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Somniloquios

La música, el tiempo

La música, el tiempo

Jesús Ordovás, el hombre de Diario Pop durante los últimos 25 años, es otro de los que toma la perversa vía Cafarell: jubilado a los 60, como otros cuatro mil empleados más de RTVE. La mujer que iba a regenerar la televisión pública, a darle el sentido verdadero y propio de su naturaleza, a convocar a un comité de sabios, será recordada apenas como la mujer que abrasó la memoria de espectadores y oyentes con un dictado masivo de prejubilaciones. Eso sí, hecha la operación, ya ejerce al frente del Instituto Cervantes. Su tránsito constituye un paradigma de lo que la propaganda y los méritos atribuidos por otros pueden hacer con una persona de exhaustiva incompetencia.

El caso, ahora que he soltado lastre, es que Jesús Ordovás fue homenajeado ayer en Discópolis por otro histórico de Radio 3, José Miguel López. Y yo pasaba por allí y me quedé a oír cómo Ordovás recordaba sus comienzos en la emisora, el nacimiento del legendario programa en el otoño de 1982, y la dirección y los micrófonos compartidos con otros nombres a los que reconozco como mis mejores (si bien no los únicos) educadores en el amor de la música: nombres como José María Rey, locutor adorablemente despiadado; Tomás Fernando Flores, faro de la modernidad desde Siglo XXI; Diego Manrique y ese crisol de sonidos llamado El Ambigú; Julio Ruiz, del sedoso y popero Disco Grande... y otros que no recuerdo ahora mismo pero a los que profeso la fe del discípulo. Para quienes preferimos la música radiofónica desprovista de jingles, locutores de artificio, efectos sonoros y listas, Radio 3 y todos estos muchachos han sido y son la compañía exacta durante muchos años.

Me gustó especialmente el recuerdo que Jesús Ordovás hizo de su descubrimiento de la música en una España de costuras apretadas. Sus temporales exilios juveniles a París, a Londres, a Rotterdam... Eran exilios interiores o búsquedas. Por eso, el joven melómano concluyó que ninguno de esos lugares había de ser el lugar. Y que el lugar estaba en California, donde había ocurrido todo. El vórtice del cambio si es que hubo algún cambio. Así que viajó a San Francisco, la ciudad por antonomasia en los finales sesenta, y allí conoció el desencanto. Ordovás se paseó por el cruce de Haight y Ashbury y sus alrededores, allá donde se produjo la primera sentada hippie en el verano del amor, en busca de una directriz o de una revelación o de un espíritu desde el que encontrarle sentido a todo lo demás. Fatigó las calles, las esquinas, los cafés, las tiendas de música. Enseguida descubrió que había llegado tarde. Ya habían muerto las tres jotas: Jimmie Hendrix, Jim Morrison y Janis Joplin, todos ahogados por su propio exceso de grandeza y droga. De la utopía apenas quedaban los nombres de las calles, el cartel en el cruce legendario y un buen número de jóvenes que serían mendigos, arrastrando los pies o desperdigados con sus guitarras por el parque.

Esos todavía estaban cuando llegué yo, casi cuarenta años más tarde que Jesús Ordovás. Cuatro décadas después y de modos muy distintos; pero al oírle ayer yo sentí que habíamos ido buscando en el fondo lo mismo, y que veníamos de un lugar, aunque con perspectivas y circunstancias bien diferentes. Diríamos que casi contrarias. Ya no estaba el ideario hippie y yo nunca tuve nada que ver con eso. Pero hay algo más, algo más al fondo de esos viajes y esos lugares. Están ellos, los hombres que salen de un tiempo inexistente como reclamando que ellos son el tiempo; están las tiendas de cachivaches, de propuestas esotéricas, de ropas alternativas, y sus colores estridentes en los muros. Pura psicodelia en la lata del tiempo. Eso que tan bien cuenta Chema Rey en sus especiales de la historia del movimiento psicodélico, Sunset Boulevard. Sobre todo está Amoeba, la bolera reconvertida en una gigantesca y hermosísima tienda de discos, como un supermercado de las canciones, las músicas, los sonidos y los ambientes. Un lugar sin tiempo. Y a eso voy. Están los murales de Hendrix, los Cadillacs en los aparcamientos, las librerías que todavía son librerías, las ardillas que abren nueces en el parque, los hombres que empujan carros de la compra repletos de ropas usadas y objetos sin uso. Sus gritos, las risas desaforadas, las melenas deshechas de suciedad, la mugre en los baños públicos... Cuando nos sentamos en aquel parque inmenso, nos rodeaban. Uno de ellos jugaba a mirar la hierba con una lupa que habría encontrado en algún cubo de basura de la ciudad. Otro hizo ademán de abrirse la bragueta, invitando al de la lupa con una voz áspera: "¡¡¡Mira a ver qué tal se ve esto que tengo aquí!!!". Todos se reían. Otros se reunían en grupos, diseminados por los bancos, formando círculos en la hierba alrededor del muchacho de ojos claros que tocaba la guitarra. Muchos pedían limosna con un comportamiento que uno consideraría decididamente digno. Sobre todo me impresionaban los ojos, relucientes en las caras renegridas, engastados como joyas al fondo de un rostro que rejuvenece en la proximidad. Esa es la América silenciosa, que como siempre digo canta a George Harrison, a Dylan, a Lennon, a Janis Joplin y lo que pueden de Hendrix...

La zona es tranquila, poco amenazante. Uno puede pasear arriba y abajo, detenerse bajo el cartel de Haight y Ashbury y recordar. Imaginar. Eso es todo, no hay más. La niebla que sube desde el océano y los cafés. Los despojos en el parque. Y sin embargo, en el cruce de las calles Haight y Ashbury hay algo suspendido en el aire, que no se puede definir pero que siempre está ahí. Mucho tiempo después de estar yo mismo, al escuchar el relato de Jesús Ordovás he advertido que ese algo es la música. La posibilidad de combatir todos los tiempos y las circunstancias con música, a la que considero algo parecido a una sustancia casi material del tiempo; un pensamiento sin soporte racional ni científico, sólo la impresión común de que una canción te lleva y te trae a escenarios que ya no son de hoy. Aunque llegues tarde. La música sería el tiempo sin tiempo. Sólo por eso, hay que pararse en la esquina entre Haight y Ashbury, como en tantos otros lugares del mundo... y escuchar. Y después cruzar a Amoeba, un poco más allá en dirección al Golden Gate Park. Agarrar una cesta metálica como aquéllas del viejo Spar y llenarla de esos pedacitos cuadrados de tiempo que llamamos discos. O música.

[Nota: la foto que ilustra el perfil del hombre somniloquio, en el margen derecho, fue tomada ante uno de los muros decorados de Amoeba, en San Francisco].

Bush pierde el invicto

Bush pierde el invicto


La noticia venía casi en los márgenes del diario, pero a mí me pareció la mejor historia del fin de semana: el pasado sábado, Dick Cheney fue oficialmente presidente de los Estados Unidos por espacio de dos horas y cinco minutos. ¿Por qué? Porque a George W. Bush le reventaron el invicto. ¿Y eso, diréis? Lo explico: en esas dos horas y cinco minutos, Bush fue sometido a una colonoscopia. Le subieron río arriba una camarita por ese orificio por el que el hombre entrega su condición. Éste no fue el caso: a Bush lo obligaron. Cautivo y desarmado, ofreció sus nalgas al equipo médico y éste encontró y liberó cinco pólipos, tamaño un centímetro, que Mr. President tenía alojados allá donde la luz eléctrica no llega. Además benignos, los muy cabrones: "Esperábamos encontrarlos ahí", señaló uno de los médicos, con ese sobrador optimismo a posteriori con el que suelen expresarse los yankees. Pese a la humillación que conlleva tumbarse boca abajo frente a la severa mirada facultativa (lo dice quien lo ha vivido), Doble Uve Bush salió la mar de animado. Roto el invicto, pero aún presidente y con dos cojones. Mientras el hombre de América superaba el trance, su esposa, Laura, celebraba el cumpleaños de su señora madre en la localidad tejana de Midland. Es lo que tiene el matrimonio...

¿Y si algo hubiera sucedido en esas dos horas y cinco minutos? Algo trascendente para los Estados Unidos: Un 11-S, la caída del Muro de Berlín, la invasión de Bahía Cochinos, la victoria de los Yankees en las World Series, el primer partido de Beckham en Los Angeles Galaxy... ¿Estaría Cheney preparado para asumir el mando de la primera potencia del mundo? Puedo tranquilizaros: Cheney ya lo ha hecho antes. En 2002, George W. Bush ya le transfirió el poder por espacio de dos horas y cuarto. ¿El motivo? En esas fechas perdió por primera vez el invicto. Dígase, se sometió a su primera colonoscopia. Hay algo en ese intestino que no y no... ¿Le acompañó su señora esposa en aquella ocasión? Puede ser. La crónica no lo aclara. Queremos concluir de modo generoso que, vista una cámara que le entra por la puerta del jardín a tu esposo, vistas todas las cámaras que hubieran de entrarle por la puerta del jardín a tu esposo. Vale más mirar la tele con la abuela o soplar las velas que hacer espeleología en un monitor médico.

Lo que más me gustó de la noticia fue el proceso de cesión del poder (dado que no explicaban en detalle el de cesión del invicto, que llamaba al reportaje humano y el testimonio). Copio directamente de la crónica de ABC: "Como manda la Constitución de los Estados Unidos, si el gobernante es anestesiado para una intervención médica, el vicepresidente asume el poder presidencial hasta la recuperación del presidente. La enmienda constitucional, aprobada en 1967, ordena que el presidente traspase sus poderes al vicepresidente mientras está en situación de incapacidad transitoria". Y así lo hizo Doble Uve Bush. Entre el enema y la anestesia reunió fuerzas, respiró hondo, y con toda la prosopopeya y claridad de ideas que fue capaz de convocar en su mente de estadista (!) firmó sendas cartas dirigidas al presidente provisional del Senado, Robert Byrd, y a la líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, en las que indicaba la transferencia de poder. Si hubiera tenido los huevos de Paquirri, hubiera dicho: "Doctor, la corná tiene dos trayectorias, una pa'dentro y otra pa'fuera. Todos tranquilos. Meta el bicho hasta donde le dé el cable y lo demás está en sus manos". En lugar de eso, y mientras los doctores le relajaban artificialmente el territorio esfínter, Bush apretó los labios como se ve en la foto y un propio llamado Scott Stanzel anunció con seriedad a la prensa: "La colonoscopia rutinaria ha comenzado". Ah, la dulce rutina... Si los periodistas americanos no se descojonaron, es que no tienen sangre o son muy tristes.

Cheney asumió el poder desde su residencia en la Bahía de Chesapeake, en las cercanías de la capital estadounidense. Volvemos a la crónica, que es imperdible: "El poder estuvo en manos de Cheney dos horas y cinco minutos, explicó posteriormente Stanzel, quien agregó que la operación duró sólo media hora, y que el presidente recuperó el poder a las 09.21 hora local (13.21 GMT). El final de la transferencia de poder provisional a Cheney se produjo con el envío de otras cartas a Byrd y Pelosi, en las que les explicó que volvía a asumir el poder". Magnífico.

Por arcano y costumbre, concluimos que Dick Cheney llegará a presidente de los Estados Unidos, tarde o temprano. La noticia agregaba que el padre de Doble Uve, el señor George Bush Sr., también en su momento había asumido el poder como el que toma un supositorio, por vía rectal: se lo cedió el inefable Ronald Reagan, ultrajado en su día en el quirófano por causa idéntica a la de Doble Uve. Como es sabido, Reagan no necesitaba colonoscopias para pasar la vara de mando: acostumbraba a delegar el gobierno efectivo del país en su esposa Nancy, con la misma alegría y desenfado con la que lo hubiera hecho un babuino de culo rojo. Precisamente.

Chau, Negro

Chau, Negro


Roberto Fontanarrosa ya descansa en La Eternidad, el camposanto de Rosario. Una ciudad donde, dicen, están las mujeres más hermosas de toda la Argentina, fuera de Buenos Aires. Se ha ido el hincha de Central, el genio de la viñeta, el padre de Inodoro Pereyra o Boogie el Aceitoso, el viejo guionista de Les Luthiers, el autor de El mundo ha vivido equivocado, un cuento que es la pura felicidad, la de escribirlo y la de leerlo; o de No te vayas, campeón, uno de los libros de fútbol mejor escritos que se puedan recordar. Se va el formidable conversador de las tardes y los días en El Cairo, el bar en el que reunía y se reunía y lo reunían sus amigos para hablar, tomar café, relojear a las minas, inundar la cabeza de cuentos e historias; se va el relator sublime, el que levantaba el lenguaje de la calle a la categoría de sencilla literatura perfecta. Se va el fútbol tan, pero tan bien contado. Se lo lleva a los 62 años una silenciosa enfermedad que en los últimos años le fue devorando los músculos y la motricidad, una esclerosis que lo sometió a un silencio que ahora ya es final.

Hemos hablado tanto de Fontanarrosa, hemos leído tanto a Fontanarrosa... Hoy el mundo está un poco más equivocado. Definitivamente, está mucho más vacío.

Chau, Negro.

[Apéndice: para quien no los haya leído, dejo 19 de diciembre de 1971, el mejor cuento de fútbol posible; y también El mundo ha vivido equivocado: la maestría del diálogo entre dos amigos].

El periodista multimedia

El periodista multimedia


"Nada tiene que ver un periodista de hace diez años con el periodista actual. El periodista de ahora debe ser un periodista multimedia, que sepa desenvolverse por Internet y con las últimas herramientas tecnológicas existentes. El periodista, como los medios digitales, tiene que estar actualizado en un tiempo mínimo".
(Un entusiasta de la información postmoderna, en su blog).

Conversación de ayer mismo entre dos periodistas jóvenes, modernos y bien informados. Escenario, la redacción de AS en Aragón. Interior, tarde.

M.O.: "Mándales el DNI de Ayala a éstos de Madrid para que lo metan en la 3". (En el argot del AS, el DNI es la ficha del jugador en cuestión, con pormenor de trayectoria deportiva, datos personales, número de partidos jugados, internacionalidades y títulos).

PLF: "Mándala tú, joder, que yo no sé cómo se hace...".

M.O.: "Joder, la metes en TEXTOS y ya está". (En el argot de AS, la carpeta de TEXTOS es una carpeta común para toda la red de AS en España, a cuyos documentos se puede acceder en cualquiera de las redacciones del diario. Una carpeta en red, vamos...).

P.L.F.: "No me jodas... ¿y cómo la meto?"

M.O.: "Pues arrastras el documento que tienes en el Escritorio que se llama DNIAyala a la carpeta TEXTOS y ya está...".

P.L.F.: "Que no sé hacerlo, joder, hazlo tú".

M.O.: "Pero cómo no vas a saber, si llevas diez años trabajando con ordenadores: es como si te digo que pongas ese periódico en la estantería y me dices que no sabes hacerlo. No me jodas..."

P.L.F.: "Oye, que no sé hacerlo. Si quieres la metes tú y si no que le den por el culo al DNI de Ayala".

Naturalmente, el DNI de Ayala no salió.

Consejo para periodistas: aprended a utilizar el ordenador, sí, pero que no os engañen con bobadas de charla universitaria: aquí lo que importa es aprender a relacionarse y manejar a los que te tienen que contar las informaciones. PLF no sabe arrastrar un documento a una carpeta, y nos podemos descojonar todos si queremos. Pero el que más se descojona es él cuando publica lo que los demás no saben. Que no os cuenten mandangas: el periodismo es, en esencia, lo mismo de siempre: saber más que los demás, escribirlo bien (muy bien, si es posible) y publicarlo antes que el resto. Como dice PLF: "O te enteras de todo o eres el que mejor escribe: si no, te vas a hacer Literatura a otra parte".

[Foto: Exhausto por el flujo de información que inunda su cerebro, ávido de datos y transferencias multisensoriales de conocimiento, atento y "actualizado en un tiempo mínimo", en camiseta, bañador de Quicksilver y móvil en modo Silencio para que nadie lo joda con alguna noticia de última hora... Ahí lo tenéis, jóvenes estudiantes de Periodismo, cerebros en formación, mentes ávidas de saberes y titulares: vivo y babeando, en persona y hueso, Mornat: el periodista multimedia].

¿Cuándo bautizan al panda?

¿Cuándo bautizan al panda?


La lectora de noticias del Telediario veraniego lo anunció con tono neutro, que apenas disimulaba el orgullo corporativo con que el redactor de turno había entregado estas líneas al prompter: "Como siempre que sucede algo importante, la mayoría de la audiencia eligió TVE-1 para ver el bautizo de la infanta Sofía". A continuación recitó los ratings, shares y cifras, y en todos quedaba sentado desde distintos puntos de vista que el pueblo ruso había elegido TVE-1 con mayor convicción que cuando sólo tenía la UHF como alternativa. Observo que la familia (i)rreal atraviesa su punto de popularidad más alto, y que ha logrado convocar el contento de esa heterodoxa reunión de chorizos, sectarios, becados, maricones y verduleras que uniremos bajo este único epígrafe: periodistas. Completan el panorama de la profesión un indeterminado número de probos profesionales honrados y otro amplísimo de deshonrosos iletrados. O sea, que todo marcha de puta madre.

Con el escaso ánimo para anotar la actualidad que me caracteriza, paso a detallar lo que me ha parecido más destacado del bautizo de la infanta Sofía, último acontecimiento generado por la muy responsable incontinencia procreadora de la familia Borbón-Rocasolano de Urdangarín y Menchu.

  • "Fijáos qué ojos" (Letizia Ortiz, al periodismo especializado -en ojos-, sobre su niña Sofía).
  • "Estoy encantado, es monísimo, parece un peluche" (Sofía, la doña, sobre el oso panda Binxing Froilán de Todos los Santos. ¿Cuándo bautizan al panda?, me pregunto yo. Si se han integrado tan bien una periodista, un marichalar, el balonmanista y el español más importante de la historia según los espectadores de Antena 3 TV, ¿qué desajuste constitucional iba a provocar un panda en la familia? En lo que Binxing Froilán se trapiña un bambú, reforma Zapatero la Constitución y acaba con la Ley Sálica anti panda y su puta madre de un golpe).
  • "Leonor la trata con mucho cariño" (una de las tías de las niñas, sobre la entereza con la que se quieren y se respetan en su justa medida esas dos niñas entre sí. Parecerá tontería, pero no, que en palacios y cortes estos detalles no deben pasar desapercibidos y hay que celebrarlos: si no, pasa lo de Estoril entre los niños hermanos, el revólver regalo de Franco -ese Franco era un hijoputa, oyes- y la gente que luego habla mucho, que si se disparó solo, que si le acertó entre ceja y ceja, que si la abuela fuma, que si mire usted que don Juan le hizo prometer sobre la bandera de España que había sido un accidente. Lo que le gusta hablar a la gente, chico).
  • "Es muy buena y muy despierta". (¿Leonor? No, Sofía. ¿La niña? No, su abuela).
  • El padrino de la nena fue Konstantin de Bulgaria. Que yo sepa en Bulgaria, país de seriedad indudable como demuestra Hristo Stoichkov, hace rato que mandaron bien lejos al primero de los búlgaros. Me hace gracia que se le siga diciendo Konstantin de Bulgaria, como si Bulgaria fuera de KonstantinYo me lo tomo por una mera expresión de procedencia, a modo informativo: "Y éste, yaya Menchu, es Konstantin, de Bulgaria, un amigo de Pipe. No le preguntes por Bulgaria, que no ha estado en su vida...".
  • Redundando: en el bautizo de Alicia, por ejemplo, su padrino fui yo, Mario de Zaragoza. Mi padre es Fernando de Lavapiés.
  • El esfuerzo informativo de los medios ha sido de nuevo enternecedor. Otra vez el equipo de fin de semana (con los de Deportes mirando el Tour y relojeando a las becarias) y la tormenta de ideas consiguiente. Vuelvo a fijarme en 20 Minutos, diario en el que no hay una línea gratuita. Sara Olivo, cronista real (no imaginaria), se sacó un reportaje bien meritorio de la faltriquera. Su título: "Del bautizo de Leonor al de Sofía: semejanzas y diferencias". Se podrá decir que el titular no respeta la heterodoxia y que más bien funcionaría para un volumen de historia de la filosofía en la antigüedad: "Del Mito al Logos: la racionalización del pensamiento en la Grecia clásica", por ejemplo. Pero, por lo demás, el texto contribuye a adecentar las polvorientas crónicas rosas. Dejo el reportaje en cuestión hincado, que diría el Sixto: un casero primate que tuve hace años, y que decía hincar en la pared a eso que todos desde la aparición del homo sapiens llamamos clavar en la pared. El texo arrancaba así:

    "Los dos (bautizos) fueron a mediados de mes, en enero y Julio, respectivamente. Si el de Leonor fue en el interior del Palacio de la Zarzuela, el de Sofía ha sido en los Jardines . Monseñor Rouco Varela cambió la casulla dorada que se puso para el bautizo de la que algún día será princesa de Asturias por el blanco inmaculado. La liturgia y el protocolo han sido similares, pero ha habido diferencias". (Para los no periodistas, os digo que un arranque como éste oculta un momento clásico de la profesión. Ese instante en que un periodista exclama en medio del silencio sabatino de la redacción: "¡Joder, qué pedazo de reportaje se me ha ocurrido para esta página que no había qué meter, tú!". Y los directores adjuntos, casi siempre héroes de Mayo del 68, asienten: "¡Dale bola, dale bola...!".
  • Otro clip de Sara Olivo: "Si en el bautizo de Leonor, Sonsoles Espinosa causó sensación con un conjunto a lo Jackie Kennedy y casquete (sic) de Elena Benarroch, este año ha sido la vicepresidenta de gobierno, con un impecable traje chaqueta rosa y un bolso malva la invitada más elegante. No realizó ningún tipo de reverencia. A pesar de su edad, parecía una top model en una fiesta de Armani" (!!!).
  • Comento, para terminar, esta consideración de la crónica: "Resultaba conmovedora la expresión de aburrimiento de los pequeños jugando con unos abanicos, especialmente la de Froilán, el más "trasto de la familia". (Ignoro a quién refiere el entrecomillado "trasto de la familia". Pero para ser el más trasto de esa familia hay que comer muchos huevos fritos, oiga usted. ¿Ha salido ese niño en pelotas fotografiado en un barco pasada la mediana edad? No. Pues eso... Por darle un puntapié a una prima no se merece la criatura semejante sambenito. Anda que no habrá dado samugazos por ahí el primero de los españoles: para eso no hay nada como un miembro de la realeza).

[Foto: Binxing, con la abuela Sofía. Dios tenga en su gloria a esta santa familia: les falta comer bambú].

Aga...pitera

Aga...pitera

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Ayala por Milito. La bomba del verano. El Real Zaragoza pagará mañana la cláusula de rescisión del capitán de Argentina -ya se lo ha comunicado al Villarreal-, y quiere presentarlo el martes o el miércoles en La Romareda. El Zaragoza tiene ya un acuerdo cerrado con Roberto Fabián Ayala para las tres próximas temporadas, a razón de 1,5 millones de euros netos de salario, y en las próximas horas depositará los seis millones de euros de su blindaje en la Liga de Fútbol Profesional, de forma que el jugador argentino rescindirá su contrato con el Villarreal.

El Zaragoza lo anunció en su página web a primera hora de la tarde de ayer. Era un bombazo que tenía guardado en la manga desde hace unos días. El Villarreal ha intentado hasta el final frenar la marcha de Ayala, pero los deseos del jugador argentino han resultado decisivos.

El tapado
El Zaragoza ya negoció con él en enero, al saber que no seguiría en el Valencia. Pero se lo llevó el Villarreal. Ahora, el Zaragoza le devuelve al Submarino el golpe que supuso el traspaso de Cani hace un año. Una vez que el club aragonés tanteó a su agente, Gustavo Mascardi, y que Ayala dio su OK desde Venezuela, Agapito Iglesias, propietario del Zaragoza, cerró un rápido acuerdo salarial con el jugador y se dispone a pagar la cláusula en la Liga.

Oliveira llega por fin cedido a La Romareda

Además del fichaje bomba de Ayala, el Zaragoza anunció ayer al mediodía también la incorporación de Ricardo Oliveira, el delantero brasileño del Milán, con el que en la noche del viernes había roto las conversaciones por sus exageradas peticiones salariales. Finamente, Oliveira dio marcha atrás de madrugada y aceptó las condiciones que previamente había pactado, y luego rechazado, para su llegada a préstamo a La Romareda. El Zaragoza paga ahora al equipo italiano 2 millones por el préstamo de un año y tendrá una opción de compra de 8,5 en junio de 2008. Si la ejerce, activará el contrato por cuatro temporadas (a razón de 1,5 millones anuales) acordado también ya con el jugador.

En defensa de la (mal llamada) pereza

En defensa de la (mal llamada) pereza


Boswell: "Nos cansamos cuando no hacemos nada".
Johnson: "Eso sucede, señor, porque, como los demás están atareados, queremos compañía; pero si no hiciéramos nada, nadie se cansaría: nos entretendríamos los unos a los otros".

('La vida del doctor Samuel Johnson', de James Boswell).

"La mal llamada pereza, que no consiste en hacer nada, sino en hacer muchas cosas no reconocidas en los formularios dogmáticos de la clase dirigente, tiene tanto derecho a hacerse valer como la laboriosidad".

('Apología de la pereza', de Robert Louis Stevenson).

[Imagen: Un grabado de la época retrata a James Boswell y el doctor Samuel Johnson, alegres y sentenciosos genios, paseando por la High Street de Edimburgo].

Nota de prensa

Nota de prensa

Oficialmente os puedo confirmar que el Ajax no se ha puesto directamente en contacto conmigo en ninguna de las tres últimas noches, ni me ha llamado el periodista que tan insistentemente se interesó por el asunto las dos primeras noches. Se ve que todo era un sueño. De forma borgiana me pregunto si soy yo quien soñó que un periodista me llamaba para preguntarme si iba a fichar por el Ajax, o si en realidad fue ese periodista el que me soñó a mí, de forma minuciosa, con todos los detalles, mi confusa vida, los deseos y anhelos incluidos. Cabe inferir si todos, y el propio mundo, no seremos sino un sueño que sueñan los dioses, como propuso alguien...

En la tercera noche no ocurrió nada. En la cuarta noche soñé que jugaba el Mundial de la inmigración (yo, inmigrante de mí mismo, supongo) entre escombros y bajo un puente. Debe haber sido bajo el puente de Hierro. La pelota estaba deshilachada por las costuras y nosotros éramos alternativamente viejos y niños. En todas las imágenes teníamos la cara sucia.