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Somniloquios

Poluciones nocturnas

Hay que tener mucho cuidado con lo que se escribe, porque alguien podría leerlo. Lo que se escribe, en el momento en que queda sobre papel, deja de ser una polución nocturna y se convierte en hecho incontrovertible. Una prueba en cualquier juicio. En cierta ocasión, Miguel Pardeza publicó en un diario un cuentito en el cual el protagonista aprovechaba la oscuridad del paseo nocturno para romperle dulcemente el cuello a su perro. En la siguiente asamblea de socios del Real Zaragoza, le pidieron al presidente del club su inmediata destitución: era una vergüenza que una entidad de la solera y raigambre del Zaragoza sostuviera en su organigrama a un matador de perros, se dijo en voz alta. Y además lo contaba en un periódico. Exhibicionismo asqueroso. Y de noche. Agravante. El presidente le hizo notar al socio que tal vez, sólo tal vez, Miguel Pardeza no hubiera asesinado de verdad a su perro. Pudo explicarle, de la mejor manera posible, o de la más sencilla, que la ficción y la realidad no son a veces la misma cosa. A veces. Otras sí. Se intercambian, diríamos, se intercambian los cánones, y dan en parecerse la una a la otra, al punto de generar confusiones metafísicas del tipo: “¿Es la ficción la que imita a la realidad o viceversa?”. Pudo decirle eso, pero en tono paternalista trató de arrancarle esa espina dolorosa de duda con una indulgente explicación que no era tal. Era una disculpa. Un error. Una debilidad: “Yo no creo que nuestro director deportivo vaya por ahí haciendo esas cosas. Seguro que hay una explicación”, intentó tranquilizar el presidente a su atribulado socio. Éste consideró que el presidente se estaba cayendo de un guindo o bien consentía y aun aprobaba los oscuros instintos de su fichador de delanteros centros, lo cual bien considerado podría incluso señalarlo como cómplice al menos intelectual. Y le hizo notar dos pruebas definitivas, como apiadándose de su desconocimiento e indulgencia: Pardeza relataba la muerte en estricta primera persona (lo cual no permitía vacilaciones acerca de la autoría); y, además, hacía su confesión en la prensa y sin que nadie le preguntase.

Y en un suplemento veraniego, pensé yo, con el espanto que ese tipo de deshumanización contra los animales provoca en el bañista de Salou.

Luego pensé: “Éstos también votan”. Pero no dudé de la democracia, eso nunca eh. Ni en broma. En España, de la democracia y de la Familia Royal no se puede dudar ni en broma, porque vienen a ser la misma cosa aun siendo cosas tan antagónicas en su misma naturaleza, creo yo, que no he leído ‘El Príncipe’ de Maquiavelo ni interés que tengo. Hablando de votar, la otra noche me quedé despierto hasta tarde viendo a Dexter y luego enganché con el último debate entre Obama y McCain, que me gustó mucho ya sólo por la edad y prestancia del moderador, Bob Schieffer. Un clásico comentarista político de la CBS. Me quedé pensando en los comentaristas políticos de este lado y sólo se me aparecían esbirros o paniaguados, gente como Carlos Carnicero, Losantos, Enric Sopena, Miguel Ángel Aguilar, Urdaci o María Antonia Iglesias, ese extraño ser hecho de curvas retorcidas. Desde el momento inicial, yo fui con el moderador. A muerte.

Durante el debate, cuando los oía hablar sobre medidas fiscales, sobre Joe el Fontanero de Ohio o sobre el nivel educativo en Washington DC, me pregunté por qué exactamente nos interesa tanto la presidencia de Estados Unidos si ninguna de esas cosas nos van a afectar. Gervasio Sánchez agitó aún más mis dudas cuando, en una entrevista con Luis del Val, confirmó lo que cualquiera sospecha fácilmente: “Da igual que salga Obama o McCain: Estados Unidos no va a cambiar su política exterior”. Yo a Gervasio le tengo una fe sin reservas desde que compartimos espacio y tiempo en la redacción, porque una vez me giré y le dije: “Gervasio, el periodismo está muerto”. A lo que él, corresponsal de guerra, me contestó muy cordobésmente: “Hace mucho de eso, macho”. Y después nos pusimos a hablar de ‘Mystic River’.

Los dos candidatos me parecieron mediocres, pero eso siempre me pasa porque a mí, por definición y salvo excepciones, los políticos y los periodistas con cargo me suelen parecer mediocres. McCain se comportó como un púgil aspirante, a medio camino entre la obligación de parecer desesperado, agresivo, y el desinterés de hacerlo. Obama tiene el don de la elocuencia y sobre esa base le han construido una campaña extraordinaria, hasta convertirlo en un arquetipo con ribetes míticos. Su discurso, sin embargo, me pareció de una palmaria oquedad. McCain se atropella al hablar y tiene el cuerpo envarado de una manera extraña, como si siempre sufriera de contracturas en el cuello o no le hubieran activado todas las articulaciones. Aun así se las arregló para sacarle la careta a Obama con la frase de la noche: “Deje de hablarme de Bush, señor Obama. Yo no soy Bush: si usted quería competir con él, haberse presentado hace cuatro años”. El Mundo tituló su primera crónica de madrugada con esa frase. Yo también lo hubiera hecho, de lejos. El País dijo que McCain se había dedicado a atacar personalmente a Obama. Los republicanos son mala gente.

Arcadi asegura hace tiempo que va a ser el próximo presidente de los Estados Unidos, y ni siquiera el Efecto Bradley lo apea de esa convicción. Ni a él ni a nadie. Bradley fue un alcalde de Los Ángeles que se presentó a gobernador de California en el inicio de los años 80. Era de raza negra. Todas las encuestas lo señalaban como ganador, sin lugar a dudas. Y perdió. De lo cual los estudiosos dedujeron que el electorado miente en las encuestas para que nadie lo acuse de racista por elevación, pero luego va a la urna y vota al más clarito de los candidatos. Tienen estimado en un 3% la cuantía del Efecto Bradley y en un 2%, más o menos, el índice de error de las encuestas. Así que a Obama le queda ventaja para rato.

Me pregunté por qué no habían ganado las primarias Hillary Clinton y Rudolph Giuliani. Me pregunté qué ruido hace el cuello de un perro al romperse. Me pregunté si Miguel Bosé y Bimba Bosé no serán la misma persona, uno el travestido del otro, no sé cuál de cuál. Es que se parecen tanto, en todo... Supuse que llevarían haciéndolo años. Luego me quedé dormido mientras escuchaba a Neil Young...

 

 Impugnemos al Presidente por mentiroso

Y por engañar al país para ir a la guerra

Abusando de todo el poder que pusimos en sus manos

Por llevarse nuestro dinero por la gatera

 

¿Quién es el hombre que contrató a los criminals?

¿Quiénes las sombras de la Casa Blanca que se ocultan puertas adentro?

Manipulan los hechos para que se ajusten a sus argumentos

De por qué tenemos que enviar a nuestros hombres a luchar

 

Impugnemos al Presidente por espiar

A nuestros ciudadanos en sus propias casas

Por transgredir todas las leyes del país

Pinchando nuestros ordenadores y teléfonos

 

¿Qué pasaría si Al Qaeda hubiera volado los diques?

¿Es que hubiera estado Nueva Orleans más segura?

¿Protegida bajo el escudo de nuestro Gobierno?

¿O es que simplemente ese día alguien no estaba haciendo su trabajo?


Flip

(“Todo lo que les puedo decir es que Osama Bin Laden es el principal sospechoso…”)

Flop

(“No sé dónde está… Para no mentir, no me preocupo demasiado de él”)


Flip

(“Lo quiero detenido. Quiero justicia”)

 Flop

(“Vivo o muerto”).


Flip

(“Saddam Hussein ayuda y protege a terroristas”)

 Flop

(“Incluidos miembros de Al Qaeda”)


Flip

(“Nunca dije que hubiera una conexión directa entre el 11 de septiembre…”)

 Flop

(“…y Saddam Hussein”)

 

Flip

(“La Guerra es mi última opción”)

Flop

(“Vamos a freírlos… Que vayan pasando”)

 

Flip

(“Si piensa en el Acta Patriótica… las garantías constitucionales están aseguradas”).

Flop

(“Para pinchar un teléfono se necesita una orden judicial”)

 

Flip

(“Saddam Hussein tiene en su poder armas de destrucción masiva”)

Flop

(“Sin embargo, no hemos encontrado armas de destrucción masiva”)

 

Flip

(“Es cierto que la mayoría de las informaciones de Inteligencia eran erróneas”)

Flop

(“Ahora nadie puede poner en duda la palabra de América”).

Vamos a impugnar al presidente por secuestrar

Nuestra religión y usarla para salir elegido

Dividiendo nuestro país por colores

Y aun así abandonando a su suerte a la gente negra

 

Gracias a Dios va a acabar con los esteroides

Dado que ha vendido su viejo equipo de baseball

Hay un montón de gente con problemas

Pero, desde luego, nuestro presidente está limpio

 

Gracias a Dios...

 

(Let's Impeach the President, de Neil Young).

8 comentarios

millertime -

no es que sea mejor que un político no diga nada antes de que dija alguna sandez. Simplemente ningún político tiene nada que decir, por eso son políticos. (siento no explicarme más pero es que no tengo ganas)

Michael Moore, que cada día me cae un poquito peor, ridiculizó a Charlton Heston porque Charlton Heston se dejó ridiculizar. Si yo tuviese la inteligencia de Charlton Heston no hablaría delante de una cámara.

Un saludo.

P.D.: joer Mario! cómo escribes!

Mornat -

Está bien para un presidente del gobierno: hablar y no decir nada o decir estupideces. Un arco de posibilidades estimulante.

Bueno, venía leyendo en la Rolling Stone un artículo de Michael Moore (al que tengo por un hábil posibilista, no por un referente moral) sobre por qué puede ganar McCain las elecciones (alude a errores clásicos de los demócratas, que siempre son favoritos) y dice una cosa con cierta gracia y mucho de realidad:
"Si seguimos hablando de que John McCain es un héroe de guerra, terminará por salir elegido porque la gente de EEUU va a la cabina de votaciones y en las papeletas ve dos nombres: a) Barack Obama. b) Héroe de Guerra... Fiaros de mí: EEUU no es Suecia. En EEUU, el héroe de guerra siempre gana".
Me ha hecho reír. Aunque no le perdono ni le perdonaré que ridiculizase a Charlton Heston.

Jeremy North -

Creo que prefiero al Zapatero light "suave politician", porque el nuevo, el que se mosquea porque no nos han invitado a la cumbre que va a resolver el problema de la economía en el mundo entero y que dice sandeces como "hay que fomentar la ideología y el socialismo en la economía, y lo diré en esa cumbre", me resulta cargante. Prefiero que hable mucho y no diga nada que hable y diga petardeces.

Creo que, aunque me caiga peor, si fuese ciudadano de los USA votaría a Obama, aunque sea también un "político amable que no dice nada". Los años malditos del mandato de George W. Bush van a hacer un daño importante a los republicanos y a John McCain. Eso sí, no sé qué tiene Sarah Palin que me gusta...

Mornat -

Cito a Cohen:
"Zapatero is a wry, polished, suave politician, a socialist with that European socialist habit of being amused by almost everything and committed to almost nothing".
Qué buena definición.
Yo no me fío de un tipo así. Obama, por algún motivo confuso, me produjo la otra noche la misma impresión...
Saludos.

javier p. -

Un amigo y yo, el otro día, en la terraza de un lugar de Madrid. Una tarde gloriosa, de sol y frío. Muy parecida a las de Zaragoza. Yo fumaba un puro que me reservaba para los toros, pero la temporada se va acabando y los puros se estropean, qué duda cabe.

Me habla de Obama. Es un liberal (mi amigo). Me dice que no se fía de Obama. Me dice:

-Obama dice que quiere un cambio -change we need. ¿un cambio adónde, hacia quién, en qué sentido? ¿no podría ser más explícito? Es decir, entras en barackobama.com y te encuentras esto: "I'm asking you to believe. Not just in my ability to bring about real change in Washington... I'm asking you to believe in yours". Y los sentimientos en política siempre juegan malas pasadas.

Puede ser. No se saben muchas cosas sobre Barack Obama. La primera: no se sabe quién es. Detrás del hombre público ¿qué hay? "El cartón piedra", me decía mi amigo.
Sí se sabe que no es negro, ¡aunque quién lo diría!

Leyendo a Vd. y escuchando a Neil Young recordé un artículo de R.Cohen, de hace poco:
"My second reason for relating this is that Zapatero is the kind of guy who reminds me of the need for smart American leadership. In fact, he reminds me of why, raised in Europe, I chose to become an American"
My second reason for relating this is that Zapatero is the kind of guy who reminds me of the need for smart American leadership. In fact, he reminds me of why, raised in Europe, I chose to become an American."

www.iht.com/articles/2008/10/08/opinion/edcohen.php

Y los días van pasando: espero que esté bien.

Mornat -

No fue un sueño, Jerry: fue un pensamiento malintencionado, a la vista de lo pesaditos que son estos 'artistas' educados (al menos el mayor) en las visitas de Picasso a su salón familiar. También los bancos del Pilar llevan siglos oyendo Misa y no saben cantarla ni irán al cielo.
Respecto al héroe McCain, para mí cualquier tipo que va a la guerra es un héroe. El primero, mi abuelo, que no disparó un solo tiro en el frente, confesión que me hizo tranquilamente el día que yo le pregunté por su experiencia de la Guerra Civial. Ahora, no todo el mundo piensa igual. Te dejo dos opiniones diversas sobre la biografía 'heroica' del candidato McCain, que a mí también me cae bien, qué le vamos a hacer.
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/10/19/internacional/1224398406.html

http://www.libertaddigital.com/index.php?action=desaopi&cpn=45955

Jeremy North -

Aunque quizás, y sólo quizás, estoy más cerca ideológicamente de Obama, me cae mejor McCain. Un héroe de la guerra del Viernam, prisionero del Vietcom, que probablemente se tuvo que jugar su vida a la ruleta rusa con otro patriota americano, que no tiene ni puñetera idea de quién es Zapatero, debe ser un tío con cojones y es la viva muestra de la magnífica salud de la democracia en Estados Unidos: cualquiera puede ser presidente, simplemente tiene que ser americano y tenerlos bien puestos.

Lo de los Bosé es un sueño muy raro, qué quieres que te diga...

Aitom -

Sí, extraño planeta este... Lo digo por los Bosé y por la cantidad de cosas extrañas en las que pensamos cuando aparece la somnolencia, claro.