan, pero tan bien retrata el filme <em>I&nbsp;Am Trying&nbsp;To Break Your Heart. </em>Bennett falleci&oacute; hace pocos d&iacute;as. El pasado no existe. La impostura tampoco: Bennett hab&iacute;a demandado a Wilco hace pocos d&iacute;as por unos derechos de autor de aquellos tiempos; a su muerte, Wilco emitieron una nota de condolencia destacando el genio musical de su ex colega, que tanto contribuy&oacute; -evoluciones posteriores aparte- a la conversi&oacute;n de la banda en lo que hoy vemos.</span></p><p><span style="font-size: x-small;">A partir de esas dos canciones aludidas, el recital&nbsp;zarp&oacute; de su&nbsp;tranquila d&aacute;rsena&nbsp;de bellezas despojadas de artificio hacia el proceloso oc&eacute;ano de canciones hechas y recreadas con poder&iacute;o demoledor: fue&nbsp;un estallido repetido, constante, alternado con voces m&aacute;s calmosas,&nbsp;bordado con hilo fino&nbsp;unas veces&nbsp;y disparado otras. Pocos temas de su nuevo disco, gran presencia (casi vindicativa) de temas venidos de&nbsp;<em>Sky Blue Sky</em>, un maravilloso disco repleto de cl&aacute;sicos que abri&oacute; el nuevo y futuro tiempo de Wilco como banda. Incursiones gratificantes en temas de bandera como <em>Via Chicago, </em>que no recordaba haberles visto interpretar en sus dos conciertos precedentes. </span><span style="font-size: x-small;">Uno matar&iacute;a por escribir una canci&oacute;n que arrancara con una l&iacute;nea como&nbsp;esa... <em>"I dreamt about killing you again last night / and it felt alright to me"</em>. Delicadezas de reminiscencias beatles (o eso me parece a m&iacute;) del tipo de <em>Hummingbird </em>o <em>Hate It Here</em>, con sus guitarras que parecen extra&iacute;das de alguna cinta perdida en los tiempos de <em>Let It Be</em>.</span></p><p><span style="font-size: x-small;">Si digo que estuvieron fant&aacute;sticos creo no exagerar. Dos horas y cuarto largas de m&uacute;sica bien tocada. Muy bien tocada. Con unos Wilco comunicativos, que celebraron con todo el auditorio el cumplea&ntilde;os de Mickael Jorgensen, su teclista; que regresaron dos veces del camerino (la primera, con el magn&iacute;fico tema&nbsp;<em>Kingpin</em>) y pidieron a la audiencia americana, nutrida, que importase a su pa&iacute;s el&nbsp;cl&aacute;sico oe oe oe que encarna la gamberra petici&oacute;n de bises en los conciertos en Espa&ntilde;a. Y s&iacute;, <em>Impossible Germany</em> fue, una vez m&aacute;s y en mi opini&oacute;n, la cumbre de la noche. Una canci&oacute;n que crece en el horno del tiempo y lo har&aacute; cada d&iacute;a m&aacute;s, porque re&uacute;ne un enga&ntilde;o tras otro hasta expresar toda la verdad de golpe. El di&aacute;logo entre guitarras fue esta vez un tr&iacute;o en el que a Nels Cline le daban r&eacute;plica conjunta Jeff Tweedy y Pat Sansone, juntos cara a cara en el centro del escenario. Cada vez que Sansone se baj&oacute; del altar de multiinstrumentista en el que vive y agarr&oacute; las cuerdas, levant&oacute; el conjunto. Tuvo una noche brillante y la disfrut&oacute;, zalamero, exhibicionista, brillante. El <em>men&agrave;ge a trois</em> fue, diremos si se nos permite la burda comparaci&oacute;n, un orgasmo incontenible de placer resonante.</span></p><p><span style="font-size: x-small;">Tal vez la diferencia entre Wilco y el resto sea lo que yo juzgaba una percepci&oacute;n meramente personal. <em>"Todos los grupos te dir&aacute;n desde el escenario que te quieren para quedar bien... En nuestro caso es verdad: Wilco te quiere". </em>Lo dijo Tweedy, de forma sard&oacute;nica,&nbsp;y yo me lo creo.</span></p><p><strong><span style="font-size: x-small;"><em>[Foto: Sansone, en primer plano, en una de sus alegres diatribas con la guitarra. Al fondo, Wilco sobre su alfombra voladora de rock americano. Fuente: </em><a href="http://www.wilcoworld.net"><em>www.wilcoworld.net</em></a><em>].</em></span></strong></p>]]></description><pubDate>Fri, 05 Jun 2009 13:04:00 +0000</pubDate></item><item><title>Wilco te quiere</title><link>https://ornat.blogia.com/2009/060401-wilco-te-quiere.php</link><guid isPermaLink="true">https://ornat.blogia.com/2009/060401-wilco-te-quiere.php</guid><description><![CDATA[<table style="font: 11px arial; color: #333; height: 353px; background-color: #f5f5f5;" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="360"><tbody><tr style="background-color:#e5e5e5" valign="middle"><td style="padding:2px 1px 0px 5px;"><a href="http://www.colbertnation.com/" target="_blank">The Colbert Report</a></td><td style="padding:2px 5px 0px 5px; text-align:right; font-weight:bold;">Mon - Thurs 11:30pm / 10:30c</td></tr><tr style="height:14px;" valign="middle"><td style="padding:2px 1px 0px 5px;" colspan="2"><a href="http://www.colbertnation.com/the-colbert-report-videos/189726/october-30-2008/exclusive-wilco-song" target="_blank">Exclusive Wilco Song</a></td></tr><tr style="height:14px; background-color:#353535" valign="middle"><td style="padding:2px 5px 0px 5px; width:360px; overflow:hidden; text-align:right" colspan="2"><a href="http://www.colbertnation.com/" target="_blank">colbertnation.com</a></td></tr><tr valign="middle"><td style="padding:0px;" colspan="2"><object width="360" height="301"><param name="bgcolor" /><param name="flashvars" /><param name="src" /><param name="wmode" /><embed src="http://media.mtvnservices.com/mgid:cms:item:comedycentral.com:189726" wmode="window" type="application/x-shockwave-flash" width="360" height="301"></embed></object></td></tr><tr style="height:18px;" valign="middle"><td style="padding:0px;" colspan="2"><table style="margin: 0px; height: 100%; text-align: center;" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%"><tbody><tr valign="middle"><td style="padding:3px; width:33%;"><a href="http://www.comedycentral.com/colbertreport/full-episodes" target="_blank">Colbert Report Full Episodes</a></td><td style="padding:3px; width:33%;"><a href="http://www.indecisionforever.com" target="_blank">Political Humor</a></td><td style="padding:3px; width:33%;"><a href="http://www.colbertnation.com/the-colbert-report-videos/228567/may-26-2009/play-him-off--keyboard-cat" target="_blank">Keyboard Cat</a></td></tr></tbody></table></td></tr></tbody></table><p><span><br /><span style="font-size: x-small; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">"&iquest;Te da la impresi&oacute;n de que &eacute;sta no es tu vida? &iquest;Pr&aacute;cticas escarceos con la depresi&oacute;n? &iquest;Acaso alguien hurga con un cuchillo en tu espalda? &iquest;Te sientes atacado?&nbsp;En&nbsp;tal caso,&nbsp;hay algo que deber&iacute;as saber: Wilco te va&nbsp;a querer, peque&ntilde;o....</span></span></p><p><span style="font-size: x-small; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Si la cosa se pone jodida, o cuando tengas que atravesar caminos &aacute;speros... Si te has cansado de lo antiguo, o de vivir a la intemperie... Mira a tu aparato de m&uacute;sica, ponte los cascos y ret&iacute;rate el pelo: Wilco te va a cuidar.</span></p><p><small><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Hay tantas guerras imposibles de ganar, muchas incluso antes de que empiece la batalla; as&iacute; que abrimos los brazos y te ofrecemos un hombro de sonido en el que llorar... Wilco te van a querer, baby".</span></small></p><p><small><span><em><span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><strong>[Wilco, The&nbsp;Song, </strong>de Wilco]</span></span></em></span></small></p><p><small><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Pd: Wilco me han salvado de tantos precipicios emocionales, en tantas ocasiones, que esta canci&oacute;n (primera de su nuevo &aacute;lbum, llamado <strong>Wilco (The Album), </strong>no me descubre nada que no supiera: ya ten&iacute;a constancia del poder curativo de la m&uacute;sica, creo que ah&iacute; llega cualquiera; tampoco me quedaban dudas de la capacidad de Wilco para ser un muro de sonido para mis lamentaciones. Este momento, esta noche, es tan buen momento como cualquier otro para ir a verlos por tercera vez. En Barcelona, a las nueve de la noche, y con Pab (gran final)&nbsp;horas antes de que &eacute;l&nbsp;regrese al pa&iacute;s de nunca jam&aacute;s y yo permanezca en mi laberinto, mi casa de Asteri&oacute;n. As&iacute; cerraremos otro episodio de nuestros <strong>Encuentros por el Mundo</strong>.&nbsp;Nueva Zelanda&nbsp;ser&aacute; el pr&oacute;ximo. Tal vez el a&ntilde;o que viene, claro. Mientras tanto, en la distancia (que no el&nbsp;olvido), Wilco nos va a querer, y&nbsp;a cuidar, como siempre hizo.&nbsp;</span></em></small></p>]]></description><pubDate>Thu, 04 Jun 2009 09:47:00 +0000</pubDate></item><item><title>Damien, un hombre en la oscuridad</title><link>https://ornat.blogia.com/2009/052901-damien-un-hombre-en-la-oscuridad.php</link><guid isPermaLink="true">https://ornat.blogia.com/2009/052901-damien-un-hombre-en-la-oscuridad.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-size: x-small;">En el antebrazo derecho, Damien Jurado lleva tatuada una bandera pirata, con su calavera y las dos tibias cruzadas en tinta sobre el fondo de la carne. Viste una camiseta blanca con las costuras hacia fuera, vaqueros ra&iacute;dos y viejas zapatillas de lona de baloncesto. Dice que lleva dos semanas <em>"sobreviviendo"</em> en Espa&ntilde;a. Lo explica: no come carne y en los supermercardos de este pa&iacute;s resulta (a&uacute;n) dif&iacute;cil encontrar alimentos que no procedan de animales. Si lo sabr&eacute; yo: siete a&ntilde;os estuve sin hincarle el diente a un bicho, convicci&oacute;n duradera que a&uacute;n me asombra, como si la hubiera protagonizado otro. <em>"Afortunadamente</em> -cuenta Damien- <em>hay mantequilla de cacahuete y de eso me he estado alimentando".</em> Se me ocurri&oacute; pensar en la soledad del cantante en gira por el mundo. Se me ocurri&oacute; pensar lo extra&ntilde;o que debe ser agarrar una guitarra, tus pantalones ra&iacute;dos, ponerte la camiseta vuelta del rev&eacute;s, subirte a un avi&oacute;n, descender al otro lado del mundo, llegar a un bar, sentarte en una banqueta para cantar tus canciones y que la gente te conozca como si hubiera nacido en la casa de al lado.</span></p><p><span style="font-size: x-small;">Damien Jurado canta con el vientre. Su autor&iacute;a est&aacute; manchada de v&iacute;sceras pero la expone con sentida nitidez. Nada de dramatismos, ning&uacute;n exceso teatral, salvo los ojos entornados. Subido en la banqueta, iluminado por un foco azul y otro rojo en diagonales cruzadas, Damien Jurado se instal&oacute; bajo la <em><a href="http://www.myspace.com/lalatadebombillas" target="_blank">Lata de Bombillas</a></em> que tanto me gusta y que parec&iacute;a a punto de engullirle en cualquier momento, acomod&oacute; el cuerpo en un rinconcito entre la oscuridad relativa del fondo y la que le surje de dentro, y en tal postura&nbsp;expandi&oacute; un luminoso recital frente a un centenar de silenciosos asistentes que ovacionamos la limpieza de sus interpretaciones, de la voz y del rasgueo de la guitarra. Fue un concierto &iacute;ntimo, hecho de canciones confesionales, de brumas interiores sin afectaci&oacute;n, hermoso en su rabiosa sobriedad. Mientras lo fotografiaba, mentalmente situ&eacute;&nbsp;a Damien Jurado en alg&uacute;n punto intermedio entre el suicida Elliott Smith y el alegre buen rollo sentimental y hawaiano de Jack Johnson. Las canciones de Damien (no puedo evitar pensar en <em>Demian</em>, la tortuosa novela de Herman Hesse que le&iacute; siendo a&uacute;n demasiado tierno) nacen del doloroso temblor interior de las p&eacute;rdidas, pero no te atraviesan las entra&ntilde;as ni te las extraen como hacen las de Elliott Smith; tampoco alcanzan la pegajosa felicidad de Johnson. En realidad, siempre pens&eacute; que todos querr&iacute;an ser Jeff Buckley, cima l&iacute;rica de la tristeza en los &uacute;ltimos tiempos. Probablemente Buckley quiso ser Virginia Woolf. O tal vez los dos se ahogaron en un r&iacute;o porque ese tipo de coincidencias ocurren: al destino no le alcanzan las soluciones para tantos seres humanos a lo largo de tantos siglos. Tiende a repetirse.</span></p><p><span style="font-size: x-small;">Damien Jurado cont&oacute; que es de Seattle, ciudad c&eacute;lebre por sus asesinos en serie. Humor negro.&nbsp;Cont&oacute; que tiene un hijo al que no le gusta su m&uacute;sica porque es demasiado triste. Los ni&ntilde;os saben sin necesidad de mayor proclamaci&oacute;n esta verdad: el estado natural del hombre es la felicidad; la tristeza s&oacute;lo es un hecho pasajero, impuesto por uno mismo o por las circunstancias. La nubosidad var&iacute;a, el sol siempre est&aacute;. <em>"Mi hijo me dijo cierto d&iacute;a que mis canciones son como cebollas: les clavas un cuchillo y te hacen llorar. Yo le contest&eacute;: &rsquo;Pero, hey... las cebollas apestan&rsquo;. Mi hijo me mir&oacute; y su respondi&oacute;: &rsquo;Precisamente&rsquo;".</em>. </span></p>]]></description><pubDate>Fri, 29 May 2009 10:01:00 +0000</pubDate></item><item><title>La balada de Damien Jurado</title><link>https://ornat.blogia.com/2009/052601-la-balada-de-damien-jurado.php</link><guid isPermaLink="true">https://ornat.blogia.com/2009/052601-la-balada-de-damien-jurado.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-size: x-small;">Hay que mirar bien de cerca los d&iacute;as, para saber qu&eacute; se van a llevar. De las cosas, de nosotros. Para saber lo que habremos de extra&ntilde;ar alg&uacute;n otro d&iacute;a al que miraremos de cerca, alguna vez. Hace mucho tiempo sospech&eacute; que s&oacute;lo las palabras podr&aacute;n salvarme, si es que a&uacute;n hay esperanza. Son la &uacute;nica forma real de la vida que no existe, que no es, de lo que he ido dejando atr&aacute;s o me voy a perder de ahora en adelante. Tambi&eacute;n una forma ignorada de la libertad, una libertad tan necesaria como improbable. He ensayado el silencio pero no me sale nada bien. As&iacute; que estoy condenado a&nbsp;elevar palabras en el viento y que&nbsp;las lleve hasta donde quieran ir. Si puedo pedirlo, que lleguen hasta donde est&aacute;s t&uacute;, seas quien seas, est&eacute;s donde est&eacute;s. No tengo a d&oacute;nde ir, as&iacute; que ir&eacute; a cualquier lugar.</span></p><p><span style="font-size: x-small;">En el silencio ando buscando m&uacute;sicas que me rediman de algo que no s&eacute; bien qu&eacute; es, que disuelvan esta polvareda interior que ignoro c&oacute;mo se ha ido posando. Tengo amigos que me dan indicaciones, nombres, t&iacute;tulos de canciones, avisos del lanzamiento de discos; he aguzado el o&iacute;do para encontrar sonidos y algunos he encontrado, cruzados en intersecciones inesperadas con otros que desecho. Por ejemplo, decid&iacute; que Russian Red no era lo que necesitaba en estos momentos, pero a trav&eacute;s de Russian Red me top&eacute; con Havalina, y su &aacute;lbum Imperfecciones aparece ya como un hallazgo imponente en el que alg&uacute;n d&iacute;a me detendr&eacute;. Ayer mismo por la tarde conoc&iacute; a Damien Jurado, y no es improbable que hoy&nbsp;me acerque a La Lata de Bombillas a estrecharle la mano y darle las gracias por una canci&oacute;n o dos. Damien Jurado, <em>singer-songwriter</em>&nbsp;malcarado de&nbsp;Seattle, toca esta noche en el escenario m&iacute;nimamente inmenso de La Lata, rect&aacute;ngulo de muros&nbsp;cerrados y m&uacute;sicas abiertas.&nbsp;No puedo decir mucho de Damien Jurado salvo que se trata de uno de&nbsp;esos m&uacute;sicos&nbsp;de canciones dolientes que tanto bien nos hacen, a veces, porque curan las heridas con&nbsp;el&nbsp;hervor lacerante del alcohol de&nbsp;96&ordm; sobre una cicatriz abierta. La m&uacute;sica cauteriza, que lo sepan aqu&eacute;llos a los que les parecen deprimentes las canciones tristes. Porque hay luminosidad inexplicable en una canci&oacute;n como <em>Ohio, </em>en la que un muchacho asomado&nbsp;a un ventanal despide a su chica. Ella ha decidido regresar a Ohio para ver a su madre, a quien perdi&oacute; de vista a los 13 a&ntilde;os cuando alguien la apart&oacute; de su lado. La canci&oacute;n parece un melodrama facil&oacute;n; la voz de Damien Jurado demuestra que no es tan f&aacute;cil modelar la amargura. En su despedida, el chico calza unas reconocibles New Balance. Ella, unas sandalias con los dedos al aire.</span></p><p><object width="410" height="344"><param name="allowFullScreen" /><param name="allowscriptaccess" /><param name="src" /><embed src="https://www.youtube.com/v/jyO_SLIsFb4&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" width="410" height="344"></embed></object></p><p><span style="font-size: x-small;">Por lo que s&eacute; hasta ahora, que no es mucho,&nbsp;<em>Caskets</em> reclama mi atenci&oacute;n. Su perturbador v&iacute;deo me recuerda a otros canallas favoritos,&nbsp;Sam Peckinpah y <em>La Balada de Cable Hogue</em>, con su cama en medio del desierto, un lugar en el que acostarse hacia el crep&uacute;sculo. Espero que Damien la interprete esta noche. Y que me suene con tantas aristas como le aprecio en estas im&aacute;genes. Y sentir que una cuchilla se aproxima a mi piel, como un leve viento helado,&nbsp;y luego una pinza met&aacute;lica que hurga dentro de m&iacute;.</span></p><p><object width="410" height="340"><param name="allowFullScreen" /><param name="allowscriptaccess" /><param name="src" /><embed src="https://www.youtube.com/v/blf79kcWjUo&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" width="410" height="340"></embed></object></p><p><span style="font-size: x-small;">Damien Jurado. Esta noche a las 21:00 en La Lata de Bombillas. Si quer&eacute;is pasar, yo estar&eacute; por all&iacute; tom&aacute;ndome una apreciativa cerveza. Por 8 euros espero que me extraigan algunas balas de mi abdomen no tan degradado.</span></p>]]></description><pubDate>Tue, 26 May 2009 11:31:00 +0000</pubDate></item><item><title>Canci&#xF3;n de amor gigante (m&#xE1;s Facto y menos Prozac)</title><link>https://ornat.blogia.com/2009/051201-cancion-de-amor-gigante-mas-facto-y-menos-prozac-.php</link><guid isPermaLink="true">https://ornat.blogia.com/2009/051201-cancion-de-amor-gigante-mas-facto-y-menos-prozac-.php</guid><description><![CDATA[<p><object width="425" height="344"><param name="allowFullScreen" /><param name="allowscriptaccess" /><param name="src" /><embed src="https://www.youtube.com/v/DYWA4aZ5vuM&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344"></embed></object></p><p><span style="font-size: x-small;"><br />Este instante ser&aacute; s&oacute;lo un recuerdo / dentro de un momento.<br />Este instante, dentro de un momento / ser&aacute; s&oacute;lo un recuerdo.<br />Dentro de un momento, / este instante ser&aacute; s&oacute;lo un recuerdo.<br />Dentro de un momento / s&oacute;lo un recuerdo este instante ser&aacute;.<br /><br />Este instante ser&aacute; s&oacute;lo un recuerdo / dentro de un momento.<br />Este instante, dentro de un momento, / ser&aacute; s&oacute;lo un recuerdo.<br />Dentro de un momento,&nbsp;/ este instante ser&aacute; s&oacute;lo un recuerdo.<br />Dentro de un momento&nbsp;/ s&oacute;lo un recuerdo este instante ser&aacute;.<br /><br />Rayos de luz filtradas por cortinas,<br />vuelan golondrinas entre las antenas.<br />Treinta y siete grados, un mont&oacute;n de huesos,<br />ll&eacute;name de besos, l&iacute;brame de penas.<br /><br />Ladran conductores, grita la vecina,<br />la gotera insiste, s&aacute;came a bailar.<br />La gata me mira tan felinamente,<br />giro y de repente ya s&eacute; qu&eacute; cantar.<br /><br />Instante, lugar, momento adecuado,<br />no est&aacute; preparado pero va rodado.<br />Intento sacarlo pero desafino,<br />te canto, te canto, te quiero, te quiero,<br />te quiero cantar, te quiero y no tengo voz,<br />te voy a cantar te quiero con tu voz.<br /><br />Gigante, gigante, gigante, gigante, gigante,<br />gigantes instantes,<br />gigante, gigante.<br /><br />Te he visto cantar, te he visto sentir, te he visto llorar,<br />te he visto sonre&iacute;r, hacer el payaso, ponerte moreno,<br />te he visto en forma, te he visto enfermo</span><span style="font-size: x-small;">,<br />creer, crear, nadar en el mar,<br />te he visto cansado,&nbsp;andar preocupado,<br />te he visto vestido, te he visto desnudo, te he visto dormido<br />y creo que so&ntilde;abas...<br /><br />Gigante, gigante, gigante, gigante, gigante,<br />gigantes instantes,<br />gigante, gigante, gigante, gigante, gigante, gigante,<br />gigante ...</span></p><p><span style="font-size: x-small;"><em><strong>[Gigante, </strong>de Facto Delafe y Las Flores Azules<strong>].</strong></em></span></p>]]></description><pubDate>Tue, 12 May 2009 11:33:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
