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Somniloquios

Wild Man Blues

Wild Man Blues


A una hora oscura y apacible, estoy viendo Wild Man Blues, ese excelente documental en el que la directora Barbara Kopple retrata a Woody Allen de gira con su grupo de música dixie, el jazz primigenio de la querida, y aún desconocida, Nueva Orleans (lo que hace la música: sentí la tragedia de Nueva Orleans como si fuera un habitual visitante de Nueva Orleans... y aún no la he pisado en mi vida). Contra una opinión muy extendida, yo siempre he pensado que los personajes de Woody Allen sólo se parecen tangencialmente a Woody Allen, pese a la inevitable identificación entre unos y otros. Creo que en los caracteres que escribe no hay de él más que el pensamiento y la sensibilidad para trascender ese pensamiento y convertirlo en preocupaciones universales, desde una perspectiva tan irónica como brillante. En algún sentido todo arte se parece al artista, pero esa semejanza no implica una copia autobiográfica. Para mí, Allen es un mayúsculo autor, quizás uno de los tres mejores y más consistentes y variados de los últimos 30 años (Clint Eastwood, Woody Allen, Martin Scorsese). Puede dar la impresión de que todas sus películas hablen de lo mismo en formas parecidas, pero nunca se repiten los temas y si lo hacen es porque algunos temas tienden a repetirse en la propia vida. Son la sustancia de la vida. A la manera de los pintores, Allen crea series de pinturas con líneas de fuga o trazos o técnicas o personajes de fondos coincidentes, pero nada más. En ocasiones, esas pinturas quedan en meros bocetos y entonces uno advierte que hay un rasgo de genialidad latente, pero que la película ha quedado incompleta (Scoop compone un ejemplo perfecto para esta burda teoría mía). Decir que todas sus películas son iguales es como decir que toda la serie negra de Goya es igual. Wild Man Blues, absolutamente recomendable -si te gusta un poco el jazz, magnífica- abunda en la impresión de que Woody y sus personajes podrían ser la misma persona. Pero viéndola yo aún lo niego con mayor convicción. De la revisión de anoche me interesa una escena en la fiesta que sigue a un concierto de la banda en Venecia. En medio del desconcertante ambiente de una recepción en la que todos conocen a Allen y Allen no conoce a nadie, una entusiasta admiradora lo interpela. El diálogo siguiente opone la amable admiración por parte de ella y una considerada timidez del lado del director. 

Ella: Qué contenta estoy, tenía tantas ganas de conocerle...
Allen: Muchas gracias, muchas gracias...
Ella: Tiene usted tanto sentido del humor, es tan inteligente...
Allen: ¡Continúe, continúe!
Ella: De verdad, es usted muy inteligente, es un gran placer conocerle.
Allen: Dígame, ¿es usted de Venecia?
Ella: No, de Ancona.
(Woody Allen duda, como si no hubiera entendido el nombre o bien ignorase la situación de la ciudad o incluso su misma existencia).
Ella: Ancona... en el centro, junto al Mar Adriático.
Allen: Ajá... Ancona.
Ella: Pero usted sabe tanto de tantas cosas...
Allen: (Riéndose nervioso mientras busca apoyos) A veces la inteligencia es una carga, una gran responsabilidad.
Ella: ¡Debe usted ser tan feliz siendo tan inteligente...!
Allen: No crea, señora, en la cima hace mucho frío.

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4 comentarios

Mornat -

La película más abiertamente influida por Bergman es, creo yo, Otra Mujer. Septiembre, a mí, me encanta, aunque es intimista y amarga y tiene poco que ver con la idea generalizada de Woody Allen. Pero es tan inteligente y está tan bien interpretada, que me gusta mucho. Hay otras que me gustan mucho más, ya dejé mi lista de favoritas en algún Somniloquio anterior, creo que el pasado mes de enero. Por lo demás, te diré que aunque comprendo tu cariño por la voz del doblaje, yo soy de los que cree que la voz verdadera de Woody Allen es mucho más dulce, cálida y próxima; y desde luego mucho menos paródica que la del español. Yo recomiendo ver a Woody Allen en versión original para apreciar esa distinción: sus personajes (que tampoco precisan de una composición excesiva, pero sí hay que defenderlos bien sin ingresar en el ridículo) ganan cuerpo y personalidad con la voz propia del actor-director.
Saludos.

Fedra -

de las pocas pelis que me quedan por ver de Woody Allen.Septiembre tampoco la he visto ni interioree,aunque tengo el libro.la verdad que he pasado muy buenos ratos con este director siempre tan original,además la voz del doblaje es tan peculiar que se hace ya cariñosa.Humor,audacia,entretenimiento,guiones currados y las relaciones de pareja como eje central de sus pelis

Me quedaría con Sombras y niebla por lo enigmática y sorprendente.Tal vez muy influido por Bergman pero con imaginación desbordante y grato de ver.

Mornat -

¿Venden abrigos para el alma?

lorena -

hace tanto frío en TODOS los sitios...
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