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contador de visitas Julio 2008 | Somniloquios

Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2008.

La desesperación del farsan(te)

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A veces doy en considerarme un teórico de la pereza, un pensador del no hacer nada. Podré hablar de viajes, hazañas, éxitos o regalos que mi profesión aún no me ha hecho, pero mi único sueño indudable, cierto, duradero e inquebrantable es éste: no trabajar. Así de simple: no tener una sola obligación, ni un solo día. Me diréis que ese es el sueño de cualquiera, que todos suscribís y os adscribís a semejante anhelo tan común. Y no lo negaré yo. Pero cuidado que luego me sé la historia: que mire usted que me aburro, que si ahora no sé qué hacer, que si vaya coñazo todos los días sin ir a ningún lado, que en la televisión no ponen nada, que si tuviera dinero me iría de viaje pero así no hay manera, que en esta ciudad no pasa nunca nada interesante, que no puedo quedar con nadie porque todo el mundo está trabajando... He ahí la trampa: para ser un teórico de la pereza laboral hay que tener entereza, valga la cacofonía. Independencia de ánimo y un catálogo de actividades de corto alcance a las que uno se pueda dar sin ceder un instante al gran enemigo, llamémoslo la abulia o su masculino el aburrimiento. Ahí es donde reside mi gran baza: yo no me aburro jamás. Lo digo en serio y lo tengo comprobado. Cuando no trabajo, me faltan horas en el día para no hacer nada. Yo donde me aburro es trabajando. Cada día más. Por más que la gente piense que el periodismo es creativo, una nueva aventura diaria, a mí me parece siempre lo mismo, repetido con levísimos matices que no se diferencian en nada del resto de trabajos. Escribir páginas de periódicos me termina por parecer igual que rellenar albaranes o hacer informes. Cambia el tema, pero el fondo de la cuestión es el mismo. Me diréis que no se parece en nada. Puede ser. Os invito a perseguir fichajes por los veranos y entonces me contáis...

Como sólo soy un teórico, también soy un fracasado. Soy un teórico pésimo, porque en este último año he tenido cuatro trabajos diferentes. Cuatro. No está mal para alguien cuyo sueño consiste en no hacer nada: ahí queda resumido el imbécil que soy. Cuatro trabajos, que detallo: el diario en el AS, o sea el diario AS; la colaboración semanal con MediaPunta, que tantas alegrías me da, y esto lo digo en serio; los viajes ocasionales con el doctor Reyes para el libro de fotografía de fútbol que estamos haciendo y que nos ocupa algunos tiempos muertos; y, para culminar, un proyecto de Comunicación de una empresa patrocinadora de la Eurocopa que me cayó cierta mañana de febrero, sin saber bien de dónde, y en la que me han aclamado triunfador en la misma medida en la que yo me consideraba un farsante redomado que no sabía ni lo que estaba haciendo. Sumadle el alimento de Somniloquios, que tanto ha decaído últimamente, y tendréis la foto completa.

La condición de farsante me persigue en los últimos tiempos. Cada día crece la culpabilidad del farsante, contradictoria porque yo creo que el farsante, si algo no conoce, es precisamente la culpa. El engaño deliberado no conoce remordimientos. Además, el farsante se las lleva crudas, digámoslo: todos conocemos alguno. Yo he conocido muchos que no dejan de subir escalones. Yo aún no he subido ninguno. Mario Ornat, periodista de AS, esa es mi presentación más común. No sé por qué, a mí me suena rarísimo. Ignoro el motivo. Soy redactor, como el primer día que llegué al Stadio Sport en septiembre de 1990. Redactor, escribiente, reportero, periodista de calle, la verdad y la mentira de la profesión. Espero que cuando se me lleve la guadaña, nadie me haga un obituario en el que se diga que fui "periodista de raza". Que me cago en el catafalco, lo advierto. Sólo quiero que suene mucha música, ya lo sabéis: In My Life, de los Beatles, la primera. There’s a Light that Never Goes Out, de los Smiths, otra; y Love Will Tear Us Apart, de Joy Division. Esa que no falte. Como cualquier día.

Todo este monólogo quería ser una imposible justificación. El farsante hombre somniloquio, en el colmo de la desfachatez, ha sido invitado a presentar esta tarde La desesperación del té. (27 veces Pepín Bello), el libro de conversaciones con el Bartleby de la Generación del 27 que José Antonio Martín Otín, a la sazón Petón, acaba de publicar. Al acto me lleva, mérito indudable, la generosa amistad de los otros dos actores del acto: Luis Alegre y, desde luego, el autor. Los tres conversaremos acerca del libro y de sus protagonistas. Le doy las gracias por su amabilidad en la invitación a Eva, anfitriona del lugar, antes de que repare en el fraude. Espero no traicionar su contento por contar conmigo, expreso en la llamada del pasado viernes. Haré lo que pueda. Aunque admiro a Buñuel (sobre todo al mexicano y algo del francés) yo no conocí jamás a Pepín Bello y nunca he sido lector de los poetas del 27, tema que me caía mal en las clases de Literatura en las que tan convincentes notas sacaba, me parece. Los del 27, la Literatura Latinoamericana (a la que luego me he entregado, mirá vos) y el Descubrimiento en Historia siempre se me cruzaron. No tanto como las derivadas, las integrales, el logaritmo y la tabla de los elementos, no, pero vamos... Pereza total. Y ahí estoy yo. Presentando un libro sobre los recuerdos de los héroes del 27 en animada conversación. Si eso no es un farsante, ya me diréis...

 Pd.: Será a las 20:30, esta tarde, en la recogida y felicísima librería Los Portadores de Sueños (calle Blancas, 4... ahí al ladito del Bar Circo, donde hacen la mejor tortilla de patata y ensaladilla rusa que ha conocido esta ciudad, he dicho). Estáis invitados. Os ruego consideración con el autor y el acto. La paliza por farsante me la podéis dar luego en alguno de los callejones entre el Coso y la calle San Miguel. Prometo no llevar gafas para que no os sintáis mal.

01/07/2008 11:38 Autor: Mario. #. Tema: Los días Hay 12 comentarios.

La gafa

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Han vuelto las Ray Ban de pera. Os lo digo por si os habíais quedado ciegos en los últimos días o bien os sacásteis los ojos (ellos) para no caer derrotados por la exhibiciones veraniegas de ellas. Las Ray Ban de pera, sí. Las del cristalito verde, la varilla dorada, las de los años 70, finales, las de Top Gun... Naturalmente Ray Ban no las llama las Ray Ban de pera, sino Ray Ban Aviator y de ahí que Tom Maverick Cruise y sus chicos se las pusieran en cuanto bajaban del cazabombardero. Porque son gafas de piloto de guerra, hechas sin embargo para que las luzca el común de los mortales si hay huevos. Y además unisex, lo mismo se las pone Brad Pitt que Angelina Jolie, lo mismo la Vanessa que el Ignacio. Y salen ellas ahí a las calles ardientes de la ciudad con sus flequillos rectos, o bien cruzados en diagonal sobre la frente, que esa es otra, y los pantaloncitos cortos a calentar el muslo; si son largos, entonces han de ser muy pitillos, pero pitillos pitillos. Ellos enseñan el calzón o bien llevan cada pelito colocado en su sitio con abundante goma efecto mojado, y las cejas depiladas porque ahora el hombre es un hombre que no quiere que se note mucho que es hombre o lo que sea, o bien una deconstrucción capilar de fugas variadas, en las que no se sabe dónde empieza el peine y dónde acaba la higiene.

A mí me gustaría deconstruirme la cabeza, lo juro que sí, y no tener que peinarme un solo día, pero soy un antiguo peinado con raya. Y desconcierto, porque yo siempre pensé que me estaba haciendo raya a un lado, el izquierdo, pero en cuanto dejó de peinarme con colonia mi madre, y mi abuelo consideró que me había hecho hombre suficiente para arreglarme solo el cartón, la raya se me desmandó, tomó vida propia en algún instante y comenzó su tranquilo, imperceptible ascenso hacia el centro de la cabeza. Y cuando veo a Aznar con ese surco tan subrayado en el lado del corazón pienso: eso es un presidente y un hombre a la derecha y una raya a la izquierda, claro que sí, desprendida sobre la oreja de ese flanco. Y no lo mío. Deconstruirme la cabeza, eso es lo que me gustaría a mí. Pero de verdad: el interior, los sesos. Confuso, últimamente he estado un par de veces a punto de pedirle al psicólogo que me hiciera un corte a la moda mientras con el barbero nos dedicábamos a la terapia cognitiva. Lo que de verdad me gustaría es quedarme calvo del todo y no saber nada, salvo recitar textos y no tropezarme con los muebles; parecerme a Yul Brynner con su mirada eslava y ser flaco como Tim Booth y Michael Stipe, el de James y el de REM. Si fuera tan sencillo... En vez de eso incurrí en la melena, animado por los muchachos que generosamente me dicen que me doy un aire a Russell Crowe en sus malos ratos. Ellas nunca están de acuerdo, lógico. Los que más acertaron, como siempre, fueron mis amigos del rugby, que a la vista de melena y barba me decían alternativamente Jeremías Johnson o Pocholo, cuando me cogía una coleta para poder ver por dónde me venían los balones y las hostias. Por Pocholo Martínez Bordiú, aquel fenómeno de la comunicación oral.

Las Ray Ban Aviator las recuerdo yo que evolucionaron más tarde hacia el negro completo y antes o después al cristal de espejo. El cristal de espejo hizo furor en un tiempo: me acuerdo yo de probarme unas en el Gay de la calle Alfonso y verme espejo contra espejo y decir, con mucho afán de autocrítica: "Jesusito de mi vida, eres niño como yo...". Las de cristal de espejo son de guardia carcelario en La Leyenda del Indomable, cuando los convictos salen a limpiar las carreteras y los vigilan hombretones con rifle a punto y gafa espejo para que no se sepa si miran a un lado o al contrario. Los reos piden permiso hasta para respirar: "Jefe, ¿puedo beber agua, jefe?". "Bebe agua", contesta la gafa. "Jefe, ¿puedo quitarme la camisa, jefe?", "Quítate la camisa". "Jefe, ¿puedo ir a orinar, jefe?". Una tensa pausa: "Ve".

Luego las de pera se pasaron de moda. Las de espejo duraron aún menos. Cuando se rayaban asomaba un negro de azogue oculto y envejecían cuarteadas, con una caducidad muy hostil a la recuperación vintage, que se dice ahora. La gafa primero se hizo pequeña, de pastas oscuras, también de colores aunque mandaba el marrón. El rosa y el blanco tenían un aire como de King Creole y las chicas sólo se las ponían si comían piruletas en forma de corazón o bien bailaban a Gene Vincent con faldas de vuelo y calceltinitos blancos. Luego vino la patilla anchota, esa que al Pele y a Acón les costó tanto quitarse, que la llevaban hasta hace cuatro días. En un momento indeterminado, la gafa empezó a crecer y a hinchar los oculi in vitro, que decía el asombrado monje en El Nombre de la Rosa, o sea las lupas. Las lupas se iban inflando como un globo y a ser más grandes y después aún más grandes, de forma que al final casi tapaba la cara toda y así hasta la Pantoja, que llevaba unos vídeos de pantalla gigante como para ver la final de la Eurocopa en la plaza del Pilar, hasta la Pantoja parecía estar buena con la gafa y su barba y todo. Porque la gafa negra y grande iguala los rostros al ocultar el epicentro de la expresión, que son los ojos y su alrededor, donde generalmente se define la belleza facial. Hay, así, una simulación general muy conveniente en ellas, que se plantan las gafisus y están todas que lo rompen. Luego, si se las quitas las dejas desnudas y, ay, todo puede ser. No habérselas quitado. Con la Ray Ban pera eso no pasa, porque hay una verdosa transparencia que muestra todo. Lo raro ahí es estar guapo si no eres Maverick o Topper. Son aditamentos muy concretos, muy para cuerpos y caras preparados. Una vez me compré una cazadora tipo piloto y la profesora de de Historia del Arte de la universidad, además de suspenderme a mí y a cuatro más, literalmente, de 200 alumnos, y obligarnos a ir a su despacho a recoger la nota, al verme con la cazadora aquella mujer si es que se la puede llamar así me dijo: "Oiga, ¿usted de qué va disfrazado?". En la Universidad de Navarra eran así de respetuosos. Además de sacarle a tu familia las entrañas para pagar un plan de estudios lamentable con unos profesores en general pésimos, se permitían consideraciones estéticas antes de entregarte el suspenso. Dios los tenga en su gloria a todos.

Yo juraría que tenemos unas Ray Ban de pera guardadas por ahí en alguna caja, eran de mi abuelo. Y mi madre me las ofreció una vez, hace años, con visión profética, y le dije: "Pero mamá...". Y ahora, mira. No sé si buscarlas o dejarme el flequillo recto, tú.

04/07/2008 12:29 Autor: Mario. #. Tema: Los días Hay 5 comentarios.

"Parece que fui a buscar una pelota..."

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"Una tarde me presenté en el estadio para jugar el partido directo desde un cumpleaños de la noche anterior, con por supuesto un estado de ebriedad total. Cuentan que me hicieron duchar como una decena de veces... y tomar varios de litros de café. Jugábamos de local contra River. Entre lo que más o menos recuerdo y lo que me contaron... Cero a cero el partido, cuarenta y un minutos del segundo tiempo: parece que fui a buscar una pelota, proveniente de un pase de Russo…avanzando en diagonal de derecha a izquierda eludí a uno (a Héctor Osvaldo López), la tiré larga entre los dos defensores centrales (uno era Perfumo y el otro Ártico) y cuando desde el arco me salió Fillol en el mano a mano, amagué, lo eludí y la crucé suavemente con la pierna derecha. Modestamente, un golazo. Luego dicen que quedé tirado en el piso riéndome. Tras eso me hice el lesionado, pedí el cambio y me fui directo a dormir a mi casa. Comentan que la gente (ignorando inclusive mi situación de ese momento) me despidió con su tradicional: “Y chupe, chupe, chupe… / No deje de chupar… / El Loco es lo más grande / del fútbol nacional'… ¡Hice un gol borracho!".

René 'el Loco' Houseman, extremo derecha de Huracán y de Argentina, recuerda un partido de 1974.

07/07/2008 17:44 Autor: Mario. #. Tema: Palabras al viento Hay 3 comentarios.

Expo Borbón 2008

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Allí en la Puerta del Ebro deberían plantar un gran marcador que mostrara la evolución del duelo de visitas Reales (con mayúscula monárquica) a la Expo, que en este momento señala un flamante empate: La Reina y yo, 3-Pipe y la Flaca, 3. Venían en desventaja el heredero independizado y su chica, pero el miércoles empataron con una visita repleta de éxito y calor popular, repartiendo saludos y apretones de manos, con lo cual el pueblo ruso tiene algo que contar de su visita a la Expo aparte del hostión que se dio el del Hombre Vertiente, que eso tiene mala pinta, pobre, y el desconcierto que supone subirse 23 pisos hasta la cima de la Torre del Agua para luego no poder ni mear ni ver nada, que no sé para qué nos metemos semejante rampa, chico. El contento popular no tenía parangón, sin embargo, con el contento periodístico; porque oye, tres páginas de los apretones de manos ya te salen, con lo cara que está la información en la Expo que es que ya no saben ni qué contar; anda El Probador del Centenario ya probando cualquier cosa, que si el amor en la Expo, que si ahí se mete o no se mete, que si un termómetro de última generación para ratificar que a la sombra hace más fresco que al sol... A quién coño se le ocurriría que esto durase tres meses y encima de verano, que si no se incendia el tema ya no hay qué decir. Ahora la noticia es que ponen terrazas. La Expo está que lo tira: como para abrir periódicos.

Terminada la Eurocopa y conquistado Wimbledon, Felipe y Letizia regresaron de London así como con bajón, ¿no?, se nos ha quedado el verano marchito hasta los Juegos. Y eso de los Juegos habrá que verlo, chiqui, porque hay una humedad ahí del quince y tú sudar no me puedes sudar mucho, princesa, que se te viene el vahído al hueso a la mínima. El caso: no hay lugar menos acogedor que Londres un domingo, pero como alguien les había pasado una entradita para el palco de la Central, lo salvaron bien. Nadal ganó porque la Familia, incluso el separao Marichalao, da suerte y triunfo y bonanza. No como Zapatero. Y eso que en Wimbledon no son como aquí: la BBC no enfocó a los tórtolos de Viena en todo el partido, ni en las lluviosas interrupciones, hasta que Nadal fue a saludarlos al final para darles las gracias por esos passing shots que le habían inspirado. Cinco horas y pico de venga raquetazos y ni un plano de la BBC, bien porque son tipos serios en esa cadena, menos papanatas que nosotros, o bien para evitar las escenas de alto contenido erótico que Pipe y la Flaca protagonizaron en el palco del Prater durante la semifinal España-Rusia de la Eurocopa. Los herederos se fueron poniendo rijosos conforme caían los goles y esas sonrisas y ese cógeme la cintura que estoy que lo rompo y ese ayayay Pipe qué golazo, no dejes de traerme a la final por Carlos IV y María Luisa de Parma te lo pido. Esas muestras de euforia sexual fueron los primeros rasgos de humanidad que le vimos a Letizia desde que la enviaron a recoger chapapote al Nunca Mais. Le cayó todo ese agua en la boda y ya no se había dado un alegrón como éste la mujer, ya era hora que también tiene derecho, que le está pasando de todo: que si la Telma, que si lo otro, que si el Peñafiel, la abuela y que si mire usted con El Jueves. Si es que donde esté el fútbol...

Pero a la final se apuntaron la Reina y yo, como no podía ser de otra manera, para ratificar la jerarquía y asegurar la victoria contra los tanques alemanes. Y un poco quizás por bajar el termómetro libidinoso que los otros habían puesto por las nubes con su apasionamiento tan lacayo. La Reina y yo se agarran la cabeza, hacen comentarios jocosos, intercambian comentarios de corte institucional... pero tocarse ni se tocan. Gol de Torres: eh, quietecita ahí y que corra el aire. Casi ni se hablan. No sé si habrá algún documento en el que se les vea mezclar palabra. Y así no es de extrañar que Sofía no se haya quitado el acento borbóngrecia en todos estos años, y mira que ya sería hora. Le pasa como a Cruyff, Di Stéfano y Michael Robinson, gente arraigada en lo propio.

Perderse la final no debió de gustarles a Pipe y su doña, que como contestación se apuntaron primero a la historia en Wimbledon y luego decidieron empatar en la Expo. 3-3 va la cosa, ya te digo. Si no vienen más, es que tenían pase de tres días. Ahí sí que podemos vislumbrar una escena digna de casa real tan popular como ésta. Preguntaría Prince, indeciso: tú que sabes de estas cosas, Letizia, siendo herederos de la Corona, si es que se nos puede llamar así, ¿nos conviene más pase temporada o el nocturno?. El nocturno no que Froilán duerme mal y hay que estar en palacio prontito, repuso Letizia. Joder, que te tengo dicho que Froilán es el de mi hermana, que vaya tostada llevas con los nombres de los críos... Lo que sea, insistió Letizia. Y se puso a mirar la agenda del móvil: espera que digo yo que alguien nos conseguirá una acreditación de periodistas, me parece que ahí en Antena Aragón conocía yo a alguien... Aragón Televisión, mujer, que ya hicieron la Autonómica, que no te enteras. Yo es que desde que quitaron el programa del Chesus y el Valeriano no la veo, dijo como para sí Letizia. De forma que Pipe no se fió y bien que hizo, porque luego había que recoger las acreditaciones haciendo fila con los empleados, y el populismo sí, pero controlado, sin pasarnos. No vamos a estar ahí Letizia con los de los quioscos y el voluntariado, tú con esos vestidos color hueso de Audrey Hepburn que gastas no te puedes exponer de esa manera. Pero si yo soy muy llana. Quita, quita. Así que mandó el Príncipe valiente al chambelán que les sacara pase tres días por si acaso, déjate que yo no me la juego que esta Expo no me la pierdo, tú. Con telecabina, para asegurar todas las opciones. Ale, a la cola. Y gracias a eso empataron a tres.

Ahora hacen un alto todos para irse a Marivent a ponerse las bermudas y la camisa polo, que ya vale ya de pasar calor con los trajes y las americanas de tonos fríos. Y luego ya se verá en septiembre. Si Belloch o bien la pianista han puesto en orden para entonces la cosa de la navegabilidad del Ebro, igual se vienen aguas arriba vía Tortosa-Flix-Quinto de Ebro con el Bribón del Rey. El barco, ojo. Marichalao ha dicho que si eso, él se coge la moto de agua del hermano y se llega en un momento a pagar una ronda y cenita picoteo en el Café del Mar para desengrasar un poco con los suegros y ver a los chicos. Pero que a ver si refresca un poco porque él sin bufanda no sale de casa.

[Foto: Letizia, justo antes de meterse en la cama, pensando a quién podría llamar ella para agenciarse una acreditación de esas de la Expo...].

10/07/2008 12:15 Autor: Mario. #. Tema: Los días No hay comentarios. Comentar.

Diario Real

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"Nada de importancia".

Anotación de Luis XVI, el último Rey de Francia, el 14 de julio de 1789 en su diario. Afuera, a las cinco de la tarde, los revolucionarios tomaban la fortaleza de La Bastilla, hecho que simbólicamente inaugura la Revolución Francesa.

14/07/2008 11:19 Autor: Mario. #. Tema: Palabras al viento No hay comentarios. Comentar.

Canción de amor de diez pisos

Cuando tengas el corazón roto y sombrío
Y necesites una mano amiga
Cuando estés tan enamorada
Que no sepas ni cuánto podrás aguantar...

Cuando tus preguntas queden sin respuesta
Y te esté matando el silencio
Agárrate a mí
Nena, yo soy tu hombre
Tengo amor de sobra para dos

Una canción de amor de diez pisos
He construido para ti
Quién puede llevarte más allá...
...del cielo que cubre estas montañas gemelas?

La he construido para ti
Y te quiero de verdad

No hay ninguna solución segura
Ni atajo por entre los árboles
No hay grieta en un muro que te pueda separar de mí
Acostada, sin poder dormir, en la oscuridad
De esta noche eterna
Algún día, pronto, sin que sepas dónde ni cuándo
Despertarás y verás la luz

Una canción de amor de diez pisos
He construido para ti
Quién puede llevarte más allá...
...del cielo que cubre estas montañas gemelas?

La he construido para ti
Y te quiero de verdad

(Ten Storey Lovesong, de The Stone Roses)

15/07/2008 16:27 Autor: Mario. #. Tema: Minutos musicales Hay 1 comentario.

Canción de amor loco

En mi celda acolchada
tienen mi cabeza vendada,
me espera una sesión de electroshocks
para que recupere la razón.

En mi camisa de fuerza
escucho hablar tras la puerta.
Los médicos preparan la poción,
es una dosis superior... Sí, por favor.

Lo sé, es horrible el sabor
pero, ya verás, te sentirás mejor.
Perdón, no me presenté,
soy la paciente de la celda tres.


Uhh, uuuh, uhhh…

En la pista de baile
danzamos canciones en braille
aquí los locos lo pasamos bien
con un aguijón en nuestra sien.

Siento calambres hermosos
en mi sistema nervioso,
nada de esto me hace efecto ya,
ya que no consigo olvidar.

Dime, ¿por qué estas aquí?
¿Qué recuerdo quieres extinguir?
Te van a lobotomizar,
la enfermera empieza a conspirar.

No te puedo olvidar
lo siento, no te puedo olvidar.
Aunque lo nuestro se acabó
brillará como una estrella que murió.

No te puedo olvidar
lo siento, no te puedo olvidar.
Aunque lo nuestro se acabó
brillará como una estrella que murió.

Mentí, yo no te olvidé
y sé que esto me va a enloquecer.
Soy yo el intenso fulgor
que ya no ves porque alguien lo apagó.

No te puedo olvidar
lo siento, no te puedo olvidar.
Aunque lo nuestro se acabó
brillará como una estrella que murió.

[Los Olvidados, de Sidonie].

19/07/2008 19:50 Autor: Mario. #. Tema: Minutos musicales Hay 2 comentarios.

Canción de amor quebradizo como un sueño

Dicen que la vida no vale gran cosa
Se desvanece en un instante, como muere una rosa

Dicen que el tiempo es un cabrón
que se hace un abrigo con nuestras penas

 

Y sin embargo, alguien me ha dicho

que tú aún me amas

alguien me ha dicho que todavía me quieres...

¿Será eso cierto?

Dicen que el destino se burla de nosotros

que nos concede nada después de prometer todo

Parece que la felicidad está a nuestro alcance

y cuando tiendes la mano, te vuelves loco

 

Y sin embargo, alguien me ha dicho

que tú me amas todavía

¿Será eso cierto?

Pero... ¿quién fue el que me dijo que aún me quieres?

No lo recuerdo bien, era tarde, una noche...

Aún recuerdo la voz, pero no el rostro

"Te ama, es un secreto, no le digas que te lo conté"....

Sabes, alguien me dijo...

...que tú aún me amas

¿De verdad me lo dijo o lo soñé?

Que aún me quieres...

¿Será eso cierto?


Dicen que la vida no vale gran cosa

pasan en un momento, como se marchitan las rosas

Que el tiempo fugaz es un cabrón

que con nuestras tristezas se teje un manto

 
Y sin embargo, alguien me ha dicho que...

(Quelqu’un m’a dit, de Carla Bruni)

25/07/2008 16:23 Autor: Mario. #. Tema: Minutos musicales Hay 2 comentarios.


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