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Somniloquios

Afterglow

Afterglow


Esta tarde un avión me ha traído a Pontevedra pero en realidad yo estoy mucho más lejos, al este y al oeste de mí mismo, cientos de grados de latitud norte por encima de mi propia cabeza, en un punto cardinal indecible. Ahora mismo. El atardecer ha hecho un hermoso vuelo, a esa hora en que el otoño frío y lejano pinta una franja anaranjada sobre la línea final, y la tierra abajo apenas se distingue de un vacío violáceo que nos podría engullir (¿no nos podría engullir de una vez?), o depositarnos en un oleaje cansado sobre las casas o las carreteras o los pueblecitos o los lugares cualesquiera que no son desde arriba otra cosa que archipiélagos ambarinos de luz y neón, dibujos como amebas y collares de perlas amarillentas, envejecidas, u organismos luminosos en la oscuridad profunda de las aguas, y la luna arriba colgada, apenas un arañazo luminoso contra el terciopelo añil. Ha sido un atardecer hermoso y yo escuchaba a Wilco. Estos días, hace días, son Wilco y casi nada más, un bucle áspero y pacífico que me entrega la paz imposible y la rabia probable y la fuerza indescriptible, lo verdadero y lo erróneo. A 3.000 pies se me vacíaban los oídos por la compensación involuntaria contra los cambios de presión, y por ese hueco abierto entraba el viento sensacional de Jeff Tweedy cantándome Outta Mind, Outta Sight, y The Late Greats, y Far, Far Away y "don't forget the flowers Sunday / I know you will...", con el deje country de las guitarras y un banjo por detrás punteando la canción, y Misunderstood ("I thank you all for nothing.... Nothing at all"). O la rabia de esas frases que grité el sábado, en la sala Oasis, en el mejor concierto y el más emocionante y el más completo y el más largo y el más potente y el más demoledor y el más virtuoso y delicado y matizado y exacto que recuerdo en mucho tiempo, exactamente el tiempo que hacía que no veía otra vez, la otra vez, a Wilco en el mismo lugar, a las mismas horas. Pero no las mismas. Esas frases como un salmo agrietado de ideas pero hinchado de mierda por dentro: "I will be tonight / alright... / Outta mind outta site... / Look out / Here I come again / and I'm freakin' my friends... / Ok alright ok alright!".

Wilco. Y ya va oscureciendo afuera, en el aire, en ningún sitio. En el ningún sitio por el que uno vuela, volamos. Y Tweedy penetra aún limpio de un lado a otro de la cabeza, como la otra noche, y va inundando los espacios vacíos, donde aún queda algo de mí, que estoy lleno de tantas cosas y tan vacio de otras, y puesto ante un espejo en el que a partir de ahora debo mirarme y examinar lo que veo, mirar más allá de los ojos, del párpado, del silbido de Jeff Tweedy en Red-Eyed And Blue (cómo silbaba el otro día contra el micrófono, cómo me gustaba su sonrisa que es la mía, tantas veces lo he pensado, las cosas paralelas, las palabras perpendiculares que nos reúnen en torno a una música, y su mirada que bizquea a veces cuando apura la voz frente al público); mirar dentro y fuera, decía, darme la vuelta como un calcetín, sacar un cepillo con un mango alargado y limpiar la cloaca, barrer la hojarasca bajo la cual hay hielo cristalizado, como en las cuestas de Ordesa. "Caminad por los lados del camino, donde hay barro". Y por el barro caminamos. Podemos mancharnos, pero no resbalar. No caer. Ensuciarnos está bien. Caer no está bien.

Hay cosas que no se dejan describir, aunque lo intentemos con palidez contra la palidez de la hoja en blanco. Nada que decir, sólo afterglow, esa luz tan perfecta de la última tarde en el aire. Nada que decir. Quisiera hablar de modo directo del concierto de Wilco, el viernes, pero sólo lo puedo hacer de forma lateral porque está demasiado más allá de lo que soy capaz de decir. Lo siento. Fue extraordinario. No llego más allá. En realidad, la noche no ha terminado aún y no acaba de comenzar. Tengo a Wilco por el grupo más grande, radicalmente más grande, de rock en los últimos 10 años. Y no hay gran cosa que decir salvo que son simplemente lo que parecen: un grupo haciendo música, pero haciéndola de verdad, no con espíritu de diletancia ni de negocio ni entretenimiento, sino música construida como un panal o un nido, con saliva, palitos, algo de arena y puede que los deshechos orgánicos, las tripas o el vómito de los hombres. Música para morirse de ganas de vivir y vivir con ganas de morirse. Pero mañana, siempre mañana. Hoy no. He dicho mañana. Un adobe amorfo, exagerado de distorsiones, el sumidero de las verdades, la belleza mentirosa de la ciudad bajo el asfalto, lo que corre por debajo, la mugre de la que florecen bellezas incomprensibles, América, Chicago, Via Chicago ("I dreamt again about killing you last night / and it felt alright to me..."), la distorsión de Nels Cline, la trituradora Nels Cline, la desaparición del sonido en ruido y luego, de pronto, Wilco, otra vez dulce y cariñoso Wilco, un manantial limpio de voces y veces, un resplandor atardecido, puede ser. La sencilla perfección. Los matices. Oír cada instrumento en la intensidad máxima. La definición exacta. Un zumo de tomate rojo y la chica de morado, sólo pido zumo de tomate cuando vuelo, con sal y pimienta.

La mirada bizqueante de Jeff Tweedy, el sombrero, la cazadora vaquera, las guitarras, un pedazo de vida que no se va a olvidar, como este atardecer en el aire, en ningún sitio. Outta Mind, Outta Sight. Un ningún sitio ya definitivamente negro y nocturno.

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12 comentarios

Jeremy North -

Cierto, me equivoqué al poner la dirección...

Mornat -

No pretendemos escapar, queremos regodearnos. Jeremy nos propone uno de muchos modos, pero creo que la dirección correcta es ésta: http://wilcoclub.wordpress.com/ Es una bonita web y hay un poco de todo. Para atarnos a la cama con canciones.

Jeremy North -

En wilcoclub.net se pueden ver varios videos de su actuación el 10 de noviembre en la Oasis.

Per -

¿Acaso queremos escapar?

Mornat -

Yo no puedo salir de ese bucle, Per... Estoy agotando sus discos, los conciertos que encontré por internet y las imágenes, muchas, que hay reunidas en YouTube. No hay forma de escapar.

Per -

¿Por qué, cada vez que veo a Wilco en directo, me gustan aún más sus discos? ¿Por qué, cada vez que oigo a Wilco en disco, tengo todavía más ganas de volver a verlos en directo?
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Mornat -

¿Era un concierto de Wilco o una fiesta de amigos y conocidos de Somniloquios? Empieza a quedar claro por qué nos reunimos aquí... Quizás debería haber organizado algo de antemano. ¿O le quitaría eso interés al asunto?
pd: disculpadme, del R.Z. prefiero no hablar fuera de servicio.

Fedra -

También estuve en la Oasis .La actuación de Wilco fue tremenda.El guitarra se salió y Jeff Tweedy tiene una
voz de ensueño.Muy buena crítica Mario.Lástima las derrotas del zaragoza frente a Betis y Ponte.No jugó bien nuestro equipo.Y la defensa está en precario.A ver si se motivan estos días que no hay liga.Saludos.

Mornat -

El diálogo de las guitarras en 'Impossible Germany' resume 'Sky Blue Sky', álbum defendido de maravilla en directo. Demostraron, como pensábamos muchos, que es un disco ex-ce-len-te. En todo caso Wilco ya no acumula álbumes más o menos considerables, creo que el conjunto refiere ya a una obra coherente, intensa y en crecimiento. Y que todo eso se ve en un concierto mejor que en ningún lado, porque el repertorio se defiende de esquina a esquina. La precisión en la intensidad y la delicadeza en los tiempos más bajos me parecen de grupo excepcional. Son grandes. Y fue grande.

Anónimo -

A mí me enseñaron a apreciar a Wilco en horas de viaje, ahora veo, que a ninguna parte. Wilco gusta, más aún cuando alguien te descifra el significado profundo de sus canciones

davicius -

Vaya, parece que el sábado todos estábamos en la Oasis muriéndonos del gusto. Me encanta la forma en que narras el concierto. El sábado fue un día de locos, y llegué muy, muy cansado, sin embargo, fueron las mejores dos horas y pico que recuerdo en mucho, mucho tiempo. Fui a verlo con un amigo y comentamos que teníamos la sensación de haber visto algo grande, y desde luego que lo fue. Si me tengo que quedar con algo es con el inmenso placer de escuchar "Impossible Germany" en directo, con los pelos como escarpias. ¿Qué demonios hacen para que en directo suenen tan rematadamente bien?

Jeremy North -

Perfecto todo lo que comentas. Lo del sábado en la Oasís fue inenarrable, tanto por la suerte de ver al mejor grupo de rock actual como por lo apretados e incómodos que estuvimos.

Creía que después del concierto de marzo de 2005 no podrían volver a impresionarme, pero me equivoque, lo volvieron a conseguir. Acabé tan satisfecho del concierto que incluso el paripé zaragocista de Sevilla del día siguiente no me sentó tan mal y se me pasó en cuanto recordé la pared de guitarras de "Handshake drugs", el trío guitarrero de "Impossible Germany" y la brutal "Spiders".
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