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Simplemente Wolff

Simplemente Wolff


Traigo al frente con entusiasmo un comentario dejado en Somniloquios este martes por Quique Wolf, a propósito de El misterio Aimar, el artículo que escribí en noviembre para MediaPunta sobre Pablito y su circunstancia. La razón no es tanto el comentario en sí mismo como su autor. ¿Quién no conoce a Quique Wolf? Quique fue jugador de fútbol entre finales de los sesenta y hasta 1981, más o menos; lateral y defensa libre que partió de Racing de Avellaneda (como Diego Milito), y luego pasaría, entre otros, por el Real Madrid, River Plate, Argentinos Juniors o la selección de Argentina en el Mundial de 1974. Después inició una fructífera trayectoria en el periodismo deportivo que dura hasta hoy, cuando es el afamado presentador de Simplemente Fútbol, programa deportivo de la cadena norteamericana ESPN en Argentina. Además, sostiene una escuela de periodismo deportivo por la que me voy a interesar... Un poco en consonancia con la modesta perspectiva de su programa en la tele, Quique Wolff hace esta reflexión acerca de mi artículo:

"Hola Gente, les comento que no hay más misterio que el del fútbol mismo. Pablito es Aimar y el Fútbol es simplemente Fútbol".

Yo creo que, sin querer, me dio el título que debió tener el texto... y puede que aún lo aplique en alguna crónica futura: Pablito es Aimar. Ahí está. No hace falta decir más. Lo explica todo.

Pd.: Le disculpo la publicidad del programa a cambio de este espacio de autobombo para Somniloquios y, sobre todo, el atardecido hombre que lo sostiene.

[Foto: Quique Wolff, en una visita a España, junto a Santiago Solari, Ronaldo, Roberto Carlos y el madridista Maradona].

El ladrido Lennon

El ladrido Lennon


Una canción vigorosa para comenzar el día... o para terminarlo. Hey Bulldog!, maravilla incontestable de los Beatles en el album Yellow Submarine. Inaceptable no haber empezado los Minutos Musicales por los Beatles, pero bueno... soy un pecador. Que estos muchachos hicieran canciones así en sus ratos libres y en un Lp más o menos residual (la improvisaron empujados por Lennon en un tiempo muerto de la sesión de grabación de Lady Madonna), explica muchas cosas. Según el propio Lennon, la canción no significa nada, declaración que seguramente tendría que ver con las delirantes obsesiones del momento por interpretar mensajes trascendentales en las letras del grupo, muchas veces animadas por puras imágenes mentales. Parece claro que la canción quiere hablar de la soledad, de la incomunicación y de algunas frustraciones; también de la debilidad interior del perro ladrador... Es mucho decir. A mí me gusta el piano que marca el comienzo y el bajo de McCartney en el tramo final. La canción iba a llamarse, según yo aprendí, If you're lonely (You can talk to me), pero Lennon se puso a ladrar, a McCartney le hizo gracia y acabó con la cosa del perro mandando. El viernes pasaré por el aeropuerto John Lennon de Liverpool (otro rato hablamos de eso). En el fraseo que Lennon hace en la canción, me parece advertir un acento cockney que no sé si es imitación deliberada o casualidad. O mi propia locura. Pero si escuchas a Michael Caine en una de sus últimas películas (pongamos, Shiner) y luego a Lennon en Hey Bulldog, la confluencia se ve con bastante claridad. Un día de éstos contaré cómo estuve a punto de trabajar para el señor Michael Caine.

Hey Bulldog! 

Sheepdog
Perro pastor
Standing in the rain
bajo la lluvia
Bullfrog
Rana mugidora
Doing it again
Dándole otra vez


Some kind of happiness is measured out in miles
Hay un tipo de felicidad que se mide en kilómetros
What makes you think you´re something special when you smile?
Qué te hace pensar que eres especial cuando sonríes?


Child-like
Igual que un niño
No one understands
Nadie te comprende
Jack knife
Una navaja
In your sweaty hands
En tus manos sudorosas

Some kind of innocence is measured out in years
Hay un tipo de inocencia que se mide en años
You don´t know what it´s like to listen to your fears
No sabes lo que supone escuchar tus miedos

You can talk to me
Puedes hablarme
You can talk to me
Puedes hablarme
You can talk to me, if you´re lonely you can talk to me
Puedes hablarme, si te sientes solo puedes hablarme

Yeah hey, oh!
Ho, ho!
Yeah!
Ho, ho, ho, ho!
Ho, ho!

Big man (Yeah)
Hombretón (sí)
Walking in the park
Paseando por el parque
Wigwam
Una choza
Frightened of the dark
Miedo de la oscuridad

Some kind of solitude is measured out in you
Hay un tipo de soledad que se mide en ti
You think you know me but you haven´t got a clue
Crees conocerme, pero no tienes ni la menor idea

You can talk to me
Puedes hablarme
You can talk to me
Puedes hablarme
You can talk to me, if you´re lonely you can talk to me
Puedes hablarme, si te sientes solo puedes hablarme

Hey!
Wahoo woof! Woof!
Hey bulldog! Hey bulldog!
Hey bulldog! Hey bulldog!

[Hey man, what´s that noise?
Eh, tío, qué es ese ruido
Woof!
Guau
What d´you say?
Qué dices
I said woof!
He dicho guau!
D´you know anymore?
Sabes decir algo más?
Wooaah ha ha ha!
Guaaaaaaaaaa
You´ve got it, that´s great! That´s right! That´s it, man, hoo!
Ahí está, muy bien! Eso es, eso es tío, oh
Give it to me, man, hurry! I´ve got ten children, ho!
Dámelo tío, corre! Tengo diez niños...
Ah ho! Ha ha ha ha ha ha!
Jajajajajaja
Quiet boy, quiet!
Calla, chico, calla!
OK.]
Hey bulldog!
Hey bulldog!

Un perro extremeño

Un perro extremeño


Alfonso Reyes frente a Luis Buñuel. César Sánchez y Simone Maureil.

Inteligencia artificial

Inteligencia artificial

El Mundo publica hoy una entrevisa de Il Corriere della Sera a Arthur C. Clarke, el visionario inglés que escribió 2001. Una Odisea del Espacio junto a Stanley Kubrick, a partir de su cuento El Centinela. Clarke dice con su inteligencia artificial, con ese despojo de énfasis tan propio de los hombres de ciencia, el tipo de cosas que uno prefiere no pensar. Me ha encantado esta respuesta, que revela su alma verdadera:

"Me siento muy feliz y muy agradecido a la gente que me considera el inventor de los satélites para las telecomunicaciones y el principal impulsor del ascensor espacial. Pero preferiría ser recordado como un gran escritor".

2001 me fascina. Siempre lo ha hecho. Me encanta la voz de Hal 9000, el pérfido y enloquecido ordenador, en sus conversaciones con los astronautas. Me gusta muchísimo la escena en la que Hal juega al ajedrez: su voz mientras describe la jugada con la que termina el mate y el agradecimiento posterior, falso, artificial, cortés y, sin embargo, mecánicamente sincero: "Thank you for a very enjoyable game". El silencio del espacio, la simetría de los planos de Kubrick (una constante en muchas de sus películas), la rotación de la nave en la que viajan los cosmonautas, la respiración de Dave cuando lo desconecta (maravilloso hallazgo de Kubrick), y la cancioncita infantil con la que el guión simboliza el derrumbe de la feroz inteligencia de Hal, el automatismo de las voces que llegan en transmisión desde la Tierra y el viaje a través de la puerta interestelar, intertemporal, que vive el protagonista cuando alcanza el monolito de Jupiter... Desde luego, me encantaban aquellos programas que Carlos Pumares dedicaba a explicar el significado del monolito. Un clásico de la radiodifusión española en los 80. Veo 2001 siempre que me la encuentro en algún canal. No me interesa tanto entenderla como experimentarla.

Si alguien quiere una hipótesis (bastante razonable), en Wikipedia siempre hay alguien dispuesto a darla.

La hora oscura

La hora oscura

Ya no me apetece escribir sobre el partido de ayer. O anteayer. Lo que sea. Si acaso dejo la crónica del AS, que me parece suficiente, por honesta. Como un programador agotado o perezoso, sigo con los minutos musicales, esta vez con Creep, de Radiohead. El autodesprecio, visto desde una perspectiva romántica, tiene algo poético. Pero es una mierda. Esa lírica tramposa está bien contenida en esta canción de un grupo al que recibimos con los brazos abiertos y despedimos sacudiendo las cabezas. Después de Pablo Honey, The Bends y OK Computer (genialidad creciente), ¿quién es capaz de soportar la deconstrucción sonora de Kid A y Amnesiac? Seguro que los hay. Yo no. Creep permanece como himno de la hora oscura, cuando uno es incapaz de soportar el mundo y el mundo no lo soporta a uno. Por lo que yo sé, el mundo te abandona con un beso, un "no te quedes solo", el pelo recogido en una coleta y la maleta en la mano. El silencio que sigue al portazo se llama soledad. Dejo esta canción porque todos hemos debido tener una hora oscura alguna vez; y el que no la haya tenido, que se joda... porque no sabe lo que es la felicidad. Incluyo dos versiones que incorporan el desgarro creciente de Thom Yorke en la interpretación: la primera, acústica, con la guitarra elevando el trance y el soporte de ese montaje animado que me encanta; la segunda, una versión en directo en la que el muchacho de los ojos asimétricos parece cantar al borde mismo de un precipicio. Este tema es exactamente eso: la súplica definitiva antes del vuelo; el grito que intenta evitar sin esperanza que se cierre la puerta.

Creep (vídeo)
Creep (directo SummerSonic 2003)

When you were here before, couldn't look you in the eye
Antes, cuando estabas aquí, no podía mirarte a los ojos

You're just like an angel, your skin makes me cry
Eres como un ángel, tu piel me hace llorar

You float like a feather, in a beautiful world
Flotas como una pluma, en un mundo maravilloso

I wish I was special, you're so fuckin' special
Ojalá yo fuera especial, tú eres tan jodidamente especial...

But I'm a creep, I'm a weirdo
Pero yo soy un monstruo, soy un rarito

What the hell am I doin' here?
¿Qué coño estoy haciendo aquí?

I don't belong here
Si yo no pertenezco a este lugar...

I don't care if it hurts, I wanna have control
No me importa lo que duela, quiero tener el control

I want a perfect body, I want a perfect soul
Quiero un cuerpo perfecto, quiero un alma perfecta

I want you to notice when I'm not around
Quiero que te enteres cuando no estoy a tu lado

You're so fuckin' special, I wish I was special
Joder, eres tan especial, ojalá yo fuera especial

But I'm a creep, I'm a weirdo
Pero soy un monstruo, un raro

What the hell am I doin' here?
¿Qué coño estoy haciendo aquí?

I don't belong here, ohhhh, ohhhh
Si no pertenezco a este lugar, ohhhh

She's running out again
Ella se larga otra vez

She's running out
Se larga

She runs runs runs runs...
Se va, se va, se va, se va

Whatever makes you happy, whatever you want
Lo que sea que te haga feliz, lo que desees

You're so fuckin' special, I wish I was special
Eres tan jodidamente especial, ojalá yo lo fuera

But I'm a creep, I'm a weirdo
Pero soy un monstruo, un rarito

What the hell am I doin' here?
Qué coño estoy haciendo aquí?

I don't belong here...
Si yo no pertenezco a este lugar...

La voz oscura

La voz oscura

He dormido poco y mal. Serán cosas de la derrota... En sueños he entrevisto a Alicia como a un ángel rubio, mirándome, hablándome con una ternura impropia de su edad, cinco años largos. Suelo verla así, en esa imagen repetida, y en el sueño siento con extrañeza que ella cuida de mí y no yo de ella. A veces quiero que el tiempo se detenga y verla siempre así mismo, como está ahora; otras, me atrapa la ansiedad de saber si conservará en la edad adulta esa mirada tan hermosa que ahora tiene para mí. Cuando sea una mujer y yo algo más que un hombre, algo menos. He despertado y he querido oír Love Will Tear Us Apart, canción de Joy Division que posee una bella tristeza oscura, una de mis preferidas de todos los tiempos. Iba a escribir sobre el partido de anoche, pero será más adelante. Dejo el vídeo en el enlace y la letra aquí... El hombre de la foto, envarado, ausente y derrotado como siempre en el escenario (a veces sufría violentos ataques epilépticos mientras cantaba en estado de shock), es el señor Ian Curtis: inspirador, voz, alma ensombrecida de Joy Division. El hombre que escribió que el amor nos destrozará. La imagen pertenece al 4 de abril de 1980. Ian Curtis se colgó en el salón de su casa apenas un mes después. Joy Division, líderes de la transición entre el punk y la música electrónica que daría forma al mito de Manchester en los 80, se convirtieron en New Order algo más tarde. De oruga a crisálida. Al fondo quedó siempre la voz grave, oscura y profunda como una cueva, del desesperado Ian Curtis.

Love will tear us apart 

When routine bites hard
Cuando la rutina nos devore

And ambitions are low
y las ambiciones estén por los suelos

And resentment rides high
Y el resentimiento vuele alto

But emotions won't grow
Pero las emociones ya no crezcan

And we're changing our ways,
Y estemos cambiando nuestro rumbo

Taking different roads
Tomando caminos diferentes

Then love, love will tear us apart again
Entonces el amor... entonces el amor nos destrozará otra vez

Why is the bedroom so cold
Por qué está tan fría la habitación?

Turned away on your side?
Te has apartado a tu rincón?

Is my timing that flawed,
Me he equivocado de momento,

Our respect run so dry?
Se ha secado nuestro respeto?

Yet there's still this appeal
Y sin embargo, persiste esta atracción

That weve kept through our lives
Que siempre tuvimos..

Love, love will tear us apart again
El amor, el amor nos destrozará de nuevo...

Do you cry out in your sleep
Lloras cuando duermes?

All my failings expose?
Todos mis errores han salido a relucir

Get a taste in my mouth
Se me pone un sabor en la boca

As desperation takes hold
Mientras me atrapa la desesperación

Is it something so good
Puede algo ser tan bueno

Just cant function no more?
Que simplemente no funcione?

When love, love will tear us apart again
Cuando el amor, el amor nos destroce de nuevo...

¡Yes!

¡Yes!


Sí. Marty. Infiltrados. Sí. Por fin. ¡¡¡¡Grandísimo!!!!!

Palmarés

En tiempo real voy a ir agregando a este somniloquio algunas apreciaciones posteriores que se me ocurren conformo leo y oigo reacciones en torno a los Oscar.

  • Hablar de cine, saber de cine... ¿En qué consiste exactamente eso? El cine, y los Oscar en concreto, constituyen el caso más similar que conozco del célebre fenómeno de "todos somos entrenadores y tenemos nuestro propio equipo", tan clásico en el fútbol. Me fascina la cantidad de opiniones diferentes que genera un jugador y la cantidad de sensaciones distintas que deja una película. Ya no voy a decir entre nosotros, los movie-goers de la calle. No, también entre los críticos... Carlos Boyero dice sobre Infiltrados: "Yo no dormía pensando en verla. Durante los 15 primeros minutos creí con inmenso placer que Uno de los nuestros y Casino iban a tener una continuación a su altura. Mi desencanto fue grande. Me parece liosa, fría, ninguno de sus personajes consigue hipnotizarme, no aguanto a Nicholson. Pero es probable que yo tuviera un mal día o que no me enterara de nada. A los amigos que la han visto les fascina. Y le juro que tenía más ganas que nadie de enamorarme de Infiltrados". Oti la considera "la mejor película de Scorsese desde Casino, y tal vez desde alguna antes". Jordi Costa, en El País, la contraponía con interés peyorativo al original de Hong-Kong, Infernal Affairs, y acusaba a Scorsese de ocultar con cierta deliberación esa referencia. El demoledor último párrafo de su ensayo-reportaje, dice así: "Infiltrados marca las distancias con el original desde su hipertrófico metraje: 151 minutos ante los concisos 97 del original. Los primeros 10 minutos de la película -con Jack Nicholson desgranando el credo mafioso de Frank Costello- anuncian un resultado capaz de medirse con Uno de los nuestros (1990) o Casino (1995), pero la promesa se incumple pronto. Infiltrados acaba siendo una versión hinchada de Infernal affairs, en la que Nicholson se desmanda, los dos personajes femeninos se funden en la figura de la psiquiatra y el desenlace esquiva la perturbadora amoralidad del original. Quizá porque, en la figura de ese mafioso infiltrado que decide ser policía, el cineasta intuyó una premonición de sí mismo: alguien que iba a triunfar guardando unos cuantos esqueletos (cinéfilos) en el armario". Se podría pensar que es animadversión, pero generosamente yo me inclino por la honestidad. En cualquier caso... generoso hostión, vive Dios.
  • Sobre Marty. Yo ya había proclamado mi deseo de que Scorsese ganara. Pero ahora lo pienso dos veces y me duele que haya ganado con una película que me gusta, y mucho, pero que no alcanza ni de cerca a mis dos favoritas de este director: Taxi Driver y Goodfellas (Uno de los nuestros), que en mi opinión constituyen sus cumbres, seguidas muy de cerca por Casino y Toro Salvaje y algo más allá por El Color del Dinero. Acabo de leer en La Vanguardia (estupendo suplemento de 16 páginas sobre los Oscar) que se pasó el obsesivo y accidentado rodaje de Toro Salvaje escuchando a The Clash encerrado en su caravana... Formidable. Ya he dicho también que considero Gangs of New York y El Aviador dos películas soberbias, un tanto incomprendidas y un tanto contrahechas. Fallidas, pero grandes. Para quien quiera considerarlas obras menores en la filmografía de Scorsese, que recuerde Al límite (que aún estoy intentando comprender) y Kundun. Y no me bajo de la burra: No direction home, su documental sobre los primeros años de la carrera de Bob Dylan, está entre lo más grande que ha hecho.
  • La clase del 70. Coppola, Spielberg y Lucas le entregaron el Oscar a Scorsese. Foto gloriosa de cuatro hombres que han hecho, con Clint Eastwood y seguramente Woody Allen, lo mejor del cine en los últimos 35 años.
  • Iñárritu y Arriaga, en la Torre de Babel. Leo que el director y el guionista han partido peras, animosos por educadas rencillas artístico-autorales. El maldito parné o su alter ego, la pérfida fama. Dejan tras de sí una trilogía (Amores Perros, 21 gramos y Babel) que agita corazón y conciencia en el mismo puchero. A medio camino entre el artificio narrativo y la verdad argumental, las películas de esta pareja han redefinido la posición del cine hispano (generalización ventajosa en el mejor de los casos, y magnánima en el mejor) y el modo de relatar las minuciosas derrotas morales del hombre moderno. La frase ha quedado ampulosa, pero ciertas cosas no se pueden decir con sencillez sin caer en lo burdo. Para el futuro le deseo a Iñárritu una narración lineal, a ver qué tal le sale...
  • El papanatismo. La imagen de Penélope Cruz casi gritándoles a los periodistas en una rueda de prensa "¡Que no os empeñéis, que no me lo van a dar!" define el estado de papanatismo de los medios en los últimos días. ¿Los abduce a todos Almodóvar o qué les pasa? Eduardo Mendicutti proclamaba ayer en una febril Carta a Penélope (con copia a Pedro Almodóvar): "Luego, nuestro Oscar se lo llevó la señora Mirren. Bueno, no es que la señora Mirren se colase contigo en la toilette y, en un descuido tuyo, te birlase la estatuilla, como una choriza cualquiera. Pero sí que ha tenido algo de azarosa cleptomanía el hecho de que tu Oscar, nuestro Oscar, lo haya ganado otra". Me pregunto a quién convoca el "nuestro". ¿A Penélope y Mendicutti? ¿A los dós más Almodóvar? ¿A la España toda?
  • El papanatismo II. Como los españoles (los pocos que quedamos) siempre tenemos que ganar aunque no ganemos, nos apuntamos sin lugar a dudas la victoria de la elegancia: Penélope fue la mejor vestida. Faltaría más. Y eso que sacó el Versace suplente por una cuestión de cremalleras del titular (cuenta Mendicutti, siempre atento al detalle), que si saca el titular, las demás ni van. A mí esta parte de las crónicas de los Oscar me pone enfermo, pero vamos... yo soy un inadaptado. El Oscar de la alfombra roja, he llegado a leer. Si fuera andrajosa diríamos que ole ahí la espontaneidad de Raimunda. Somos los grandes campeones de la victoria moral.
  • El papanatismo III. A todo el mundo le encantó la transmisión de los Oscar de Angels Barceló, Jaume Figueras y un afectado colaborador cuyo nombre no recuerdo. En el instante en el que Angels pronunció Ariadna Llill el nombre de la risueña Ariadna Gil, busqué si Canal+ daba la opción de escuchar la transmisión original de la ABC americana. Pero no. Me pasé a la radio corriendo y los chicos de Lo Que Yo Te Diga me calmaron como un valium. Yo soy primario, oiga usted. Las relaciones bilaterales (que pronto serán unilaterales, en cuanto les den cinco minutos) no las llevo bien.
  • Hijos de la Logse. Me sorprendió que El Mundo abriese su información sobre los Oscar con los premios a la dirección artística y el maquillaje. El motivo, que eran españoles. No y no. Sólo veo un enfoque posible (el doble triunfo de Scorsese) y dos probables (las derrotas de Penélope y Babel). Lo otro recae en el vicio Logse, a saber: que en Cataluña se estudie un descubrimiento de América en el que el protagonista ya no es Cristóbal Colón, sino un marinero de Mollerusa y otro de Villafranca del Penedés que se enrolaron en la tripulación de La Niña. Ejemplo tan figurado como real.
  • Los actores. Billy Wilder decía que los actores que aspiran a un Oscar "deberían cojear o bien hacer de retrasados porque los académicos nunca ven al actor que se esfuerza al máximo y hace que parezca fácil". Forest Whitaker (actor formidable, por otro lado) y Helen Mirren prolongan la leyenda. Los personajes excesivos o históricos son los que triunfan. Nada es rotundamente cierto ni falso. Alfred Hitchcock consideraba a Gary Cooper el mejor actor posible porque era capaz de transmitir todas las emociones sin variar de forma sustancial la expresión de su rostro. Un mínimo ademán de la mirada le era suficiente. Ganó dos Oscar por El sargento York y Solo ante el peligro... Cary Grant, otro ejemplo palmario de la sencillez (más matizada, porque la comedia casi exige gestualidad, Buster Keaton aparte), está considerado por muchos como el mejor actor de la historia en cualquier orden. Lo nominaron por un par de papeles serios y, claro... no ganó.
  • Maribel. Este año llegué muy poco preparado a los Oscar, de ahí que las reflexiones se prolonguen más de la cuenta. Anteanoche vi El Laberinto del Fauno. Es bonita, pero ninguna de sus dos caras me fascina: ni la fantástica ni la realista. Lo más perdurable es la interpretación de Maribel Verdú, que levanta con un trazo finísimo un personaje que apenas constituye un boceto. Lo mejor es que lo hace sin grandes alardes compositivos. Viéndola he sufrido una epifanía casi violenta de tan rotunda: me he dado cuenta de que Maribel Verdú es la mejor actriz española de su generación y las siguientes, con varios cuerpos de ventaja. Y que con los años, cuando vaya redondeando su carrera y la atrape ese estado de gracia advertida por los demás (generalmente conocida por madurez) habremos de admitirla como una de las más importantes de todos los tiempos en este país. Y lo habrá hecho sin dar un ruido, sin un solo énfasis fuera de lugar, sin reclamar ningún tipo de notoriedad más allá de la pantalla. Puede que mi epifanía resulte exagerada, pero yo la veo clarísima.
  • Rayito de sol. Little Miss Sunshine es esa película que nunca se olvida. Pequeña maravilla perfecta. Cuando uno quiere encontrarle debilidades, se da cuenta de que la propia búsqueda es una trampa. Claro que podría ser más grande y claro que a veces parece facilona, pero no sería mejor ni aumentando de tamaño sus miras ni metiéndole más complejidad. Entonces sería otra cosa. Así, tal y como es, está perfecta. Tiene el tamaño adecuado para formar parte de nuestras vidas.

(continuará... o no. Ya no lo sé)

Croke Park... y el mejor deporte del mundo

Croke Park... y el mejor deporte del mundo


Irlanda le ganó 49-13 ayer a Inglaterra en Croke Park. O'Gara dejó sentado que, libra por libra, es mejor medio de apertura que Jonny Wilkinson; O'Connell no tuvo rival en la segunda línea y la tercera irlandesa estuvo para subirla a un pedestal. Pero lo más importante fue la demostración de que el rugby es el mejor deporte del mundo, el que a pesar de todas sus evoluciones conserva un espíritu original que está por encima del comercio y la competencia, que remite a los valores esenciales de cualquier juego. La historia de Croke Park es terrible y está hecha de sangre y batalla callejera. Ahora, gracias a la gente del rugby, la cubre un silencio de paz y respeto. Una vez escribí que jugar un partido de rugby es como ir al ejército con tus amigos de la infancia, con la conciencia plena de que puedes entregar tu sangre por ellos y que ellos la entregarán por ti. Es verdad, a veces hay sangre y hay peleas, pero nadie pierde de vista lo fundamental: el respeto por quienes están enfrente, y la observación de los valores contenidos en el juego desde su nacimiento, valores que trascienden la camiseta, el balón, el resultado y ese partido concreto. Dejo que otros periodistas cuenten la historia de Croke Park. Yo me emocioné de nuevo ayer con el rugby, y me ha ocurrido con frecuencia desde que empecé a verlo y jugarlo. Me emocioné porque supe sin dudas que, como sospechaba tantas veces en los vestuarios, he vivido y he jugado el mejor deporte posible.

"Irlanda recibió con un cerrado aplauso a los rivales y escuchó con respeto su himno. Fue un gesto de reconciliación que jamás se habría logrado en un despacho".
Fernando Ornat, en Equipo.

"Irlanda enterró sus viejos fantasmas... y a Inglaterra".
Fermín de la Calle, en AS.

"En Dublín no habló ningún político. Habló la gente con su silencio y nos dieron una lección de cómo debería ser una sociedad que aspira a conseguir la paz".
Juanjo Vispe, en AS