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Somniloquios

Hitch

Hitch


Hace años tuve lo que llamaríamos un periodo Hitchcock, que empecé leyéndome el libro de entrevistas de Truffaut a Hitchcock (probablemente, el mejor libro jamás escrito sobre cine, y eso que debe haber varios cientos de miles que ignoro) y terminé comprando todo lo que pude encontrar sobre el director inglés en un par de librerías digitales de Inglaterra y Estados Unidos. Naturalmente, he olvidado casi todo lo que leí entonces. Tengo muy buena memoria pero soy poco memorioso. Es decir, tengo una memoria antojadiza. En ese tiempo también vi cuantas películas de Hitchcock alcancé, primerizas y últimas, y desde entonces cada cierto tiempo me paro a pensar cuál es la mejor. Porque a veces uno precisa este tipo de pensamientos clasificatorios e inútiles, que lo disponen para momentos estelares entre amigos y conocidos. La gente es exigente. Hoy, por ejemplo, caminaba yo por la calle con una chaqueta de punto de color verde y me he cruzado con un completo desconocido, un hombre ya mayor que al pasar por mi lado, sin levantar la cabeza ni mirarme siquiera, como un loco que hablara para sí, me ha dicho: "De verde no; de blanco y azul...". Primero he pensado que no me decía a mí. Luego he comprendido y me he vuelto a mirarlo. Seguía caminando sin levantar la cabeza.

Así que nunca se sabe cuándo alguien te puede preguntar esas cosas que pregunta la gente sin aviso previo, y con exigencia de respuesta inmediata. Por ejemplo: ¿Tan bueno es Chabal? O bien... ¿Qué pasará este año con el R. Z.? O, por ejemplo, ¿según tú cuál es la mejor película de Hitchcock? Ahí uno no se puede parar a pensar, no puede empezar a divagar y nombrar una, luego corregir, meter otra, incurrir en algún olvido espectacular... No. Hay que tener preparado un titular y al menos dos suplentes; y si la cosa se pone brava (cuando el oponente te intenta colar su preferida) tener argumentos para rebatirlo. Después de años de desajustada especulación, no he llegado a saber cuál me parece la mejor de Hitch. Debe de estar en algún punto intermedio entre Psicosis, Vértigo, La Ventana Indiscreta y Con la muerte en los talones. Y generalmente pienso que más cerca de ésta última que de ninguna otra. Otras veces pienso que se acerca más a La Ventana Indiscreta. Pero se admiten opiniones: quizás sólo son mis favoritas, concepto distinto pero aún más defendible. Finalicé mi periodo Hitchcock con la elaboración de un sentido artículo que nadie publicó jamás y que ni siquiera yo debo de guardar. No lo sé. Lo tendré que buscar por curiosidad, a ver qué decía. Como otro que escribí sobre Reyes (el ahora futbolista del Atlético) cuando se marchó del Sevilla al Arsenal, para el que no había razón ni encargo alguno: me apeteció escribirlo y para hacerlo aún más singular, lo escribí en inglés. ¿Para qué? Paraguayo.

Esta noche he visto Con la muerte en los talones, otra vez. Y me ha divertido como siempre. Ver Con la muerte en los talones constituye una de esas actividades que uno siempre disfruta como el primer día. Es lo mismo que oír In My Life, de los Beatles, un recuerdo sin desgaste. Los artificios visuales de Hitchcock me encantan; el uso estilizado de la cámara; esa forma de tratar a los actores "como ganado", dirigiéndoles cada gesto e insertando él los planos para que el conjunto adquiera sentido; el tipo de cosas que Cary Grant supo entender e interpretar como nadie. La recurrente escena de la avioneta fumigadora no se ha hecho clásica porque sí; en verdad resulta subyugante por más que vuelvas a verla mil veces. El plano desde la altísima grúa con el que se inicia la secuencia, con el autobús que deja a Cary Grant en medio de ninguna parte, resulta espectacular. El juego con las miradas del actor puntea todo la escena y la rellena de comicidad y una extrañada tensión. Los personajes principales de Hitchcock casi siempre fueron hombres comunes enredados en circunstancias que los rebasan o no comprenden o no pueden dominar, y los convierten en seres con una tenacidad de hierro para enderezar la realidad. Desde luego, James Stewart y Cary Grant daban el perfil exacto para esos papeles. Lo de las rubias lo sabe todo el mundo. Por encima de esa fijación, Hitchcock era un fenómeno construyendo en sus películas escenas superpuestas que terminaban por fundirse. Lo que al principio parece casual o un simple contexto, acaba por constituir el centro de la acción. Con la muerte en los talones está llena de esos juegos tan particulares. James Mason y Martin Landau (con unos ojos profundamente malvados) hacen unos villanos estupendos. La película viene a integrar un thriller semi cómico con plena conciencia y disfrute de esa paradójica condición. Tal vez los diálogos nunca fueron más chispeantes en Hitchcock como los que sostienen aquí Cary Grant y Eva Marie Saint. Así:

-"¿Qué le hace a una chica como tú ser una chica como tú?".
-"La suerte, supongo"
.

Por otro lado, titular Con la muerte en los talones una película llamada North by Northwest, me parece un indudable rasgo o rapto de genialidad, que merecía el Oscar para el tipo que parió el nombrecito en la distribuidora española.

[Pd.: Esto es lo que se llama escribir un somniloquio en vano].

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8 comentarios

joan carles -

Creo tener la filmografía completa, desde The lodger (El enemigo de las rubias) a Family plot (La trama). Y son tantas y en casi todas hay tanto. Pero no habeis destacado una de mis favoritas, La sombra de una duda, con un malvadísimo Joseph Cotten y una encantadora Teresa Wight. Creo que también era una de las favoritas de sir Alfred. Y,sí, claro, Vértigo.

Mornat -

La señora Danvers, supongo... Y Joan Fontaine, tan dulce que duele.

Luis -

"Anoche soñé que volvía a Manderley", así comienza Rebeca, una de mis preferidas. Inolvidable ese ama de llaves (cuyo nombre lamentablemente he olvidado)

Mornat -

"Tengo un empleo, una secretario, una madre, dos ex mujeres y varios camareros que dependen de mí...". Sublime.
Davicius: eso es exactamente lo que me ocurre a mí. Y así sucedió ayer. La agarré en la escena en la que Cary se esconde en el compartimento de la rubia y pasa la noche ahí. "Va a ser una noche larga", dice ella. "Cierto", contesta él. "Y no tengo especial interés en el libro que he empezado a leer". "Ah". "¿Sabe lo que quiero decir?". "Espere un minuto -piensa Cary Grant-. Déjeme pensar un segundo... Sí, sé exactamente lo que quiere decir".
Si hablamos de rubias, mi favorita es Kim Novak en Vértigo, sobre todo cuando sale del baño con ese refulgente verde alrededor y un jersey que cada vez que la veo me subo a la pared como una salamanquesa. En El Hombre del Brazo de Oro hay una escena en la que sale de la ducha de la que no puedo hablar en público...
pd: Aunque a mí no me decía gran cosa su indudable belleza, nadie está más hermosa que Grace Kelly en Atrapa a un ladrón, en una escena concreta: cuando se bañan en la playa y ella nada hasta la plataforma que hay a unos metros de la orilla. Sin el moldeado ese que llevaba, el pelo mojado al sol, parece de otro mundo. No me extraña que Hitch tuviera un telescopio enfocado hacia su casa (cuenta Kenneth Anger en su genial y canallesco Hollywood-Babylonia).

Gonzalo -

Cuando alguien nombra a Tippi Hedren me pongo en pié.
Yo leí la biografía de Hitchcock escrita por Donald Spoto y cuenta unas historias/anécdotas increíbles, para llorar de risa algunas.

LAND OF THOUSAND DANCES -

Me gusta Hichtcock y me mola en especial La soga.pero vertigo.la ventana indiscreta y Con la muerte en los talones son algunas de sus obras maestras

davicius -

Hace unos pocos días mis hermanos y yo jugábamos a recitar películas de Hitchcock, y cuando llegamos a "Con la muerte en los talones" estuvimos hablando de ella. Yo confesaba que es una de esas pocas en las que siempre me detengo cuando hago zapping y aparece en cualquier canal. Indefectiblemente, veo tres o cuatro escenas, aunque la haya visto entera ocho o diez veces. Lo que más me gusta es la pose de Cary Grant, con ese traje inmaculado pese a todas la guarrerías por las que pasa. Ah, y no hay que olvidar las "rubias" de Hichtcock: esa Tippi Hedren de "Marnie" y "Los Pájaros"......

eduardo -

Además, supongo que, en el caso de esta película, todos nos hemos sentido identificados con el protagonista cuando afirma que no puede desaparecer, pues hay varios barman que dependen de él...
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